BAMA: cerró una de las pocas salas donde se respiraba cine independiente

El complejo de tres salas ubicado a metros del Obelisco cerró este fin de semana, sin previo aviso
El complejo de tres salas ubicado a metros del Obelisco cerró este fin de semana, sin previo aviso Crédito: Instagram Cine Arte Bama
Alejandro Lingenti
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31 de julio de 2019  • 16:42

Malas noticias para los amantes del cine. Este fin de semana, de manera sorpresiva, sin previo aviso, cerró sus puertas el cine BAMA (Buenos Aires Mon Amour), complejo de tres salas ubicado en Av. Presidente Roque Sáenz Peña 1150, a metros del Obelisco. Dedicado a proyectar las películas que no tienen lugar en una cartelera copada por los tanques de Hollywood (el reciente estreno del film de animación Toy Story 4 debutó en 700 de las 900 salas de todo el país), este lugar funcionaba desde mayo del 2013 con una programación alternativa que ahora quedará restringida a complejos como el Arte Multiplex y el Arteplex Belgrano, o a salas muy específicas como las del Malba y la Leopoldo Lugones del Teatro San Martín.

El responsable del lugar, Guillermo Cisterna Mansilla, hizo circular una carta pública en la que traza un balance de su experiencia al frente del lugar, sin detallar las razones del cierre. "Estamos muy orgullosos de haber cumplido con el objetivo que nos hemos propuesto en estos seis años, la de ser esa sala de cine que ya no hay. Ofreciendo una programación de cine independiente, del mejor cine argentino y películas que en muchos casos no tienen lugar en el circuito comercial", dice en la misiva.

Los motivos del cierre, de todos modos, son claros: en un contexto de crisis económica como la actual, sostener un proyecto como el del BAMA es casi imposible. Los exhibidores de cine tienen tres tipos de ingresos: taquilla, lo que en el ambiente se conoce como candy (venta de pochoclos, golosinas y bebidas) y publicidad. Sin el candy, dicen los que conocen de cerca el negocio, es probable que ninguna de las grandes cadenas siguiera instalada en el país. Claramente, los cines no viven de la taquilla. En BAMA, cuyas salas tenían una capacidad que apenas excedían las cien butacas, no hubo nunca candy ni espacios que resultaran atractivos para los anunciantes.

Debido a la reacción que provocó la noticia en redes sociales, Cisterna Mansilla analiza ahora la posibilidad de reflotar el proyecto, aunque dice que "en este momento, un privado está muy complicado para sostener un emprendimiento de este tipo sin algún tipo de ayuda". Su relación con la exhibición de cine es larga: arrancó pasando películas en el living de su departamento de la Recoleta ("la primera que dimos, el 8 de diciembre de 2007, fue Days of Being Wild, de Wong Kar Wai", recuerda), después armó un microcine de 38 butacas en un PH en San Telmo donde también se dictaban cursos y talleres especializados; en 2010 pasó a programar películas en el Microcine Godard, ubicado en el Hotel Elevage, y finalmente abrió el BAMA en 2013.

La última programación del complejo incluía films como Esa mujer, del chino Jia Zhangke, Ricordi?, del italiano Valerio Mieli, Un amor imposible, de la francesa Catherine Corsini, y Un rubio, del argentino Marco Berger. El último fin de semana que estuvo abierto vendió 610 entradas, un promedio de 150 por día para todas las funciones de las tres salas.

Cineclubista experimentado

Cisterna Mansilla siempre puso el foco en el cine independiente (entendido esto no solamente en términos de sus mecanismos de producción, sino también por sus apuestas estéticas). El gran hito del BAMA, rememora, fue una película latinoamericana: 7 cajas, de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, el mayor éxito de la historia del cine paraguayo, estrenado en 2012. "En BAMA la vieron cerca de 35 mil personas, la mitad de su convocatoria en la Argentina, fue impresionante. A mí me encantó el registro de esa película y me puso muy feliz que la viera tanta gente. Para eso abrí estas salas. Le dije a un distribuidor amigo, Peter Marai, que era una bomba. Y él se movió para que la película llegara a otros países y por suerte todo funcionó muy bien. Fue una gran alegría que pasara eso. Gracias a 7 cajas nos conoció mucha gente que después siguió viniendo. Ahora solo tengo palabras de agradecimiento para todos los que nos acompañaron. No somos ajenos a la situación general, así que no pude renovar el contrato de alquiler del lugar donde funcionaba BAMA. Yo quiero volver a abrir, ojalá pueda".

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