Comedia francesa con aire nuevo
Cambio de dirección ( Changement d adresse , Francia /2004, color; hablada en francés). Dirección y guión: Emmanuel Mouret. Con Emmanuel Mouret, Frédérique Bel, Fanny Valette. Dany Brillant, Ariane Ascaride. Fotografía: Laurent Desmet. Música: Franck Sforza. Edición: Martial Salomon. Presentada en DVD por 791 Cine. 85 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinón: buena
El azar dispone que un muchacho y una chica compartan departamento no por amor, sino por estrechez económica; que se hagan amigos y confidentes, ya que hay tanto amor soñado o contrariado sobre el cual hablar, y que los vaivenes de la vida sentimental de cada uno impongan nuevas mudanzas, los cambios de domicilio del original.
Parece la sinopsis de una clásica comedia hollywoodense, y sin embargo a Emmanuel Mouret le alcanza para construir un film pequeño y encantador, una historia sentimental simpática y tenuemente melancólica y, de paso, para echar un soplo vivificador sobre la tradición de la comedia francesa.
Aquí importa menos lo mucho que se habla que lo que se da por sobreentendido, el chiste que el tono, la sorpresa que el estilo. Más: Mouret juega con lo previsible y con la repetición en una suerte de práctica minimalista que contribuye al encanto de la fábula, una ronda amorosa que transcurre con la serenidad y la delicada ironía que parecen ser su sello personal.
Cuestión de tono
Se ha escrito que Mouret tiene algo de Woody Allen (el rol fundamental del diálogo), algo de Rohmer (la atención a lo cotidiano), algo de Truffaut (el romanticismo anacrónico de su héroe, que recuerda a Antoine Doinel): puede sonar exagerado, pero no es un desatino.
El irresistible diálogo del comienzo señala el tono dominante. David y Anna se conocen: él busca departamento, ella, un inquilino para compartir los gastos del suyo. En la escena que sigue él le cuenta que es músico: toca el corno. Ella pone cara de circunstancia: "Un corno, ¿se parece a qué?". "Aunque de forma son idénticos, ninguno se parece a otro." "¿Y el suyo cómo es?" "Si le interesa, puedo mostrárselo. Ya verá que no está nada mal. Estoy bastante orgulloso de él y debo decir que genera la envidia de algunos de mis colegas."
El difícil tono de la comedia burlesca ya se ha impuesto; las palabras revelan su incidencia decisiva y con las confidencias que llegan después, una vez que se ha descartado cualquier posibilidad de acercamiento amoroso entre los dos, entra en escena lo sentimental. Ella está enamorada de un lingüista que apenas la reconoce; él caerá rendido por el misterio de una alumna casi muda. Y a la ronda -que admite algún giro forzado y una pizca de absurdo- se suma más tarde un galán aventurero y ganador.
Los amores van y vienen; la amistad de los dos compinches perdura. Cualquiera puede imaginar adónde conducirá el enredo, pero el film no se sustenta en la intriga amorosa sino en el tránsito de estos seres naïves y un poco desfasados de la realidad cuyos corazones heridos exhiben gran capacidad de recuperación. Todo se juega en ese tono amable, simpático y algo melancólico que Mouret sabe sostener, más allá de algún bache ocasional, gracias a un diálogo preciso y al brillante desempeño del elenco.
Buena parte del atractivo de este terso relato se debe al carisma de los personajes. Mouret impone el ritmo con su David, un tipo de timidez enfermiza y corazón sensible. Fanny Valette es la jovencita de mirada profunda que lo seduce, y Danny Brillant, el amistoso rival ante cuyos avances él prefiere replegarse. Pero la gran revelación es Frédérique Bel, cuya Anne tiene la exacta mezcla de despiste, ingenuidad y desparpajo que el personaje requería.






