"Apocalypse now redux", de Coppola, cautivó al público
Hubo dos funciones en el Auditorium
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MAR DEL PLATA.- La presentación de "Apocalypse now redux", la versión definitiva que Francis Ford Coppola siempre había soñado de su clásico sobre la guerra de Vietnam y que veinticinco años después de su estreno se hizo realidad, cautivó al público que colmó las dos funciones de ayer en el teatro Auditorium.
La presencia en Mar del Plata del productor Kim Aubry para acompañar esta exhibición -la película se estrenará comercialmente dentro de pocos días en las salas del resto del país- sirvió para conocer algunos detalles de esta faraónica empresa: relanzar en todo el mundo una versión de casi tres horas y media de duración, es decir, con 53 minutos que habían sido eliminados en la sala de edición entre su rodaje, en 1976, y su estreno, en 1979. "Francis siempre quiso hacer una película más ambiciosa, violenta, salvaje, política y erótica que la que se conoció entonces, pero por diferencias con la gente de United Artists tuvimos que ceder. Ahora se pudo tomar revancha y darse el lujo de ver la película tal cual la había pensado y con la calidad de imagen y sonido que la tecnología actual permite", indicó Aubry, colaborador de Coppola en su estudio American Zoetrope.
Más allá de la posibilidad de redescubrir la potencia visual y dramática y de asombrarse con las nuevas escenas de esta épica bélica con Marlon Brando, Robert Duvall y Martin Sheen, "Apocalypse now redux" marcó otro momento de gran cine en un festival que parece ir recomponiendo la pálida imagen inicial.
En la competencia oficial, por su parte, se proyectó ayer una sola película: "Taking sides" ("Tomando parte"), interesante trabajo del realizador húngaro István Szabó ya adelantado en la edición del lunes de esta sección.
El director de "Mefisto", "Encuentro con Venus", "Hanussen" y "Sunshine" vuelve a varios de sus temas favoritos -los frescos históricos, la música clásica, las culpas de quienes colaboraron con el nazismo- en este relato que se centra en la figura del célebre director de orquesta alemán Wilhelm FurtwŠngler.
Ambientada en la Berlín de posguerra, la historia se restringe prácticamente a los interrogatorios entre un implacable oficial estadounidense (Harvey Keitel) y un decadente FurtwŠngler (Stellan Skarsgard).
En un duelo actoral memorable, ambos protagonistas enfrentan sus respectivas visiones sobre las siempre conflictivas relaciones entre los artistas y la política.
Szabó construye con gran solidez el crescendo psicológico y dramático del debate, no pontifica ni se pone didáctico y no deja demasiado bien parado a ninguno de los bandos (estadounidenses, rusos, alemanes y británicos).
La película fue saludada con aplausos casi unánimes que la ubican como otra de las candidatas junto con "The cat´s meow", de Peter Bogdanovich.
A la mejora de la calidad de la sección oficial hay que sumarle el arribo de varias figuras, como el mítico director independiente norteamericano Roger Corman o el documentalista Claude Lanzmann, y la realización de interesantes actividades paralelas, como los seminarios sobre High Definition y video digital.
Lo que sigue complicando mucho la tarea de cronistas y público son los múltiples cambios en la programación de cada día.
El retraso en el arribo de las copias y las perspectivas poco alentadoras de que algunas de ellas nunca lleguen hace casi imposible programar una jornada y acertar con las películas preferidas. En las secciones paralelas se pudo ver "Fausto 5.0", primera incursión cinematográfica del grupo español La Fura del Baus; el film japonés "¡Silencio!" y la disparatada comedia argentina "Mi suegra es un zombie".
"Fausto 5.0" mantiene la imaginería visual, la mirada apocalíptica y la búsqueda del impacto que marcaron los espectáculos "teatrales" del grupo.
El doctor Fausto que interpreta el argentino Miguel Angel Solá y su ex paciente encarnado por Eduard Fernández (presente en el festival y ganador del premio Goya por este trabajo) firman el pacto diabólico que los sumerge en un mundo dominado por la miseria, la violencia, el desenfreno sexual y la concreción de los deseos más ocultos.
La exquisita Najwa Nimri completa el triángulo principal de un film irregular y desbordado, pero interesante en varios de sus pasajes.
"¡Silencio!", de Ryosuke Hashiguchi, es una comedia dramática convencional con algunos pocos hallazgos que se centra en los conflictos afectivos de una pareja homosexual tras la aparición de una conflictuada joven que le pide a uno de ellos que sea el padre de su futuro hijo.
Todavía mucho más extremo es el caso de "Mi suegra es un zombie", sexto largometraje (todos inéditos) de Gonzalo Aguilar. La vedette Mónica Ayos y Audry Gutiérrez Alea (hija del prestigioso director cubano ya fallecido) encabezan esta delirante propuesta del cine bizarro argentino de bajo presupuesto en el que todos los excesos parecen estar permitidos.


