El amor, como si fuera la primera vez

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29 de abril de 2004  

"Como si fuera la primera vez" ("So First Dates", EE.UU./2003). Dirección: Peter Segal. Con Adam Sandler, Drew Barrymore, Rob Schneider, Sean Astin, Dan Aykroyd y otros. Guión: George Wing. Fotografía: Jack Green. Música: Teddy Castellucci. Presentada por Columbia Pictures. Duración: 97 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: buena

El amor puede insertarse en los más recónditos laberintos de la fidelidad, de los celos, de las pasiones más desenfrenadas y de los constantes avatares de la rutina. Pero puede también, a veces, convertirse en una cotidiana vuelta a la memoria. Y esto lo comprobará muy pronto Henry, un veterinario especialista en la vida marina ártica, cuando, y ya con un fututo perfectamente planificado, conoce en una paradisíaca isla de Hawai a Lucy, una bella y dulce profesora de arte de una escuela secundaria. El, un donjuán impenitente, sueña con viajar a Alaska para estudiar las costumbres de las morsas y, la primera vez que, en un bar, se encuentra con Lucy todas sus fantasías se enfocan en esa muchacha que juguetea armoniosamente con su comedia y mira subyugada el mar encrespado y azul.

Ella no es ajena a esta atracción. Y ambos sentirán de inmediato el flechazo de Cupido. Pero lo que ignora Henry es que la joven sufre un desorden neurológico que, por las noches, le hace perder la memoria y al día siguiente no recuerda absolutamente nada de lo que le ocurrió la jornada anterior. La sorpresa del veterinario es mayúscula cuando se entera de esta deficiencia de su amada, y con mucha paciencia cada mañana deberá poner en juego, como si fuera la primera vez, sus dotes de seductor para que esa Lucy desmemoriada renazca de las sombras de su mente y vuelva a sentirse atraída por alguien que, en definitiva, es un desconocido permanente.

En clave de comedia romántica tanto el director Peter Segal como el guionista George Wing apostaron al humor más disparatado y a la imaginación desaforada. El resultado, que no se aparta demasiado de un género tan utilizado por el cine de Hollywood, contiene esta vez, sin embargo, una frescura y una gracia que nacen de la espontaneidad de esa relación alejada de la normalidad para desembocar en un final feliz que, a modo de moraleja, deja en claro que el amor siempre es más fuerte que la simple noción de olvido.

Cada día

Lucy sabe que su memoria y su corazón deberán cultivarse diariamente, en tanto que Henry resuelve comenzar cada mañana su idolatría por alguien que logró apartarlo de su existencia mundana y febril. Con esta historia que oscila entre el más cálido entretenimiento y la simpatía que muy pronto anudan a sus protagonistas con el público, el film aporta una sólida trama que no pide más de lo que da, es decir, permitir el goce de los espectadores que, a cada paso, se preguntarán de qué forma la pareja llegará a una perfecta ligazón de sentimientos.

Tanto Adam Sandler, un comediante que no abusa de su histrionismo, como Drew Barrymore, tan suelta como cómoda en su papel, son sólidos soportes de esta comedia divertida que, como plus nada desdeñable, están acompañados por un elenco sin fisuras, por una fotografía impecable que recrea, como bella postal, los lugares más exóticos de Hawai, y por una música que invita a la permanente danza.

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