Discreto thriller de un talentoso director

"Cálculo mortal". Dirección: Barbet Schroeder. Con Sandra Bullock, Ben Chaplin, Ryan Gosling, Michael Pitt, Agnes Bruckner, Chris Penn y R. D. Call. Nuestra opinión: regular.
"Cálculo mortal". Dirección: Barbet Schroeder. Con Sandra Bullock, Ben Chaplin, Ryan Gosling, Michael Pitt, Agnes Bruckner, Chris Penn y R. D. Call. Nuestra opinión: regular.
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27 de junio de 2002  

"Cálculo mortal" ("Murder by numbers", Estados Unidos/2002). Dirección: Barbet Schroeder. Con Sandra Bullock, Ben Chaplin, Ryan Gosling, Michael Pitt, Agnes Bruckner, Chris Penn y R. D. Call. Guión: Tony Gayton. Fotografía: Luciano Tovoli. Edición: Lee Percy. Música: Clint Mansell. Presentada por Warner Bros. Duración: 119 minutos.

Nuestra opinión: regular.

Extraño caso el de Barbet Schroeder: por un lado, es capaz de filmar arriesgadas películas personales como "Mariposas de la noche", "Mi secreto me condena" o la reciente "La Virgen de los Sicarios", mientras que suele desarrollar para Hollywood discretos thrillers como "Pacto con la muerte", "Mujer soltera busca", "Antes y después" o "El beso de la muerte".

Dentro de este segundo grupo se ubica "Cálculo mortal", un producto correcto, pero que no se aparta demasiado de las fórmulas más previsibles del género. "Cálculo mortal", inspirada en un célebre caso policial de 1924, recorre caminos bastante transitados por muchas otras películas, como "La soga", de Alfred Hitchcock, o esa pequeña joya del cine independiente norteamericano que fue "Swoon", de Tom Kalin. En el centro de la escena están Richard (Ryan Gosling) y Justin (Michael Pitt), adolescentes de buen nivel social e intelectual (se los muestra leyendo o citando a Nietzsche, Verlaine y Rimbaud) que deciden cometer un asesinato con enorme crueldad sólo para demostrar su superioridad y su sagacidad, que -están convencidos- les permitirán salir indemnes de una minuciosa investigación policial posterior.

Los detectives encargados de llevar el caso en la apacible comunidad de San Benito, en California, son la conflictuada Cassie (Sandra Bullock) y el pragmático Sam (Ben Chaplin), que intentarán encontrar alguna falla en el sofisticado engranaje pergeñado por los estudiantes, mientras surge entre ellos una creciente atracción. La película está construida sobre el esquema del gato y el ratón, mientras apela a referencias bastante obvias respecto de los comportamientos muchas veces brillantes de los personajes psicopáticos, de la homosexualidad latente de los dos victimarios, y de los traumas afectivos de una agente como Cassie, maltratada por los hombres y apodada La Hiena por sus colegas, que intentará vencer sus fantasmas para redimirse. "Cálculo mortal" es de esas películas en las que nada está demasiado bien ni demasiado mal. Filmada con solvencia (Schroeder tiene oficio y se rodea de buenos técnicos), interpretada con corrección por un elenco en el que nadie se luce demasiado, sin grandes sorpresas, hallazgos ni errores narrativos, que permiten seguir las dos horas de esta suerte de "Crimen y castigo" reciclada sin sobresaltos ni aburrimientos, se trata de una película promedio, mediana en todo sentido.

Quien quizá salga más favorecido con este proyecto sea Michael Pitt (que no sólo comparte el apellido con el carilindo Brad Pitt), un ascendente actor visto recientemente como la estrella de rock en el musical "Hedwig and the Angry Inch", que aquí ratifica su status de futuro galán de Hollywood.

En cambio, para Schroeder queda, apenas, la ratificación de que puede armar un rompecabezas policial con la misma astucia de siempre. De esa figura que supo apuntalar a buena parte de la nouvelle vague francesa, de ese cineasta que se sumergió hace un par de años en las calles de Medellín arriesgando su propia vida para filmar "La Virgen de los Sicarios", en cambio, casi no quedan rastros en un policial tan pasatista, intrascendente, efímero e insignificante como "Cálculo mortal".

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