Bruce Willis: en pie de guerra
Se estrena el jueves "Lágrimas del sol". En el film rescata a Monica Bellucci; en la vida real sigue viviendo enfrente de su ex Demi Moore
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LOS ANGELES (Page Up - The New York Times News Service).- "Yo no fui quien creó a Bruce Willis. Ustedes, los periodistas, lo hicieron." A los 48 años, hasta el mismo Willis está harto de sí mismo. Dice que su sueño máximo no tiene que ver con el éxito de su próxima película o con ganar algún día el Oscar; lo que más anhela en el mundo es andar por las calles de Nueva York y charlar con la gente común, algo que hacía todo el tiempo en la época en que trabajaba vendiendo bebidas en la barra de un bar.
"No puedo mantener una conversación normal con alguien, desde el momento en que cada uno de los habitantes de este planeta se formó una idea acerca de quién soy sólo a partir de lo que leyó en entrevistas periodísticas. Lo más triste de todo es que esa persona tiene muy poco que ver conmigo. Yo soy apenas un tipo común y corriente que se viste igual que cualquiera, pero que tiene esta carrera gracias a una bendición de Dios", explica.
Willis dice que todavía disfruta del proceso creativo que envuelve su actividad. "Pero todo lo demás, en lo que a mí respecta, puede ir directamente al fuego", agrega.
El actor acaba de finalizar un trabajo por el que seguramente no será reconocido inmediatamente, porque no aparece en pantalla. Le puso su voz al perro Spike (Firulais, para los televidentes argentinos) en la película "Rugrats Go Wild", que llegaría en diciembre próximo a la Argentina.
"Hice esa película sólo por mis hijos, que están realmente excitados. Mis hijos siempre han sido fans de los Rugrats y cuando escucharon que el perro podría hablar en la nueva película de la serie me dijeron: "¡Hey, papá, tendrías que entrar en ese mundo!"", dice Willis mientras bebe un sorbo de café en el hotel Ritz Carlton, de Pasadena.
Como cualquier fan común y corriente de los dibujos animados, Rumer (15 años), Scout (12) y Tallulah (9), los tres hijos que Willis tuvo con la actriz Demi Moore, saben que el perro Firulais jamás habló durante casi una década de apariciones de los Rugrats en la televisión y el cine.
Con este nuevo papel, el actor parece haber tomado una amplia distancia respecto de sus apariciones anteriores en sendas películas de guerra, "En defensa del honor" -ya conocida por el público argentino- y "Lágrimas del sol", que llegará a las salas de Buenos Aires el próximo jueves. Este último film, dirigido por Antoine Fuqua ("Día de entrenamiento"), muestra a Willis como el líder de un grupo comando que llega a la selva nigeriana para rescatar a una médica encarnada por la bella y ascendente actriz italiana Monica Bellucci.
Esta película recibió comentarios favorables de la prensa especializada en ocasión de su estreno en Estados Unidos, pero el hecho de haber sido lanzada en el filo del comienzo de las operaciones bélicas contra Irak probablemente conspiró contra un rendimiento más fuerte del film en las boleterías. Con la guerra ocupando el primer plano todo el día en los noticieros, muchos se preguntaron en ese momento quién podría estar interesado en seguir un conflicto bélico en una sala cinematográfica.
"Cuando rodamos la película, ninguno de nosotros imaginaba que podría llegar a ocurrir al año siguiente. Sigo pensando que es una gran historia de heroísmo y no creo que haya tiempos malos o incorrectos para hablar acerca del triunfo del bien contra el mal", explica Willis.
El actor de "Sexto sentido" dice que no dudaría ni un minuto en volver a aceptar un papel en una película de guerra. "Le diré por qué: esos muchachos que van al frente son mis héroes. Están allí para tratar de que el mundo en que vivimos sea mucho más seguro. Y duermo mucho más tranquilo sabiendo que ellos cuidan nuestras espaldas", señala.
