Eddie Murphy, de ejecutivo a baby sitter
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"La guardería de papá" ("Daddy Day Care", EE.UU./2002). Dirección: Steve Carr. Con Eddie Murphy, Jeff Garlin, Anjelica Huston, Steve Zahan, Regina King y otros. Guión: Geoff Rodkey. Fotografía: Steven Poster. Música: David Newman. Presentada por Columbia Pictures. Duración: 93 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: regular
Charlie, importante ejecutivo de una agencia de publicidad, posee lo que todo hombre ansía: una esposa y un pequeño hijo que hacen las delicias de sus pocos momentos de ocio, amigos con los que comparte alegres veladas, una casa amplia y lujosa y un poderoso automóvil que cuida muy celosamente. Pero la vida suele tener para los humanos cambios muy bruscos y nada agradables, y cuando su jefe decide suprimir a varios de sus empleados jerárquicos, Charlie está en esa temible lista y pasa a engrosar la fila de desocupados.
Phil, ladero fiel de Charlie tanto en su ex empleo como en la vida cotidiana, se enfrenta con las mismas desventuras laborales que su compinche, y ambos comenzarán a transitar el camino de la desesperanza, ya que no podrán seguir pagando la costosa guardería a la que concurren sus hijos y que es dirigida por una severa mujer tan agria como antipática. ¿Qué hacer frente a una situación tan conflictiva? Pero Charlie es tan audaz como práctico y decide, seguido con cierta timidez por Phil, instalar en su casa una guardería. Claro que ninguno de los dos saben mucho de psicología infantil ni poseen la suficiente paciencia frente a esa cada vez mayor cantidad de párvulos que, entre destrozos, caprichos y llantos engrosan la lista de pequeños alumnos de ese nuevo establecimiento.
Sin embargo los dos amigos lograrán su propósito de construir una guardería muy cálida y casera, en tanto que la directora de la otra escuela, celosa de que en sus aulas haya cada vez menos niños, se aprestará a luchar contra ese dúo al que se le suma un extravagante personaje que muy pronto se gana el cariño de los pequeños. La historia, pensada en clave de comedia, recorre los más remanidos caminos de este tipo de films en los que se quieren demostrar que el amor a la infancia pasa mucho más por el corazón que por las estrictas reglas de conducta. El mensaje es tan antiguo como el cine, y aquí ni el guionista Geoff Rodkey ni el director Steve Carr se expusieron a contradecir una fórmula de probada eficiencia.
La narración se basa insistentemente en la conducta de los pequeños frente a esos maestros improvisados, cae en 0gags que muy pocas veces logran provocar la sonrisa de los espectadores (y menos la carcajada espontánea). El producto, doblado al español para la platea menuda, navega sin rumbo entre la puerilidad, la monotonía y las reiteraciones, hasta llegar a un final moralizante que, discurso mediante del protagonista, procura haber descubierto la panacea con la que se conquista el alma de los niños.
Eddie Murphy, muy lejos de sus acertadas labores en otras historias, se deja atrapar por un libreto inconsistente y aporta su amplia sonrisa de dientes brillantes y sus reiteradas muecas. Jeff Garlin no pasará a la historia del séptimo arte por su desmesurada composición del amigo leal en las buenas y en las malas, en tanto bien cabe preguntarse qué impulsó a Anjelica Huston a aceptar un papel tan convencional y a veces absurdo que, sin duda, le restará puntos a su muy digna trayectoria artística.





