Cine apto para menores de 18
Los Angeles tendrá su festival de cine infantil igual que Italia
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GIFFONI VALLE PIANA.- El encuentro de cine para chicos que en 1971 nació en un modesto pueblo de la Campania, en el sur de Italia, se ha convertido en un producto de exportación. En el marco de esta trigésimo cuarta edición del Giffoni Film Festival (GFF), acaba de firmarse un acuerdo por el cual las autoridades locales asumen la coproducción del Teen-L.A., es decir, la versión del GFF en Los Angeles, California. Firmaron el compromiso el gobernador de la Regione Campania, Antonio Bassolino; el presidente del festival, Carlo Andria; su creador y director, Claudio Gubitosi, y el vicepresidente de la American Film Market Foundation, Steven Paul. Con el rango de madrina del acuerdo, compareció una actriz que viene haciendo de puente entre la cultura peninsular y los códigos de Hollywood: Maria Grazia Cucinotta. El "Under-18" californiano tendrá su primera edición en febrero de 2005, bajo la dirección de Jon Voight.
Cucinotta, sin embargo, dejó plantados a los chicos jurado de la sección "Liberi di volare" ("Free to Fly"), con quienes debía celebrar un encuentro en la Sala Truffaut de la Cittadella del Cinema. Llegó con dos horas y media de retraso a la conferencia de prensa con los medios locales y extranjeros, en medio de ese clima que precede a la aparición de las estrellas: decenas de fotógrafos y camarógrafos corriendo de un lado para otro a la espera de la diva, gente con celulares que iba y venía esperando su arribo y la falsa alarma de Alfa Romeo que llegaban y de los que descendían sólo carabinieri. Un alboroto, en fin, parecido al que, en décadas pasadas, solían suscitar en Venecia la voluminosa Serena Grandi o, antes, la Lollobrigida.
El retraso frustró a los jurados adolescentes que finalmente se alejaron a otras obligaciones. No obstante, diez chicos de otra sección compartieron impensadamente una mesa con ella en un restaurante. Mientras comían, la actriz les contó que tiene una hija de tres años, Sofía, y que, cuando crezca, la traerá a Giffoni.
Cucinotta se ha convertido, prácticamente desde su consagración en "El cartero", en una continuadora de aquellas sex-symbols de la pantalla italiana de las épocas de oro. Sólo que hoy la avidez de actrices y actores europeos por Hollywood se ha incrementado y la bella morocha, huésped de Giffoni, está exhibiendo los resultados de lo que ha aprendido en la meca: según se deduce de su entusiasmo, casi le interesa más la producción que posar para las cámaras.
Una altura considerable, cabello negro azabache, ojos que apenas apelan a refuerzos de maquillaje y una boca que cada vez que sonríe levanta oleaje: es una presencia imponente, pero la cuidada producción de su figura le ha borrado el encanto campesino de sus inicios. El atuendo, aparentemente muy sencillo, resalta su piel morena: un vestido blanco, con un gran escote por el que asoma su generoso busto. Un gran colgante artesanal en forma de flor orna su cuello. Todo un look que pretende resumirse en una suerte de slogan que han acunado sus coterráneos: "Mujer del sur, ideal de la belleza italiana". Un ideal al que cabría adicionarle el sello -como alguna vez lo hicieron con Sophia Loren- "de exportación".
Niños desamparados
El punto central de su diálogo con la prensa (de su exposición, más bien, porque el intercambio fue escueto) fue el anuncio del film en proceso "Bambini invisibili" ("Niños invisibles"), del que Cucinotta es productora, en asociación con la RAI Cinema y con el apoyo de Unicef. Se trata de un emprendimiento relevante que compromete a gente importante y a varios países: "Se filmará en todo el mundo con distintos directores -anunció-, tales como Ridley Scott, Neil Jordan, Emir Kusturica y John Woo, entre otros. Tratamos de narrar historias de chicos de distintos lugares del mundo, en torno a una problemática común: muchos dejan la escuela prematuramente para ayudar a mejorar la situación económica de sus familias", dice Cucinotta, que intervendrá en un paneo en Nápoles, en el episodio que dirige Stefano Veneruso (sobrino de Massimo Troisi), sobre un joven delincuente.
La película se estrenará en la muestra de Venecia, en septiembre de 2005. "Es una idea que nació de mis relaciones con el cine de los Estados Unidos, ya en tiempos de «El cartero» -aclaró la actriz- y ahora, que tomó forma definitiva, me siento orgullosa de que se trate de un proyecto italiano." Cucinotta no olvida sus orígenes: "Es claro que el horizonte internacional me aleja de mi terruño, pero hay una parte siciliana en mí, indisimulable; está en mi color oscuro, en mi formación, en mis raíces".
Otro invitado al GFF habló, también, de su nuevo trabajo en curso. Emanuele Crialese, que triunfó en este mismo certamen en 2002 con su admirable "Respiro" (vista en Buenos Aires el año último), anunció el inminente comienzo del rodaje de un film todavía sin título definitivo. A pesar de que su perfil exhibe menos destellos que el de Cucinotta, este realizador de 40 años tiene en común con la actriz siciliana el hecho de que su carrera se desenvuelve entre Italia y los Estados Unidos (se formó en Nueva York y debutó con "Once We Were Strangers", filmada allá). Después de su fascinante experiencia en la isla de Lampedusa con "Respiro", Crialese vuelve al tema de los inmigrantes que poblaron los Estados Unidos. "Mi experiencia en ese país -declaró- me permitió ver la transformación que siguió a la llegada de inmigrantes entre 1870 y 1920. Hay una carta de Roosevelt, anterior a su época de presidente, en la que se pregunta por qué hay tanto empeño en mejorar la producción animal y forestal y nada con respecto a los humanos. Es que la llegada de europeos muy capaces desafiaba a los nativos a perfeccionarse. Y lo hicieron."
El nuevo film narrará el trayecto de un contingente de italianos que, a fines del siglo XIX, se embarca hacia América: "No es cierto que la mayor parte de los inmigrantes partían por hambre -señaló Crialese-. No se contentaban con lo que tenían y entonces se lanzaban a la strada del sogno (he ahí un título posible para el film). Saldrán de un puerto del Sur, que podría ser Nápoles o Palermo, pero no será especificado en la trama. En 1890, en América del Norte, necesitaban mano de obra, por eso se fomentó este fenómeno de absorción de nueva gente".
Los inmigrantes de ficción desembarcarán en Ellis Island (cerca de donde se alza la Estatua de la Libertad) y de allí un vaporcito los llevará a Manhattan. Crialese confió a LA NACION que calcula comenzar el rodaje en la primera semana de octubre: "No puedo anunciarlo en Italia porque aún no es seguro, pero probablemente en ese mes iré a la Argentina, ya que mi plan es rodar toda la primera parte del viaje en un barco armado allá y en costas cercanas a Buenos Aires".
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