Y para quienes le hacen notar que su carrera podría estar enfrentando un bajón repentino,Willis tiene una respuesta casi filosófica. "En efecto, sufrí últimamente algunos fracasos -admite-, pero la respuesta del público en las boleterías está fuera de mi alcance. Soy apenas un pequeño engranaje dentro de una película que transfiere esa responsabilidad a un equipo de especialistas en marketing. En ese tema, lo que pueda hacer es mínimo."
Y agrega: "Siempre fue una disfrutable sorpresa para mí ver cómo una película se transforma en un éxito. En lo que a mí respecta, trato de trabajar lo más duramente posible en cada uno de mis proyectos. Hay películas que andan bien y otras que fracasan. Así funciona este negocio".
Hace dos décadas que el actor nacido en la ciudad alemana de Idar-Oberstein y criado en Nueva Jersey ocupa un lugar de privilegio en este negocio. Su carrera dio un salto estelar desde que su personaje de investigador privado en la serie de TV "Brillo de luna" (1985-1989) dio en el blanco del gusto del público. Posteriormente desarrolló una relevante carrera en el cine, cuyos títulos más destacados y exitosos fueron la saga de "Duro de matar", "12 monos", "Armageddon", "Sexto sentido" y "El protegido".
En la actualidad, Willis estudia la posibilidad de volver a encarnar al duro policía John McClane en "Duro de matar 4". El actor, una especie de veterano de las secuelas, acaba de finalizar el rodaje de la segunda parte de "Mi vecino, el asesino", un pequeño film de 2000 que se convirtió en un inesperado éxito de taquilla.
"Me encantaría decir que tengo algún tipo de plan global de trabajo futuro. Pero lo que ocurre es que me dedico a leer guiones y los acepto en la medida en que me interesan. Ese es el método de decisión. Sigo tratando de desafiarme a mí mismo todo el tiempo en términos artísticos y no hacer siempre las mismas cosas. Yo podría seguir siendo toda la vida sólo el tipo que hace películas de acción, pero sería muy aburrido", aclara.
Como lo sabe casi la mitad de los habitantes de este mundo, Willis vive cruzando la calle de la casa en la que habitan sus tres hijos y su ex mujer, Demi Moore, en Hailey, Idaho. El actor admite que no se queda todo el tiempo en su casa, pero subraya que su vida de soltero y estrella de cine es sorprendemente convencional.
"Voy a ser muy honesto con usted -dice, dejando de lado el gesto bromista-. Yo no funciono muy bien en el tema del romanticismo. Gracias a la prensa, mi vida privada fue tratada como si formara parte de un parque público de entretenimientos. Ese tipo de cosas no hace más que dañar cualquier tipo de relación potencial, pero mientras siga actuando en películas me consideraré un tipo con suerte."
Luego de once años de matrimonio, un divorcio muy comentado y persistentes rumores de reconciliación, Willis se adelanta a decir que él y Moore hasta ahora no han vuelto a estar juntos. Pero agrega que entre ellos existe la más estrecha de las amistades.
"No sé -concluye- si hay alguna razón oculta que explique el hecho de sigamos siendo amigos. Lo cierto es que los dos nos queremos y que amaré a Demi por el resto de mi vida. Yo no veo por qué alguien no pueda vivir en la casa de enfrente a la de su ex esposa después de un divorcio. Debe ser porque ambos tenemos la suerte de coincidir en una cosa: los chicos siempre están primero."
El hombre de los 25 millones por film
- Walter Bruce Willis nació el 19 de marzo de 1955 en una base militar alemana, hijo de un norteamericano y una madre de aquel origen. Declaro que su propia ineptitud como camarero frustró sus perspectivas de trabajo en un bar neoyorquino. Su primer gran salario en una película fueron los cinco millones de dólares que cobró por "Duro de matar" (1988). Ahora, para rodar la cuarta película de esta saga ingresarían en su cuenta casi 25 millones. Por "En defensa del honor" percibió 22 millones y medio. Apoyó durante los últimos años a todos los candidatos presidenciales del Partido Republicano, con excepción de Bob Dole, después de que éste criticó duramente a Demi Moore por su papel en "Striptease" (1996).


