Asesinos de élite

A mitad de camino entre el thriller político y el cine de acción
Diego Batlle
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13 de octubre de 2011  

Asesinos de élite (Killer elite, Estados Unidos-Australia/2011) / Dirección :Gary McKendry / Guión :Matt Sherring / Fotografía :Simon Duggan y Alain Duplantier / Música : Reinhold Heil y Johnny Klimek / Edición : John Gilbert / Diseño de producción :Michelle McGahey / Elenco : Jason Statham, Robert De Niro y Clive Owen / Distribuidora : Alfa Films / Calificación: Apta para mayores de 13 años con reservas

Nuestra opinión: regular

Este primer largometraje del director irlandés Gary McKendry (nominado al Oscar por el corto Everything in This Country Must ) aspira a incursionar en dos terrenos (el thriller político basado en un controvertido caso real y el cine de acción más puro), pero se queda a mitad de camino, sin profundizar en ninguno de esos aspectos y, por lo tanto, sin contentar del todo a aquellos que buscan una historia "con contenido" ni a quienes, en cambio, prefieren un producto más pasatista concebido con vértigo, espectacularidad y el aporte de estrellas del género.

En principio, la historia sigue la línea de films sobre confabulaciones internacionales como Syriana o la saga de Jason Bourne, con los personajes viajando por todo el mundo. La trama central, de todas formas, tiene que ver con los asesinos de elite del título (Jason Statham y Robert De Niro), quienes se ven obligados a trabajar para un veterano jeque de Omán que en 1980 quiere vengar la muerte de sus hijos a manos de unos agentes británicos que trabajaron como mercenarios en la guerra civil que se desató en esa región.

El principal problema es que la película abandona muy rápidamente cualquier atisbo de seriedad en su denuncia de los excesos de los servicios de inteligencia y empieza a apostar a situaciones y diálogos cada vez más risibles, a personajes estereotipados y a una acumulación de lugares comunes (como la historia de amor entre Statham y la bella Yvonne Strahovski).

Asesinos de élite tampoco se anima a trabajar en un registro más irónico sobre el lugar de los viejos héroes de acción a punto de retirarse (como sí lo hizo Sylvester Stallone en Los indestructibles ) y, así, desaprovecha en buena medida el carisma y las siempre poderosas presencias en pantalla de Statham, De Niro y Clive Owen, que aquí funciona como la contracara de los protagonistas. De todas maneras, cabe aclarar que aun frente a las evidentes limitaciones del material (incluso de escenas de acción que no superan la media del cine a gran escala actual) los tres actores salen bastante airosos de semejante desafío. Un mérito doble porque la película no está a la altura de sus antecedentes, sus méritos y sus posibilidades.

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