
Autobiografía de la locura y de los abusos
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"Tarnation" (Estados Unidos/2004). Guión, edición, fotografía, producción y dirección: Jonathan Caouette. Música: John Califra, Max Avery Lichtenstein y Stephin Merritt. Documental hablado en inglés con subtítulos en castellano y presentado en DVD y en pantalla gigante por 791Cine exclusivamente en el Cosmos y Arteplex Belgrano. Duración: 88 minutos. Sólo apto para mayores de 16 años con reservas.
Nuestra opinión: excelente
Entre el documental familiar, el diario personal, la ficción narrativa, el vértigo del videoclip musical, y la mixtura de las técnicas experimentales del cine underground más delirante, psicodélico y desenfadado de los años 60 y 70, el joven artista estadounidense Jonathan Caouette construyó un relato autobiográfico de una dimensión artística y de una intensidad emocional tan subyugante como devastadora.
Las familias disfuncionales, los abusos infantiles y la siempre compleja convivencia con la locura son temas que el cine independiente norteamericano ha trabajado de manera recurrente y con la más diversas aproximaciones durante los últimos años. Pero "Tarnation" poco tiene que ver con la reconstrucción de un caso de pedofilia como "Capturando a los Friedmans" y está a años luz del humor negro y de la mirada satírica de las ficciones de Todd Solondz y John Waters o de los climas pesadillescos de David Lynch.
Caouette expone una infancia llena de padecimientos en Houston, Texas (una madre esquizofrénica y un padre ausente, unos abuelos abusivos, maltratos infantiles, conflictos sexuales, tratamientos médicos que apelaron de manera injustificada al electroshock, desintegración física y psíquica), pero no se trata de un mero lamento, de un ejercicio de narcisismo o de una obscena exposición de miserias humanas. "Tarnation" es, a su manera, sin maniqueísmos, un canto a la vida y a la reconciliación, una forma de catarsis, un mecanismo de defensa, una pequeña obra maestra sobre cómo lidiar desde el arte y desde la convicción más íntima con situaciones tan extremas como los excesos lisérgicos, las sobredosis de litio o los desórdenes de despersonalización y disociación. Y es, también, un viaje a lo más profundo (y oscuro) del alma humana, una búsqueda de la identidad perdida que se concreta buceando en las más diversas expresiones de la cultura pop contemporánea.
Un film hecho en casa
Con una inversión inicial de apenas 218,32 dólares (el costo de editar en un programa gratuito de una computadora personal Macintosh 160 horas de fotografías, de mensajes de contestadores telefónicos, de fragmentos de home-movies tomados durante dos décadas en Súper 8 y en video, de cortometrajes amateurs, de imágenes de películas ajenas y de grabaciones en audio de los diarios personales), este director concibió, a los 31 años y en su primera experiencia en el largometraje, uno de los relatos más sensibles, audaces, descarnados y creativos que el cine haya entregado en mucho tiempo.
Gracias al aporte financiero posterior de dos consagrados realizadores aquí devenidos productores como Gus van Sant y John Cameron Mitchell, Caouette pudo contar con mayores recursos (asistentes de montaje y de sonido, el aporte de tres notables músicos como John Califra, Max Avery Lichtenstein y Stephin Merritt, una extraordinaria selección de canciones que incluye temas de Low, Lisa Germano, Red House Painters o Cocteau Twins) para redondear los impactantes 88 minutos de este patchwork visual con imágenes muchas veces distorsionadas que sintonizan con los temas que aborda.
Pero más allá de las cuestiones técnicas o económicas ("Tarnation" es un ejemplo contundente de la tan mentada "democratización" del acceso a las nuevas tecnologías que ha permitido la revolución digital), lo esencial de esta opera prima es la valentía personal y la categoría artística de Caouette, que documentó de todas las maneras posibles, desde niño, su desgarrador infierno personal y el de toda su familia.
Es probable que la visceralidad extrema y la exposición tan radicalizada de la sexualidad y de la locura puedan herir ciertas sensibilidades de los espectadores más impresionables, pero "Tarnation" es una experiencia épica, única, profunda, irrepetible. Puede que Caouette siga dando muestras de su indudable talento en el futuro, pero también que "Tarnation" sea para siempre el mejor trabajo de toda su carrera. Una obra llena de urgencia, de dolor, de lirismo. La película de su vida.Excelente

