Cha cha cha, la película

Alfredo Casero prepara un largometraje colaborativo y con la mística del programa humorístico de culto
Milagros Amondaray
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17 de febrero de 2012  • 10:35

"Cha Cha Cha le pertenece a la gente", dice Alfredo Casero para definir cómo surgió el proyecto de trasladar ese programa televisivo de culto a la pantalla grande, con el apoyo de los seguidores. Cha3DMubi es una película realizada a través del financiamiento colectivo impulsado por la plataforma Idea.me. ¿El objetivo? Que el público de Cha Cha Cha ingrese al sitio y, mediante sus contribuciones, forme parte de la producción del film.

"Creo que lo más importante para la gente era reencontrarse con algo que les pertenecía", explica Casero y remarca hasta qué punto el fanatismo por el programa que comenzó allá por 1992 sigue en pie y hasta qué punto fue el propulsor de concebir una película con alto grado de complicidad entre los creadores originales y los receptores de la vieja y nueva camada: "El público que me sigue fue, de alguna manera, el que me impulsó y el hecho de mantenerse en la política de autogestión lo eleva. Cada aportante, en cualquier área, es Cha Cha Cha. Así fue al principio y creo que así será siempre". Entonces, ante la pregunta sobre cuánto influyeron los seguidores en el film, Casero responde: "No hay dudas: en todo".

Casero no quiere hablar de fanatismo cuando se refiere a lo que generó su programa. "Prefiero el término ‘aporte a la realización’". Por eso, el hecho de que puedan ser partícipes de la producción de una película parece más una consecuencia natural del vínculo que siempre hubo entre ellos y el programa que una apuesta ventajista. Para que haya un film, los seguidores tienen que estar. No hay muchas vueltas. "Es simple. Las únicas personas que pagarían por volver a ver lo que quieren no son los directivos de un canal, son ellos mismos", explica Casero y recuerda los orígenes de la idea. "Integrarlos a la película era sumamente importante, fue una posibilidad que nace del Experimendo (esperimendosanluis.blogspot.com), que se gestó mentalmente y que acepté del mismo modo, haciendo un show de Estese Confuso en un teatro de Misiones, justamente escuchando mi propio discurso sobre la autogestión".

El reciente estreno de Peter Capusotto y sus 3Dimensiones de alguna manera abrió el debate acerca de cómo traducir un lenguaje cómico tan preciso, con su timming y sus códigos inherentes, a un largometraje. Respecto a Cha3DMubi, Casero es claro: "No conozco el lenguaje cinematográfico más que por haber jugado al cine. Es bastante poco lo que sé y me resulta un poco arduo, penoso y lento. Lo único que voy a tratar es que, por medio de imágenes, se genere la única magia que conozco, que es la del absurdo. Cha Cha Cha terminó hace quince años, yo no sé hacer otra cosa más que eso, que tenía una métrica, una forma de edición que le dio el espaldarazo a un montón de otras cosas parecidas. Fue innovador en su momento y apuesto a que lo próximo que haga también lo sea".

Más allá de la autogestión, de la posibilidad que se les da a los seguidores de traer de vuelta una clase de humor necesario y, en un punto, disparador de lo nostálgico, la película de Cha Cha Cha es, básicamente, un proyecto libre en relación al cine y a cómo éste debería abordarse: "Yo he visto muchísimo cine que no lleva a nada, con un lenguaje cinematográfico que es un plomo. Por favor, que nadie se ofenda. Yo quiero seguir siendo libre, voy a hacer reír con una foto, imágenes inconexas y dibujos animados. A mí me da placer lo ingenioso, como la obra de Georges Méliès".

Cuando habla del proyecto, Casero también se cuida de definirlo como una película a secas, y lo considera más un emprendimiento espontáneo, con un comienzo definido pero un final abierto: "La idea es hacer tres entregas por año. Lo cinematográfico me suena a celuloide, cosa que me resulta muy cara. He visto más películas en videocassette o en la televisión que en el cine. Sueño con un ritual que termina con la risa, que es parecido a lo que sucede en cada show que hago. No sé si eso es cine. David Lynch, por ejemplo, habla de que se puede hacer un largometraje con la cámara que tiene un teléfono celular; yo le redoblo la apuesta: a mí me encanta hacer humor con la ausencia", asegura Casero y vuelve a cómo Cha3DMubi apunta a llevar una forma de humor a circuitos no convencionales, lo cual explica por qué el film no será exhibido en salas tradicionales. "Me llevo muy bien con las salas de barrio y luego de hacer más de cien shows por año, siempre trato de llegar a lugares nuevos, de abrir circuitos. Al comprar previamente las entradas, no necesitamos hacer publicidad. Al no hacer publicidad, no gastamos un gramo de papel, las entradas ya están vendidas, puedo elegir en qué lugar la vamos a proyectar. Llevamos nosotros mismos nuestro propio sonido, nuestro propio proyector. Se arma con tiempo, se musicaliza la sala previamente. La idea es estar presente con el corazón en cada lugar en que la presentemos, porque eso hace sentir a la gente dueña del producto. Nosotros exhibimos la película donde ellos están".

¿Hasta qué punto Chad3DMubi es una película y hasta qué punto un extensión lógica de un humor que evidentemente no estaba agotado?

Una cosa es un film y otra cosa es el humor. Los aportantes pagan por el experimento, y para disfrutar su resultado. Sueño con no necesitar dinero del Estado, que creo debería gastarlo en cosas más importantes, e incluso no sé si no estoy escupiendo para arriba, y que esta forma no termine siendo ilegal, ya que todo el cine está regulado. Esto es un experimento.

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