Acumulación de gags escritos a medida

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8 de mayo de 2003  

"Locos de ira" ("Anger management", Estados Unidos/2003). Dirección: Peter Segal. Con Adam Sandler, Jack Nicholson, Marisa Tomei, Luis Guzmán, Lynne Thigpen, Woody Harrelson, John Turturro y John C. Reilly. Guión: David Dorfman. Fotografía: Donald McAlpine. Música: Teddy Castellucci. Edición: Jeff Gourson. Diseño de producción: Alan Au. Presentada por Columbia TriStar Films. Duración: 106 minutos. Para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: buena

Con un poco más de inspiración y de audacia, "Locos de ira" podría haber sido una comedia brillante. La interesante premisa -un típico exponente del estadounidense medio, inocente y bonachón, es obligado a someterse a una terapia para combatir sus supuestos arranques de violencia- y el excepcional elenco reunido auguraban un festival de carcajadas. El resultado final, sin embargo, se parece más a una sumatoria de gags (algunos logrados, otros no tanto) especialmente diseñados para que sus dos megaestrellas, Adam Sandler y Jack Nicholson, pudieran desplegar todos sus (conocidos) atributos para el humor.

Esta película de Peter Segal, un discreto director que ya había incursionado en el género en las sagas de "El profesor chiflado" y "La pistola desnuda", carece de la fluidez, la consistencia y esa química que sí se percibían en un producto similar, pero bastante más redondo como "Analízame". Aquí, es Nicholson el que interpreta a un psiquiatra experto en angustias e iras contenidas que en realidad parece más desequilibrado que sus atribulados pacientes, mientras que Sandler será la víctima perfecta para su poco ortodoxa terapia.

Más allá de los inevitables clisés y estereotipos en los que incurre una película muy calculada y, por lo tanto, demasiado atada a fórmulas ya comprobadas, el guión de David Dorfman ofrece los suficientes atractivos como para conformar a los fanáticos de Adam Sandler -probablemente el cómico más popular entre los adolescentes estadounidense- y para que Nicholson despliegue su ya habitual arsenal de risotadas, tics y gestos desmesurados. Si bien ambos logran construir un puñado de situaciones hilarantes y demuestran su solvencia para los remates cómicos, están muy lejos de la ductilidad, la sensibilidad y el compromiso expresivo que entregaron en sus más recientes trabajos, "Embriagado de amor" y "Las confesiones del Sr. Schmidt", respectivamente.

Otro de los principales atractivos del film es descubrir a los grandes actores que van desfilando en pequeños papeles secundarios (Marisa Tomei, Luis Guzmán, Woody Harrelson, John Turturro, John C. Reilly, Harry Dean Stanton y Heather Graham) y la aparición de varios famosos como el ex tenista John McEnroe, el irascible entrenador de basquet Bobby Knight o el ex alcalde neoyorquino Rudolph Giuliani en simpáticos cameos. Eso es todo. Si es suficiente o no para aquellos que buscan evadirse y distenderse con una comedia efímera y pasatista quedará, como siempre, a criterio de cada espectador.

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