
Borges según Desanzo
Solá encarnará al escritor, con guión de José Pablo Feinmann
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Primero fue el policial: "El desquite", "En retirada", "La búsqueda" y "Al filo de la ley". Después, la aproximación a controvertidas figuras de la Argentina: "Eva Perón" y "Hasta la victoria siempre" (sobre el Che Guevara). Luego, una vuelta al mundo del delito: "La venganza". Y ahora, una suerte de conjunción de los géneros que dominan su filmografía: "El amor y el espanto".
Ambientada en 1946, la nueva película de Juan Carlos Desanzo gira en torno de Jorge Luis Borges, a quien el libro cinematográfico de José Pablo Feinmann presenta en medio de la llegada del peronismo al gobierno. El escritor, encarnado por Miguel Angel Solá, "se siente agredido por ese régimen que lo nombró inspector de aves, conejos y huevos; teme por su vida y no está dispuesto a acercarse a ese nuevo orden", señala el director y productor del largometraje que se estrenará mañana.
Personaje de ficción
Blanca Oteyza, Víctor Laplace, Norman Briski, Roberto Carnaghi, Alicia Berdaxagar, Cristina Banegas y Roly Serrano completan el elenco del film, un proyecto largamente acariciado -y varias veces postergado- por Desanzo. "Desde muy joven he sido un profuso lector y gran admirador de la obra de Borges -comenta el cineasta-. Creo que es uno de los grandes escritores del siglo XX y, desde que hago cine, supe que alguna vez lo iba a abordar como personaje, en toda la complejidad de su vida y obra."
El argumento de "El amor y el espanto" está centrado en las paranoias que genera el advenimiento del peronismo en el escritor (cree, entre otras cosas, que un hombre del gobierno quiere envenenar a su amada Beatriz Viterbo; se desespera por averiguar si para el nuevo régimen es o no "culpable"). Sin embargo, el film, ¿sólo refleja a un Borges de ficción? "En principio, sí, ya que se trata de una ficción a partir de la exclusiva imaginación nuestra. En cuanto al Borges real, entiendo que bien podría haberle sucedido en realidad todo el anecdotario que la película le adjudica a su paranoia", explica Desanzo.
Por su parte, Miguel Angel Solá dice al respecto: "Yo creo que no. Este Borges dice monstruo y piensa peor. Las palabras habladas ante el peligro no reflejan lo que siente. La palabra con la que constantemente define a Perón y el mundo que Perón ofrece le impiden asumir bellezas, ya que son de distinto cuño a las queridas. "Perón: cierto tipo de astucia, amparada en el poder brutal de la masa, inmune a la inteligencia", sugiere".
En todo caso, también cabe plantearse si es éste un largometraje sobre Borges. "No precisamente -reflexiona Desanzo-, si esa pregunta apunta a si se trata de una película sobre el Borges literario. En ese sentido la respuesta es no, ya que nuestro film se refiere a una instancia hostil y conflictiva, que le tocó vivir al Borges persona, a raíz del advenimiento del peronismo a la Argentina." Según cuenta el realizador, tanto a él como a Feinmann se les impuso desde un primer momento cuál sería la estructura del film: "Toda la anécdota desarrollada y la peripecia vivida por el protagonista se convirtieron en un policial, algo así como una suerte de thriller del cerebro de Borges".
La idea sobre este proyecto la tuvo Desanzo hace ya varios años. "Con Feinmann (también guionista de "En retirada" y "Eva Perón") trabajamos los lineamientos previos del film -cuenta el realizador- y luego él desarrolló el guión en su totalidad, hasta lograr la primera versión. Posteriormente hicimos profundos cambios estructurales en conjunto y yo hice la versión final que tiene que ver con la visualización que, por otra parte, es lo que hacen todos los directores."
Como en anteriores largometrajes, también en "El amor y el espanto" Desanzo elige mirar la realidad a través de la ficción. "En este caso me interesa hablar del peronismo, con la consecuente reaparición de la vieja antinomia que viene asolando la vida de los argentinos desde el siglo XIX: civilización o barbarie. Y de cómo un escritor, lúcido e inteligente, no puede avizorar la llegada de un movimiento popular, hasta ese momento reivindicatorio y, al propio tiempo, cómo un movimiento, tan vasto en ideas y actitudes, no puede aprehender, ni siquiera en una ínfima porción, al hombre más grande de las letras de su país", reflexiona el director que, junto a Feinmann, su guionista y amigo, estudia "la posibilidad de hacer un film sobre Armando Bo", el director y productor que catapultó a la fama a Isabel Sarli.




