"El Bola", conmovedora historia de adolescencia
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"El Bola" (España/2000). Dirección y guión: Achero Mañas. Con Juan José Ballesta, Pablo Galán, Alberto Jiménez, Manuel Morón, Ana Wagener y otros. Fotografía: Juan Carlos Gómez. Música: Eduardo Arbide. Presentada por Primer Plano Film. Duración: 88 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: muy buena.
El paso de la niñez a la adolescencia es siempre difícil y, a veces, hasta violento. Esto lo experimenta en carne propia Pablo, un muchacho de 12 años que vive en una atmósfera sórdida en medio de una situación familiar que oculta avergonzado.
Pablo -al que le dicen El Bola, ya que siempre sostiene en sus manos un amuleto esférico al que se aferra con inocultable desesperación- es incapaz de relacionarse con sus compañeros de juegos. Cuando Alfredo, otro muchacho de su misma edad, llega a la escuela de Pablo, se inicia entre ellos una cálida amistad. El hogar de Alfredo aporta libertad y optimismo. Todo es allí resuelto a través de las palabras de un padre experto en tatuajes y de una madre serena y comprensiva. Hasta el pesar de la muerte puede cicatrizar con menos dolor.
Pero el secreto de Pablo, su introvertido carácter, su sonrisa sin alegría, son causas ocultas para Alfredo. Hasta que éste se entera de que el padre del Bola es un ser violento, que su severidad se transforma en odio hacia ese hijo que le recuerda obsesivamente el fallecimiento de un hermano.
Alfredo y Pablo ya están unidos por un secreto. Ambos, junto a un grupo de muchachos afectos al peligro, participan de un juego casi mortal: colocan una botella entre las vías del tren, y cada uno de ellos deberá retirarla del lugar segundos antes de que por él pasen velozmente la máquina y su formación de vagones. Para ellos no existe la dimensión del riesgo. Puntualmente, para Pablo ese entretenimiento es una invitación a poner punto final a sus cotidianas penurias domésticas.
Dolor y desgarro
El director y guionista Achero Mañas ingresa con "El Bola" en el largometraje, luego de obtener diversas distinciones con sus cortometrajes anteriores. Y lo hace con una temática dolorosa y desgarradora, ya que el mundo de sus protagonistas transita por esa cornisa que permite tanto el delicado equilibrio como el drama sin remedio.
No existe en el film -y ello es una de sus más notables virtudes- la exacerbación de un melodramatismo que proponía a primera vista la historia. El novel cineasta se limita a narrar ese mundo de aventuras y de encuentros y desencuentros que paso a paso se entronca con la necesidad de afecto dentro de un micromundo que acecha a la inocencia y perturba la estabilidad emocional de su joven protagonista.
Tampoco hay en la historia un dedo acusador ni una intención moralizante. Todo surge en el relato a través de ese pequeño universo que ampara y desampara a Pablo y a Alfredo, y que los conduce hacia la comprensión y la lealtad. El guión, excelente por su inteligente mirada hacia el universo de los jóvenes, y la exacta dirección de Achero Mañas, un cineasta para recordar, se unifican en un duro retrato de esa edad difícil en la que el adolescente se prepara para la peligrosa tarea de convertirse en hombre.
Frente a esa dureza de imágenes y de propósitos hay en "El Bola", sin embargo, acertadas pinceladas de humor y una cuota de poesía que permiten dar un respiro a la angustia constante de la narración.
Juan José Ballesta y Pablo Galán, como Pablo y Alfredo, respectivamente, aportaron una enorme sinceridad a sus respectivos trabajos, acompañados por un elenco que no desentona en su propósito de dar absoluta credibilidad a sus papeles.
Sin golpes mágicos ni propuestas felices, Achero Mañas llega al final de su relato con una secuencia que habla por sí sola del futuro de su principal protagonista: el tren, esa posible herramienta de muerte, destroza la bola-amuleto de Pablo. Como para marcar su destino o para cerrar el angustioso círculo de su infancia que ya dejó atrás.


