
Andy Garcia, actor y director
Serán convocados al rodaje Robert Duvall, Dustin Hoffman y Javier Bardem
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Desde Los Angeles, al otro lado del teléfono, Andy Garcia saluda cordialmente en inglés. Pero apenas toma nota de que la comunicación es con un medio argentino acepta de buen grado conversar en su idioma natal. Porque si bien procuró no apoyar su exitosa carrera en Hollywood a partir del estereotipo latino (son más reconocidos sus papeles interpretando a personajes de origen italiano o anglosajón), el hombre que nació hace 47 años en La Habana como Andrés Arturo García Menéndez nunca dejó de lucir orgullosamente sus raíces. Contrario al régimen cubano, sus opiniones al respecto resultan de interés tras el notable paso de Fidel Castro por Buenos Aires.
–En los últimos tiempos, su carrera parece alternarse entre películas independientes, como "Gigoló", y proyectos para grandes estudios, como "The blackout murders". ¿Esa será la tendencia de su trabajo de aquí en más?
–Un actor de mis características no puede controlar todo lo que se está haciendo afuera. A veces de algún estudio piensan en mí para un papel, me llaman, leo el guión y si me interesa acepto o no. Pero también puedo controlar mi tiempo artístico personal y los temas que me atraen, que son más independientes en espíritu. Ese tiempo personal lo dedico a historias pequeñas que logran estimular mi creatividad, un tipo de cine que tiene menos costos y menores riesgos comerciales. Ahora, si me llaman de afuera y me ofrecen un guión como el de "La gran estafa", me entusiasmo enseguida. Pero no llegan todos los días guiones así...
–¿Qué sabe acerca de las posibilidades de que se haga una secuela de esa película?
–No sé nada y no me ha llamado nadie para hablar de eso.
–En los últimos tiempos se ha hablado mucho de la presencia cada vez más fuerte de figuras latinas en lo más alto de Hollywood. Hoy, ese número no para de crecer.
–El talento está allí, y no sólo frente a una cámara, sino detrás de ellas, gracias a directores como León Ichaso, Alfonso Cuarón o Luis Mandoki. Lo que creo es que los actores latinos que funcionan bien no es porque sean latinos, sino específicamente porque se trata de buenos actores. Todos mis colegas de ese origen se identifican en mayor o menor medida con lo latino, con lo hispano, pero lo más importante es hacer buen cine. Fíjate si no en el caso de "Frida".
–¿Y cómo se ubica usted dentro de esta realidad?
–Me interesa hacer papeles de esas características, pero no quiero encarcelarme en ellos. Los latinos e hispanos aquí representan una cultura variada; no hay 40 millones sólo de mexicanos, y cada una de las colectividades tiene su propia sensibilidad.
–Se habla mucho de "La ciudad perdida", que usted va a protagonizar y dirigir a partir de una historia que habla de su propia identidad.
–Sí, es una vieja idea que ya tiene un guión terminado, escrito por Guillermo Cabrera Infante, y pensamos rodar tal vez en la próxima primavera, aunque prefiero no hablar demasiado antes de llevarlo adelante. Ocurre en medio de la transición entre la caída de Fulgencio Batista y la llegada del castrismo a Cuba.
–El elenco del que se habla para participar de esa película impresiona: Javier Bardem, Benicio Del Toro, Dustin Hoffman, Benjamin Bratt, Robert Duvall, Tomas Milian...
–Son todos grandes actores y amigos, dispuestos a darme una buena mano en este proyecto dejando de lado cualquier tipo de interés económico.
–Tanto Cabrera Infante como usted tienen una posición muy conocida y crítica hacia el régimen de Fidel Castro. ¿Cómo sigue la realidad de su país natal a partir, sobre todo, de los últimos acontecimientos?
–Me sorprenden algunas reacciones de hoy por el fusilamiento de tres disidentes, porque esto viene ocurriendo en Cuba desde hace 40 años. Pocos se dan cuenta de que los fusilamientos empezaron no bien comenzó la revolución. Hay gente que lleva 35 años presa sólo por señalar las cosas que están pasando. Por supuesto, ahora se plantea un poco más de interés internacional, y me luce que hay una sensibilidad más activa de la comunidad internacional. Pero la salida tiene que llegar desde adentro. El pueblo cubano deberá encontrar la manera de superar a un régimen violento.
–¿Cómo imagina esa salida?
–Lo que hay que lograr es que en el futuro exista en todas partes la posibilidad de ejercer el derecho a la libre expresión y que haya oportunidades para protestar. Aquí hubo gente que estuvo a favor de la guerra contra Irak y gente que estuvo en contra. Pero estamos hablando de países como Irak, donde la persona que protestaba era condenada inmediatamente a la prisión o a la muerte. Igual que en Cuba.






