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Mucho se ha escrito sobre la rabiosa cinefilia de Adolf Hitler. El infame dictador solía organizar proyecciones para sus amigos y disfrutar del Séptimo Arte en eventos privados. Hitler era un verdadero fanático de las actrices Greta Garbo y Shirley Temple y consumía sus respectivas filmografías constantemente. Sin embargo, una sola película lo obsesionaba...
¿De qué film se trata?

De King Kong, el largometraje de 1933 co-dirigido por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack y protagonizado por la inolvidable Fay Wray. ¿Otra curiosidad? Hitler detestaba el cine de Charlie Chaplin.




