
Dibu como salvador del planeta
1 minuto de lectura'
"Dibu 3. La gran aventura" (Argentina/2002). Dirección: Raúl Rodríguez Peila. Con Germán Kraus, Stella Maris Closas, Alberto Anchart, Alberto Awada, Rodrigo Noya, Marcelo Alfaro y otros. Guión: Ricardo Rodríguez y Alejandro Sapognikoff. Fotografía: Juan Carlos Lenardi. Banda sonora: Diego Grimblat. Director de animación: Franco Bittolo. Presentada por Buena Vista International. Duración: 87 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: buena.
Dibu, el travieso niño nacido de coloridos trazos de dibujo que halla un hogar cálido y amable, vuelve a la pantalla para vivir otra de sus increíbles aventuras. Siempre dispuesto a alterar la vida de Pepe y Marcela, sus padres adoptivos, y de su abuelo Atilio, permanentemente comprensivo, el pequeño habitante de la casa debe pasar, como castigo, muchas horas en su habitación con la sola compañía de su computadora.
Pero, como todo chico moderno, Dibu conoce a la perfección la tecnología para viajar por lugares remotos frente a su pantalla, y así conoce a Martín, un niño "normal" que, luego de comprobar que Dibu es mucho más que un dibujo en permanente movimiento, entabla con él una entrañable amistad.
Pero en esos momentos la Tierra está en peligro. Los marcianos, cansados de que su planeta sea utilizado como basurero nuclear, devuelven en forma de misiles espaciales los desperdicios nucleares que llegarán aquí para crear el caos y la destrucción. Formando una sociedad secreta, Dibu y Martín deciden salvar a la Tierra, pero para ello disponen de menos de dos días.
La solución para que los terrícolas no sean eliminados es enviar un mensajero a Marte, y la única nave espacial para realizar tal hazaña la tiene un científico frustrado que ya cree que su invento es absolutamente prescindible.
No es difícil adivinar que Dibu y Martín serán los tripulantes de esa nave, y ambos deberán llegar hasta los marcianos, en definitiva seres encantadores y pacíficos, que son comandados por un malvado general que esconde un sanguinario propósito.
Un digno esfuerzo
Relatar todas las aventuras y desventuras que el dúo enfrenta en su heroico propósito sería descubrir gran parte de la magia que posee el film.
Entre estos personajes vivos y dibujados -entre los que nuevamente aparece la cariñosa Buji, hermana de Dibu, y Grumi, una marcianita de gran corazón- se desarrolla un guión ágil y ameno que, si bien reitera en parte lo ya presentado en las dos producciones anteriores, no por ello deja de hacer blanco en la calidez de su mensaje de paz y se convierte en un válido entretenimiento para los chicos, que tienen a Dibu como a uno de sus héroes.
La trama apunta a la amistad y a la unión familiar, lo que ya es bastante para acrecentar los méritos de un film dedicado a la platea infantil. A ello se le agrega un impecable trabajo de animación que unió a un ejército de técnicos argentinos en un esfuerzo no muy común en nuestra cinematografía.
El director Raúl Rodríguez Peila, apoyado con inteligencia y paciencia por Franco Bittolo, a cargo de la animación, resucitó con energía a un personaje querible que, entre rápidos desplazamientos, cariñosas palabras y precoz lucidez, es el arriesgado salvador del planeta Tierra.
La banda musical y la dirección de arte se unieron satisfactoriamente al esfuerzo de producir este film casi atípico de la cinematografía nacional. Hay en él, sin embargo, algunos elementos que hubiesen merecido mayor atención. Y se dan en el elenco, donde tanto Germán Kraus como Stella Maris Closas, como los "padres" de Dibu, se muestran fuera de tono y algo aburridos en una trama que necesitaba permanente acción.
Los trabajos de Alberto Anchart, de Alejandro Awada y del niño Rodrigo Noya, en cambio, entendieron a la perfección el propósito de esta aventura que, sin ser ya novedosa, no por ello deja de seducir por su permanente encanto.






