
Analía Gadé vuelve a actuar en cine
Está rodando, como protagonista, el film "La rosa azul", con dirección de Oskar Aizpeolea
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Tras veintidós años de ausencia, Analía Gadé retorna a la pantalla grande. Y lo hace como protagonista de "La rosa azul", un film dirigido por Oskar Aizpeolea que ya se halla en la última etapa de rodaje.
La filmación se desarrolla en interiores construidos en un amplio estudio del barrio de San Cristóbal. En su camarín, Analía Gadé -profundos ojos claros, cabello rubio, sonrisa cordial- recibe a LaNacion. Sus palabras denotan su entusiasmo por volver al cine.
"El proyecto de esta película -recuerda- data de hace aproximadamente siete años, cuando Aizpeolea me dio a leer el guión de "La rosa azul". Me entusiasmó de él su temática, pero mi residencia en España y mis compromisos teatrales posponían el comienzo del trabajo. Pero tanto mi deseo de plasmar este relato como la energía y la constancia de Aizpeolea tuvieron sus frutos. Y, así, hoy ya estamos casi por cristalizar un muy añorado sueño."
La actriz -icono de nuestra pantalla en las décadas del cuarenta y del cincuenta a través de títulos tan recordados como "Nacha Regules", "Concierto de bastón", "Sala de guardia", "Cuidado con las mujeres" y, por sobre todos ellos, "Los tallos amargos"- repasa su viaje y su ya permanente residencia en España.
"En 1956 -resume-, y tras haberme casado con Juan Carlos Thorry, recalé, a instancias de Esteban Serrador, en Madrid. Allí debuté en teatro con la obra "La voz de la tórtola", de John van Drutten, y mi trayectoria artística quedó vinculada a aquel país, donde felizmente pude seguir actuando en los escenarios, rodé muchas películas y la televisión me abrió sus brazos."
-¿En todos estos años nunca pensaste en volver a residir en la Argentina?
-Lo pensé muchas veces, ya que aquí tengo a mi familia y a mis amigos más entrañables. Desde mi partida retorné en infinidad de oportunidad, y algunas veces hice televisión y otras teatro. Pero Buenos Aires se me antoja como una vieja dama venida a menos. Cuando estoy aquí deseo regresar a mi casa madrileña, a un clima muy calmo y a interesantes oportunidades de trabajo.
-¿Qué te impulsó a persistir con el proyecto de rodar "La rosa azul"?
-En primer término, el libro, y en segundo, la oportunidad de ser dirigida por Oskar Aizpeolea, con quien en 1982 había protagonizado el cortometraje "Como la sombra tenue de una hoja", que le sirvió a él como tesis de su egreso de la escuela del Instituto de Cine. Desde aquel momento sentí que entre ambos nacía una química muy especial. Nos unían los mismos sentimientos y las mismas razones poéticas por las que bien vale hacer una película... Así triunfaron su tozudez y mi paciencia.
La placidez del retorno
Analía Gadé explica su ausencia del séptimo arte durante veintidós años: "En mi carrera cinematográfica en España me pasó algo curioso, ya que yo me destapé en plena censura franquista. Pero eran desnudos más insinuados que reales, y al terminar la etapa de Franco apareció lo que allí llamamos el sarampión , el destape total, que en realidad fue un bochorno, un manejo deleznable en el que cualquiera y por cualquier motivo salía sin ropas. Comenzaron a ofrecerme películas en las que tenía que desvestirme, y entonces decidí no entrar más en ese juego. Me dediqué al teatro y a la televisión, donde pude elegir personajes en mayor consonancia con mis gustos".
-¿Y por aquel entonces qué te tentó para volver al cine?
-En 1978 me ofrecieron protagonizar, junto a Alfredo Alcón, el film "Cartas de amor de una monja", un guión basado en las cartas que María Alcoforado, una monja portuguesa del siglo XVII, había escrito a un militar francés de quien se enamoró. La película la dirigió Jorge Grau, y hacer ese personaje me entusiasmó enormemente... Sin embargo, luego de esto, los realizadores y los productores seguían proponiéndome papeles absurdos o chabacanos, y yo ya estaba en condiciones de elegir. Así, y hasta hoy, el cine y yo rompimos las relaciones.
La actriz vuelve a referirse a "La rosa azul", aunque declina relatar la trama. "La historia -simplifica- trata sobre un dramaturgo en crisis que vuelve a su casa natal y allí evoca con nostalgia las distintas relaciones que marcaron de manera importante su vida. Mi personaje nace y crece a través de lo real y de lo onírico hasta estallar en un clima que perturba y emociona." Analía Gadé rueda por estos días las etapas finales de "La rosa azul", ya que España la espera nuevamente. "En las próximas semanas -dice- comenzaré a representar en el teatro Albéniz, de Madrid, la pieza "Dulce pájaro de juventud", de Tennessee Williams, y posteriormente continuaré en el escenario con "Las mujeres sabias", de Moliére, que llevaremos en gira por toda España... Cuando "La rosa azul" se estrene en Buenos Aires, espero estar de nuevo aquí, ya que mi más cálido deseo es que esta película emocione a los espectadores tanto como a nosotros... Personalmente, siento que, como actriz, cumplí con la ilusión de regresar al cine con una historia que, desde su primera lectura, me impactó como mujer."
El amor, siempre
Oskar Aizpeolea es pampeano de origen vasco. Su boina negra hace honor a sus ancestros. Y también su perseverancia, ya que desde hace siete años, cuando escribió la primera versión del guión de "La rosa azul", hasta ahora, que pudo concretar su acariciado proyecto, debió sortear una serie incalculable de inconvenientes.
"Tras dirigir "Loraldia, el tiempo de las flores", en 1990 -dice-, debí hacer un intervalo en mi carrera, sólo roto por "El fuego y el soñador", una producción en video digital que se halla en etapa de posproducción. Mis energías estaban puestas en "La rosa azul", pero el tema de la financiación, entre otros, paralizaba la filmación. Felizmente las nuevas autoridades del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales me otorgaron el tan deseado préstamo, y ya estamos en los últimos tramos de su rodaje."
-¿Cómo calificarías la temática de "La rosa azul"?
-Es una historia de amor inspirada en la vida de un dramaturgo muy talentoso que existió. No me pidas el nombre, ya que lo que propongo es que lo descubra el público. La trama tiene tres etapas narrativas y una época a la que llamaría emocional, teñida de sueños y de realidades.
-¿Por qué la constante de tus películas es el amor?
-Porque el amor es lo único que puede salvar a la humanidad... Si bien en "Loraldia, el tiempo de las flores" tanto la llanura como la pampa estaban siempre presentes, en "La rosa azul" coexiste cierta pátina de nostalgia enraizada con el valor de las fantasías y de las realidades. Me interesa que el cine olvide los efectos para volver a los afectos. El film lo estamos haciendo en soporte digital para luego ser ampliado a 35 milímetros, y es el primer largometraje nacional y el tercero a nivel mundial que se realiza con este tipo de cámara, que usó por primera vez George Lucas en el episodio dos de "Viaje a las estrellas". Cuento con un equipo artístico y técnico de primer nivel. A Analía Gadé, que tuvo esperanzas en mi proyecto y encabeza el elenco, la acompañan Oscar Rovito, Virginia Lago, María Rosa Gallo, Roxana Berco y el actor vasco-español Asier Hernández Landa. El director de fotografía y de cámara es Javier Miquelez, la producción ejecutiva es de Alejandro Sarquís y la dirección de arte, de Manuel Langbehn.
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