Baile y compromiso social
Antonio Banderas encarna al coreógrafo Pierre Dulais en "Ritmo y seducción"
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LOS ANGELES (Corriere della Sera).- "Tengo 45 años, soy un hombre maduro y en los últimos tiempos he sentido la necesidad profunda de elegir mis proyectos tomando distancia de lo que es pura evasión. Esta película forma parte de ese cambio", dice Antonio Banderas al presentar "Ritmo y seducción" ("Take the Lead"), una película que define como de investigación social, pese a que el actor encarna aquí a un coreógrafo que hace proezas con el mambo, la rumba, el tango y el vals. "Así también será mi nuevo film como director, «El camino de los ingleses»", agrega Banderas, dispuesto a una suerte de análisis introspectivo de su vida y de los años que lleva trabajando en Estados Unidos al presentar esta película dirigida por Liz Friedlander.
También habla de política: "Me llevo bien con la democracia norteamericana, pero no estoy dispuesto a mantener la boca cerrada frente a la actual administración conservadora, frente a la que me siento como un opositor sin autocensuras. Estados Unidos me dio mucho y jamás me sentí aquí un extranjero, con una sola excepción", señala.
Dice que el incidente ocurrió después del 11 de septiembre de 2001. "Es la primera vez que lo digo, así puedo sacarme de encima esta página oscura que me llevó a dudar de la confianza que le tengo a este país. Luego de los atentados, la policía estuvo en mi casa y me hizo un interrogatorio, tal vez alentado por algunas críticas mías y de mi esposa, Melanie Griffith, a la administración de Bush. "Ese día -agrega- fue muy duro. Me vi obligado a responder a varias preguntas sobre terrorismo y esa clase de violencia sin explicaciones todavía me perturba."
A partir de todo esto, queda claro que el cine es para Banderas también un compromiso. Algo así ocurre, según su óptica, con "Ritmo y seducción". Dice el actor que haber representado la historia real del coreógrafo y bailarín Pierre Dulais (apellido que en el film fue transformado en Dulaine) resultó para él muy significativa sobre todo porque quien inspiró la película propuso, años atrás, poner en marcha cursos de danza en las escuelas de los barrios más marginados de Nueva York.
"Lo mismo que a mí en estos últimos dos años, Pierre buscaba algo diferente y profundo para su trabajo, que amaba tanto, y logró ganar todas las batallas. Hoy, los jóvenes van a las discotecas sin preocuparse por el contacto verdadero con los demás. En cambio, el salón de baile les enseña a vivir en grupo y las competencias se convierten en un esfuerzo colectivo por mejorar", precisa Banderas.
Volver a la dirección
El mismo vuelco que últimamente lo llevó a rechazar papeles en películas de acción fue el acicate para que Banderas se decidiera a producir y dirigir su segundo film, rodado en España e inspirado en un libro de Antonio Soler. "Espero que todo vaya de acuerdo con lo previsto y pueda presentarlo en el próximo Festival de Venecia", comenta a propósito de "El camino de los ingleses", que podría estrenarse mundialmente en el Lido tal como ocurrió con "Locos en Alabama", su opera prima , en 1999.
"Mi aspiración es que a Marco Müller, el director de la muestra de Venecia, le guste esta historia que me hizo volver a mi Málaga natal y recuperar aquellos tiempos de juventud, sexo, muchachas excitantes, amistades al límite y soñadores como los de la película de Bertolucci. Es una película fuerte, con una Victoria Abril extraordinaria, que habla de esa España libertaria y reprimida de fines de los años setenta, una España que por fortuna recorre hoy un camino óptimo", detalla.
Como si estuviera en un monólogo, prosigue: "Rodríguez Zapatero es un gran jefe de gobierno y estoy seguro de que en el futuro habrá tratativas serias con sectores que en algún momento estuvieron cerca de ETA. Desde hace tres años, ETA no mata a nadie, no produce actos terroristas, y mi país está en un crecimiento permanente. ¿Que los católicos protestan porque hay demasiada apertura hacia los gays? Es algo que ya pasará. El mundo está orientado a la búsqueda de nuevos equilibrios en medio de las contradicciones y las heridas que atravesamos en la actualidad, pero sobre esta cuestión quisiera decir algo: realmente no entiendo por qué una parte de la comunidad gay, que por lo general trabaja sin esquemas restrictivos, tiene esta necesidad tan fuerte de institucionalizar un vínculo. Es cierto que detrás hay cuestiones legales importantes como estar junto a una pareja reconocida en circunstancias difíciles, pero ¿cuál es la razón para luchar a favor del matrimonio como institución?"
En el plano personal, Banderas tiene en sus planes mudarse durante bastante tiempo a Nueva York. "Me hace falta estar rodeado de una ciudad; extraño las calles llenas de gente. El aislamiento de Los Angeles, donde las estaciones del año son todas iguales, a veces me llevan a añorar el tiempo en que vivía en Europa. Seguramente en Nueva York voy a reencontrarme con mi naturaleza urbana y socialista", apunta.
Dice, finalmente, que cada vez que llega a España defiende los valores de la democracia norteamericana frente a la ola de acusaciones expresadas por muchos de sus compatriotas. "A quienes atacan de este modo -concluye- les pido que dejen de castigar a Estados Unidos desde una sola mirada y con críticas feroces, porque ese país es una gran paradoja. Es cierto que uno podría comprar un misil en cualquier negocio, pero no debe olvidarse que Estados Unidos es Bush y Bob Dylan, Charles Manson y Martin Luther King."


