
El amor en tiempos de cólera
El productor, actor y cineasta gallego habla de "El lápiz del carpintero"
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El nombre del escritor, cantante y letrista (del grupo Os Resentidos y letrista de La Fura der Baus), actor, productor y director gallego Antón Reixa suena cada vez más en la Argentina. Este año fue el coproductor europeo de dos películas dirigidas por debutantes. "No sos vos, soy yo", de Juan Taratuto, que sigue ubicada en los primeros lugares de la recaudación desde su estreno y también de "Cama adentro", que se verá aquí en la temporada 2005, dirigida por Jorge Gaggero, que acredita una interesante recorrida por festivales europeos.
Al promediar noviembre, la provincia de San Luis anunció que participará en "Hotel Tívoli", el próximo film de Reixa, con 1.900.000 pesos. Las autoridades puntanas explicaron que la recaudación que se obtendrá, una vez estrenada la película, será del total en nuestro país, y del 20 por ciento en los demás países del mundo, menos en Portugal y Dinamarca, que integran la coproducción, que se rodará en la provincia en mayo de 2005.
La historia sigue el itinerario de un encendedor, que va siendo extraviado por sus ocasionales perdedores en diferentes lugares del mundo, una divertida historia de historias, con el denominador común de las relaciones de pareja, el "amor loco" y la aparición de sorprendentes personajes portadores de relatos insólitos.
La estructura tiene mucho que ver con la de "El lápiz del carpintero", que llegará próximamente a los cines, la historia de Herbal, un joven guardia de la prisión, y el lápiz que siempre lleva consigo desde que se desató la guerra, pero fundamentalmente la del amor de Daniel, un joven médico encarcelado por cuestiones ideológicas, y Marisa, la mujer que pelea por su libertad, personajes interpretados por Tristán Ulloa, Luis Tosar y María Adanez, respectivamente.
-El cine español siempre vuelve a los tiempos de la Guerra Civil?
-A la muerte de Franco, creo que gran parte de la izquierda mantuvo una especial discreción acerca de la remoción del pasado y, por otra parte, tiene que ver con que el proceso de recuperación de la memoria tiene que ser constante, porque existe una necesidad de que la gente de las nuevas generaciones sepa lo que ocurrió. Cuando se está hablando de la recuperación de la memoria civil, se está trabajando sobre códigos universales. Cuando empezamos a rodar en 2001, no imaginábamos que en abril de 2003, en tiempos de su estreno, los españoles íbamos a estar en medio de una absurda y sangrienta guerra en Irak y que íbamos a salir a la calle para oponernos. Creo que recuperar el pasado nos ayudará a vivir mejor. Quizá todavía estemos a tiempo de salvar la república de los sentimientos, en la utópica geografía del país de nunca más que es el planeta entero.
Galicia: minha terra
-¿Galicia como eje?
-Soy gallego de Galicia. La película adapta la novela gallega que ha tenido más repercusión en el mundo, y lo que es muy importante, que está basada en hechos reales. Nosotros teníamos una falsa idea sobre nosotros mismos, de que habíamos sido sumisos durante la Guerra Civil, que las tropas acuarteladas fueron golpistas, primero adictas y luego a las órdenes de Franco. Nuestra historia, sin embargo, demuestra que Galicia era avanzada en lo político. La cosa es que la gente de avanzada fue asesinada, silenciada o condenada al exilio, y sólo quedaron los más ligados al conservadorismo.
-¿Cuál es el encuadre?
-En la guerra no sólo entran en lucha las convicciones, sino los sentimientos. Creo que el valor que tiene esta historia es que demuestra que, incluso en momentos terribles, los sentimientos no se aplastan. Es una película de amor y de guerra: los personajes me recuerdan a mis abuelos. En mi memoria, además de su espíritu republicano me quedó la imagen del amor, del amor hasta el final, a pesar de la guerra y lo que vino después.
-¿Cómo se hace cine en España y, en particular, en Galicia?
-En los últimos quince años, Galicia ha conseguido tener una industria visual propia. Tenemos formas propias de financiación, una televisión pública que participa en las producciones y la suerte de que en un territorio muy periférico, con sus actividades tradicionales muy en baja (la cantidad de gallegos que han venido a la Argentina no lo han hecho por turismo precisamente), hacer cine está en camino de convertirse en una industria que va más allá, incluso, del hecho de generar trabajo.
-¿Esto tiene que ver con su reciente acuerdo para coproducir con la Argentina?
-En Galicia, ocurre algo parecido a lo que ahora se da en San Luis, donde me parece que se pone en práctica una política muy enérgica con respecto al cine. En el caso de nuestra compañía, nos hemos preocupado por traer fondos de capitales privados al cine, en momentos en que el cine mundial está en desventaja respecto del cine norteamericano. Creo que tiene que ver principalmente con la desigualdad en los presupuestos de marketing. En Galicia, las expectativas están puestas en la coproducción con el resto de Europa y con América latina.
-¿Y cómo ve el futuro?
-Venimos de una etapa de cinco o seis años en donde crecieron los mecanismos de apoyo institucional, con la inversión de los canales de TV privados, y esto tuvo como consecuencia buen cine pero también mucho malo. Esa situación ha terminado. Será buena o mala, pero es la situación que se da hoy. Lo interesante es no hacer películas sólo con el dinero público, sino también con el privado. Dicho de una manera fría, es por una cuestión de marketing, pero si lo digo con el corazón, es que es necesario hacer cine para la gente.
-¿Y qué lo entusiasma de la Argentina?
-Hay algo muy bueno: mucho talento. La mejor defensa del cine es esa convicción de contar historias, contarlas con coraje, con el corazón, contar historias que merezcan ser contadas, y en la Argentina eso se está dando.





