Algunos ejemplos para rebatir prejuicios
Contra la falsa idea de que el festival se dedica a films minimalistas
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Quienes opinan desde el prejuicio -muchas veces sin siquiera visitar el festival- que en el Bafici sólo se programan películas argentinas minimalistas sobre adolescentes sin rumbo que miran perdidos el horizonte, se sorprenderían al conocer la diversidad de propuestas (y de criterios de selección) que hay en la oferta nacional de este año.
Un ejemplo contundente de la independencia del equipo de programación: en la primera escena de La toma , documental sobre las protestas que durante casi dos años emprendieron los alumnos del Colegio Nicolás Avellaneda, en Palermo, por las pésimas condiciones edilicias, los chicos cuelgan una bandera negra que tapa el cartel de obra que había ubicado allí el gobierno porteño. La administración macrista, claro, no sale precisamente bien parada de este trabajo de la talentosa directora Sandra Gugliotta.
En Mujer lobo , de otra realizadora como Tamae Garateguy, se presentan en blanco y negro algunas de las escenas de sexo y violencia más extremas de la producción argentina reciente con una historia de mujeres vengadoras contra hombres perversos. El cine de terror también tiene su expresión en El día trajo la oscuridad , de Martín Desalvo. La religiosidad es el tema principal de Antonio Gil (sobre el fenómeno del Gauchito Gil) y de Ricardo Bär (sobre un joven evangelista de Misiones), y Marco Berger sigue explorando con profundidad y pudor el tema de la homosexualidad, ahora con Hawaii . Y también está el merecido homenaje a Adolfo Aristarain? y mucho más. ¿Elitista e intelectual? No, en el Bafici hay lugar para todas las expresiones. Sólo es cuestión de buscarlas.


