
Aventuras animadas en pañales
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"Rugrats en París. La película" ("Rugrats en Paris. The Movie"/EE.UU./2000). Guión: Jill Gorey, Barbara Herndon, J. David Stem, David N. Weiss y Kate Boutlier. Música: Mark Mothersbaugh. Dirección: Paul Demeyer y Stig Bergqvist. Duración: 77 minutos. Calificación: apta para todo público. Presentada por UIP.
Nuestra opinión: buena.
Los Rugrats son ya personajes conocidos, admirados y queridos en el nivel internacional luego de que, en 1991, aparecieron por primera vez en televisión sus insólitas andanzas y sus graciosas travesuras en dibujos animados.
La serie, creada por Arlene Klasky, Gabor Csupo y Paul Germain, obtuvo tres premios Emmy, encantó a los pequeños televidentes y no tardó en llegar a la pantalla grande con el film "Rugrats en pañales".
A diferencia de su antecesora en el cine, que presentaba secuencias que remontaban a los niños a las clásicas películas de aventuras, "Rugrats en París" combina el cálido amor por la familia y los amigos con los fuertes sentimientos y el sentido de descubrimiento que acompaña un viaje.
Ya en la Ciudad Luz, todos los protagonistas viven aventuras y desventuras que siempre desembocarán en la necesidad de comprensión entre los seres humanos.
El mensaje, si bien no es demasiado original en este tipo de producciones, no deja por ello de tener una moraleja didáctica que los más pequeños sabrán apreciar entre sonrisas y entretenimiento.
El film mezcla acertadamente la animación dibujada a mano con la generada por las computadoras. Todos los personajes destilan ternura y gracia en un viaje a la maravillosa París, ciudad que enmarca a través de su más conocida geografía urbana todas la piruetas de este grupo turístico que se encarga de no aburrir con su acertado metraje para el público menudo.
Gags oportunos
Tanto el realizador Stig Bergqvist, nacido en Estocolmo, como Paul Demeyer, oriundo de Bélgica, son avezados directores de dibujos animados. Y con un guión lineal aunque surtido de oportunos gags y de casi payasescas andanzas lograron reflotar desde la pantalla grande a estos Rugrats que -encabezados por Chaz, Carlitos y Firulais- impulsarán, sin duda, a esos espectadores que, ya en pleno gozo de las vacaciones invernales, acompañarán a sus amigos en este viaje por la diversión y la imaginación.
Así, mientras que esta excursión de los Rugrats los pasea desde la torre Eiffel hasta Notre Dame, pasando por cuanto lugar hay en el medio, los bebes favoritos del mundo entero aprenden nuevas lecciones sobre el coraje, la lealtad, la confianza y por sobre todas las cosas, el amor verdadero.
El relato, pues, cumple con su misión de divertir y de hacer reír. Lo que no es poco para un film que, como éste, ya viene con el éxito asegurado luego de su permanente presencia en la pantalla chica y en el fervor de los pequeños, destinatarios fieles de la propuesta.





