
Campanella y el secreto de su éxito
La película argentina protagonizada por Ricardo Darín se perfila como gran candidata
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SAN SEBASTIAN.- "Esta sí", dijo, con el pulgar hacia arriba, el primer espectador en salir de la primera proyección de El secreto de sus ojos , anteayer, en el antiguo teatro Principal, a sus amigos, que lo esperaban bajo la "gota fría", en la calle. A sala repleta, igual que las dos presentaciones de ayer, la segunda con alfombra roja y la presencia de Ricardo Darín con Soledad Villamil, el director Juan José Campanella y el coproductor español Gerardo Herrero. En todas ellas el exigente público del festival donostiarra y la crítica quedaron deslumbrados. Las más de 3000 personas que la vieron aquí coincidieron en elogios a este memorable "combo" de géneros que en la Argentina sigue a la cabeza de las recaudaciones. Aquí, la repercusión fue sorprendente, en especial tras la proyección nocturna, donde fue vivamente aplaudida y es la obra que, hasta ahora, tiene más posibilidades de llevarse algunos de los más codiciados premios de esta edición. Las opiniones favorables a la última película del cineasta, que ya había enamorado al público español hace seis años con El hijo de la novia, se repiten aquí en las colas que acompañan el festival, que parece encaminado a batir récords más por la concurrencia de público que por la de las estrellas internacionales.
En la rueda de prensa, un mar de elogios precedieron a las preguntas, tanto de la película y la ya famosa escena rodada en la cancha de Huracán con el aporte de efectos digitales de última generación, así como de las actuaciones, en especial la de Darín y la forma como el director mezcló géneros y se atrevió a encuadrar parte de su historia en un momento difícil de la vida nacional sin caer en maniqueísmos.
Amor, tristeza y rock´n´roll
Por la muestra competitiva, también pasaron la iraní Los prados blancos , de Mohammad Rasoulot, una película invisible en el país de su director, alegoría acerca de la tristeza y la memoria, que aquí pasó casi inadvertida para el público, y This Is Love , interesante propuesta del alemán Matthias Glasner. Se trata de la historia de un joven europeo que en Berlín debe hacer frente a la pandilla de traficantes de personas a la que arrebató a una niña vietnamita, y lo que ocurre poco después, cuando es acusado de asesinato y detenido.
También ayer, pero en Zabaltegi se vio Taking Woodstock (título aquí traducido como Destino: Woodstock ) una nueva excentricidad del taiwanés Ang Lee. El autor de Secreto en la montaña recrea la loca historia de Elliot Tiber, un joven que, de aspirante a decorador de interiores y militante por los derechos de los homosexuales del Greenwich Village neoyorquino, habría de convertirse en administrador del ruinoso motel El Monaco, que sirvió de base de operaciones a los organizadores del festival musical que pasaría a la historia. Actores desconocidos, una buena historia -que será mejor apreciada por los amantes de la música de aquellos tiempos de "paz y amor"- Taking Woodstock recrea una etapa clave de la historia de su país, desde un punto de vista para nada convencional.
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