7 cosas que no sabías de La Novicia Rebelde

Conocé algunos secretos de uno de los clásicos del cine
Antonela Minniti
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2 de enero de 2016  • 00:28

Ya pasó medio siglo desde que la dulce y natural María llegó a la casa de la familia Von Trapp para cambiar sus vidas para siempre. La Novicia Rebelde, que ganó el Oscar a mejor película en 1965 y rompió récords de taquilla, sigue siendo una de las películas elegidas para disfrutar en familia, enamorando a chicos de todas las generaciones. Hoy te contamos algunos secretos de este clásico que seguramente nunca antes habías escuchado...

Un comienzo accidentado

En la escena inicial de la película se puede ver a Julie Andrews dando giros en medio de las montañas austriacas mientras corre feliz. Sin embargo, esta escena angelical no fue nada fácil de filmar. Para empezar el día elegido para rodar la apertura fue un día lluvioso y frío, por lo que había que parar entre toma y toma para que el equipo entre en calor. Además, el helicóptero utilizado para las tomas aéreas, hacía que Andrews cayera al piso una y otra vez cuando pasaba a su alrededor. "El viento que hacía el helicóptero mientras se movía a mi alrededor era tan fuerte que me hacía caer al pasto una y otra vez. Estuvo bien durante las primeras tomas, pero después de un tiempo esto empezó a enojarme y sobre todo a cansarme, me ponía firme para que no vuelva a pasar pero no podía evitar caerme", confesó Julia en una entrevista.

La presencia de Mary Poppins en el set

Cuando le ofrecieron a Julie protagonizar La Novicia Rebelde estuvo a punto de decir que no ya que consideraba que el personaje era muy similar al de Mary Poppins, película que recién había terminado de grabar. Sin embargo, la actriz terminó diciendo que sí y usó el personaje de su anterior film para entretener a los niños en el set. Durante los tiempos de espera del rodaje, solía cantarles "Supercalifragilisticexpialidocious" a los más pequeños del elenco, que pensaban que esa canción la había inventado la actriz exclusivamente para ellos ya que Mary Poppins aún no se había estrenado.

La disconformidad de Christopher Plummer

Años después del estreno, Christopher Plummer admitió que no le gustaba trabajar en la película, a la que se refería como "el sonido de los mocos" (haciendo referencia al nombre que lleva en inglés, "El sonido de la música"). "Era tan sentimental y cursi, tenías que trabajar muy duro para poner una mínima pizca de humor en las escenas. Trabajar con Julie era como ser golpeado con una gran tarjeta de San Valentín todos los días", dijo. El actor admitió que tomaba mucho alcohol durante la filmación para sobreponerse a la infelicidad que le causaba el trabajo y que muchas veces hizo escenas estando borracho, una de ellas fue la del festival de Salzburgo. También por esa época comía mucho por lo que los vestuaristas debían acomodar su ropa para que le entrara cuando ganaba peso.

Las dificultades de trabajar con chicos

Trabajar con chicos no es nada fácil, tanto el equipo de producción como el elenco de adultos tuvo que adaptarse a tener tantos niños en el set. Kym Karath, quién interpretaba a Gretl, la más pequeña de la familia, no sabía nadar. Todo estaba arreglado para que en la escena en que María y los chicos se caen del bote, Andrews se tire al lado de ella para poder agarrarla ni bien tocaran el agua. Sin embargo, durante la grabación cuando el bote comenzó a moverse, Julie terminó cayendo para un lado y la pequeña para el otro, por suerte Heather Menzies-Urich (Louisa) se acordó de agarrarla. "Me hundí rápido y tragué bastante agua, que después terminé vomitando sobre Heather", contó Karath años después y también confesó que Andrews se sintió culpable durante mucho tiempo por descuidarla.

Otro inconveniente que encontró la producción es el lógico crecimiento de los chicos Debbie Turner (Martha) perdió varios dientes durante el rodaje y cada vez que se le caía uno le colocaban otro falso para que no se notara. Por último, Nicholas Hammond (Friefrich) pasó de medir 1,60 a 1,70, en los seis meses que duró la grabación lo que se convirtió en un problema, ya que su personaje debía ser más bajo que Charmian Carr (Liesl), pero más alto que Heather Menzies (Louisa). Al comienzo del rodaje usaba zapatos con un poco de taco para sobrepasar a la primera, pero hacia el final debía grabar sus escenas descalzo mientras que Charmian Carr se subía a una tarima para mantener la proporción.

Las actrices que quedaron afuera

Grace Kelly fue la primera actriz en la que pensaron los productores para el papel de la Baronesa. Sin embargo, ella se retiró de la actuación al casarse con el Príncipe Rainiero de Mónaco. Otra que audicionó para ser parte del elenco fue Mia Farrow, quién se presentó al casting buscando el rol de Liesl, que finalmente quedó en las manos de Charmian Carr.

Amor de juventud en el set

Charmian Carr, quién tenía 21 años al momento de grabar La Novicia Rebelde, admitió en su autobiografía que durante la filmación se sentía atraída por Christopher Plummer, quién hacía de su padre. El actor también confeso tener sentimientos por la joven actriz, pero aseguró que nunca pasó nada entre ellos.

Sin invitación al estreno

Tanto la película como la obra de teatro de La Novicia Rebelde están basadas en las memorias de Maria Von Trapp, " La historia de los cantores de la Famila Von Trapp", un libro publicado en 1949. Los productores de la película se olvidaron de invitar a la autora, quién estuvo en el set de grabación y supervisó el film, a la avant premiere. "Cuando vi que se acercaba la fecha y seguía sin escuchar nada ni me llegaba ninguna invitación, con un poco de vergüenza le pregunté a uno de los productores si podía concurrir a la misma. Él me pidió perdón por la omisión, pero me dijo que ya no había más asientos disponibles", contó la verdadera Maria.

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