
Blethyn, entre la boda y el funeral
Nominada a un Oscar por el film de Mike Leigh, ahora ella se burla de todo
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La actriz inglesa Brenda Blethyn, que se hizo famosa mundialmente con el drama de Mike Leigh "Secretos y mentiras", se permite ahora bromear con que está por inaugurar la categoría "Papeles de señoras adineradas en inocentes comedias en un pueblito inglés". Es que después de haber interpretado a una señora distinguida que quiere salvarse de la quiebra económica con una plantación de marihuana en "El jardín de la alegría", y de haberse metido en un ataúd para engañar a un marido que la hacía infeliz en la comedia de humor negro "Bailando en el cementerio", no quedan dudas de que Blethyn le teme a pocas cosas.
Con delicadeza y elegancia, esta señora inglesa de 57 años que estuvo nominada a un Oscar como mejor actriz por "Secretos y mentiras", se ríe de todo, y a carcajadas. Con su vocecita inconfundible cuenta a LA NACION que entre sus novedades está por publicar un libro autobiográfico sobre su dura infancia, y producir por primera vez una película norteamericana sobre una novela de Thomas Mann. Recientemente se estrenó en la Argentina la comedia "Bailando en el cementerio", en la que se lucen también un excéntrico Christopher Walken y un discreto Alfred Molina, como dos dueños de casas de sepelios que compiten por amor y por negocio en un pequeño pueblo inglés que parece haberse quedado detenido en el tiempo.
"¡Es tan absurda! Cuando me propusieron el papel el paquete en su totalidad me parecía atractivo, con Christopher Walken, Alfred Molina y el director, Nick Hurran, con quien ya había trabajado en varias oportunidades. El tema de hacer humor con la muerte no me dio ningún tipo de temor. No creo que siempre debamos ser tan reverenciales con los funerales.Yo encuentro humor en todo, lo cual no quiere decir que no sienta dolor en esas situaciones. Pero quién no ha tenido experiencias graciosas en circunstancias trágicas."
La celebración de Walken
Blethyn no teme ir más lejos y cuenta que el propio funeral de su madre tuvo su costado jocoso. "En la procesión hacia el cementerio la perdimos por el camino a causa del tráfico. Un auto se interpuso, luego se descompuso la limousine en la que íbamos y el auto que llevaba el cuerpo de mi madre no nos esperó. Con mis hermanos estábamos consternados, pero la situación era muy ridícula".
Esta comedia ya se estrenó con éxito en Alemania, Italia, España y los países escandinavos. Y si bien todavía no llegó a las salas del Reino Unido, se hizo una función especial para los habitantes del pueblo de Llantrisant, en Gales, donde fue filmada. "Fue increíble. Aun la gente que había perdido a un ser querido la disfrutó muchísimo. Me gustan las películas de humor negro, pero me ha sucedido con algunas que no he tenido la suficiente distancia, o van muy lejos o no lo suficiente. Sobre todo tienen que ser claras claras". En el film, la empresa funeraria del personaje de Christopher Walken ofrece creativas opciones para despedir a los difuntos según sus deseos en vida. "No creo que exista ese tipo de compañías, pero sí he participado de ceremonias "humanistas", que no son católicas ni judías. Se trata de un servicio muy divertido que celebra la vida del muerto. Y lo interesante es que, después de todo, la gente deja el funeral sintiéndose bien, y en muchos casos, habiendo conocido un poco más al muerto", cuenta Blethyn.
Para la película "Bailando en el cementerio", la actriz tuvo que aprender a bailar con Alfred Molina y a quedarse "quietita dentro de un cajón de muertos, lo que no me gustó nada", para lo cual tuvo que luchar por no tentarse con las bromas de Walken. "Soy su fan número uno. Es genial. Cuando le batían el pelo para su personaje yo le decía que se parecía a Margaret Thatcher. El es muy gracioso. Nos costó mucho una escena en la que mi personaje tiene que permanecer en el cajón mientras él la mira y le dice: "¡Qué piel encantadora, parece una modelo!""
A Blethyn le encanta que se compare su actuación en esta comedia con la de Lucille Ball. "¡La adoro! Me encantaría hacer una serie en TV, pero siempre habría comparaciones y nunca lograría estar como ella. Me encanta su humor coqueto y disparatado, aunque debo decir que no pensé en ella para este papel. En general, no me impongo ningún modelo ni patrón al componer un personaje."
-Después de "Secretos y mentiras", ¿se le hace difícil encontrar un buen papel?
-No. Estoy contenta con cómo se ha ido desarrollando mi carrera. Me encantaría volver a trabajar con Mike Leigh porque es un director único. Afortunadamente estoy teniendo mucho trabajo. Después de "El jardín de la alegría" hice una muy buena película en Los Angeles, "Lovely and Amazing", y otra que no me gustó nada, "Pumpkim". Luego, un telefilm para HBO sobre la historia de Anna Frank, por el que obtuve una nominación al Emmy. Hice teatro en el West End londinense, y una serie de dramas para TV en el Reino Unido, "Between the sheets", seis episodios sobre sexo. Y próximamente viajaré a Australia a filmar dos películas.
-¿Es cierto que está escribiendo una autobiografía?
-Sí (risas). Suelo escribir para mi propio placer, de una forma casi terapéutica. Y a un editor le pareció fascinante que me ponga a escribir sobre mi infancia. Yo nací en un pequeño y lejano pueblo costero, éramos muy pobres, y se supone que una chica que proviene de la dura clase trabajadora no tiene demasiadas posibilidades. Yo creo que con mi familia fuimos afortunados. He trabajado en un banco en Londres durante diez años y estaba destinada a ser una secretaria toda mi vida hasta que decidí estudiar teatro y no pensar en el fracaso.
-También está pensando en producir cine...
-Sí, voy a producir la adaptación de una novela de Thomas Mann, "Black Front". El guión es de una escritora americana, Camila Tarr, con la que estoy asociada. Hace tres semanas estuve en Los Angeles buscando sponsors, haciendo un casting, probando actrices. Ya tenemos a la directora, será la venezolana Fina Torres y yo me reservaré un papel. Actuar es lo que más me gusta y no me lo pierdo por nada del mundo.
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