
De Guadalajara para el mundo
Protagoniza Soñando despierto
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LOS ANGELES (Page Up/The New York Times News Service).- Gael García Bernal creció con un teatro como patio de juegos. Cuando era pequeño y estaba aún lejos de convertirse en un auténtico rompecorazones, sus padres trabajaban en un teatro muy antiguo y venido a menos en Guadalajara (México) y por lo tanto el dinero no les alcanzaba para contratar a una niñera. Por eso, el precoz Gael se acostumbró a vagar alrededor del escenario y sus bambalinas.
"En este momento me viene a la memoria el aroma del teatro: la madera mezclada con el olor de la gente", dice el actor, que a los 27 años es la figura mexicana más reconocida en el ámbito internacional.
"Como en mi país generalmente llueve de noche, también puedo acordarme del aroma de ese lugar cuando todo estaba allí sucio y húmedo. Me estoy viendo a mí mismo en ese momento, caminando al lado de las largas paredes del escenario y pensando que ese espacio me parecía infinito", agrega.
Los padres de García Bernal trabajaban en el centro cultural de la Universidad de Guadalajara, en donde compartían el mismo espacio siete teatros y estudios de actuación. "Cuando era chico recuerdo muy bien que podía ir de un teatro al otro sin necesidad de salir a la calle. Me escabullía de un estreno y de golpe estaba detrás de la escena de otro. Veía allí 20 minutos de la obra y corría un poco más a buscar un helado. Era una maravillosa manera de hacer volar la imaginación", evoca el actor.
No podría haber otra fórmula más adecuada que la de apelar a este ramillete de recuerdos para asomarnos a la nueva y muy esperada aparición cinematográfica de García Bernal, luego de la notable repercusión internacional alcanzada por sus dos películas recientes más difundidas: Y tu mamá también , de Alfonso Cuarón, y Diarios de motocicleta , de Walter Salles.
En Soñando despierto , la nueva película de Michel Gondry ( Eterno resplandor de una mente sin recuerdos ), encarna a un joven retraído llamado Stephane, que tras la muerte de su padre regresa a la casa de París en la que pasó su infancia para reencontrarse con su madre (Miou Miou), forzado a aceptar la propuesta laboral que ella le hace en un insulso negocio dedicado a la impresión y al fotocopiado.
Nada de esto parece demasiado interesante para alguien que tiene por costumbre dejarse llevar y perderse en su propia imaginación, sobre todo cuando conoce a una vecina (Charlotte Gainsbourg) que por momentos parece su alma gemela y, por otros, se muestra totalmente distante.
"Stéphane se convierte en un prisionero de sus propios sueños, algo que, creo, ocurre con frecuencia en la actualidad. La vida suele ser muy complicada y es fácil resistirse a la tentación de deslizarse hacia el mundo de los sueños, donde todo es más placentero. La cuestión es si uno está viviendo allí una vida o simplemente está dentro de una fantasía", afirma García Bernal, cuya vida real siempre estuvo bordeando lo fantástico.
"Mi nacimiento, decididamente, fue un accidente. Mi mamá tenía 18 años y mi papá, 22. Creo que siempre esas cosas aparecen en forma sorpresiva a esa edad", dice el actor sobre sus progenitores: la actriz Patricia Bernal y el actor y director José Angel García.
Infancia teatral
"Como mis padres no encontraban a nadie para cuidarme me llevaban todo el tiempo con ellos al teatro, algo que en México se hace habitualmente en el underground. Cualquiera que elige allí ser actor de teatro se expone a una vida muy difícil, llena de privaciones. Pero al mismo tiempo esa realidad te abre bellas posibilidades de aprendizaje. Agradezco haber recibido en ese entorno una educación realmente abierta", describe García Bernal.
"Muchas veces quise que mis padres tuvieran un trabajo igual al de los padres de mis compañeros de escuela. Pero a la vez lo que me pasaba y me hacía diferente a los demás era sentir que mis padres podían elegir con libertad lo que querían, porque estaban en el mundo del espectáculo", aclara.
"Siempre supe que quería actuar, pero jamás pensé ese camino como una profesión. Me imaginaba haciendo otras cosas, pero aprovechando a la vez mi tiempo libre en la actuación porque era algo que me hacía muy feliz", subraya.
El destino y la vida lo llevaron a vivir de su vocación, un espacio en el que según García Bernal el aprendizaje jamás termina. Y recuerda el día del rodaje de Y tu mamá también en el que se despertó sobresaltado porque lo esperaba la escena más complicada, aquélla en la que se peleaba con el personaje encarnado por Diego Luna tras descubrir que su novia le había sido infiel con quien creía que era su mejor amigo.
"De repente me sentí completamente vulnerable, con toda la fuerza del miedo en la piel. Toda esa sensación se hundió en mi estómago y me asusté con todo lo que me esperaba ese día. Rodar esa escena fue un momento de extraordinaria claridad para mí como actor, porque tomé conciencia de todo lo que me faltaba aprender para ser alguien en este oficio", describe.
La pasión artística de García Bernal se manifestó siempre con mayor claridad en el ámbito teatral que lo vio crecer; el actor dice que jamás imaginó llevar ese espíritu al cine. Con todo, reconoce que ese amor que siempre sintió al verse rodeado todo el tiempo desde la infancia por gente de teatro y sentirla como parte de su propia familia también se pone de manifiesto, de alguna manera, en las largas jornadas de rodaje de cualquiera de sus películas. "Es que los directores con los que trabajé a veces se convirtieron en mis padres, a veces en mis amigos y a veces en mis mentores", destaca.
Gracias a sus reconocidas apariciones en la pantalla, García Bernal siente la responsabilidad de retratar de la mejor manera a personajes latinoamericanos para un público internacional. Y concluye: "Siento que en mi carrera hoy se mezclan el destino y la buena fortuna".





