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El estreno de "Casanova"

La versión que dirige Lasse Hallström toma al legendario donjuán veneciano como un personaje más cómico que trágico. Heath Ledger, el protagonista de “Secreto en la montaña”, interpreta a Casanova
Marcelo Stiletano
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4 de abril de 2006  

"Para hacer esta película, tuve que tirar por la ventana toda la verdad." Cuando el realizador sueco Lasse Hallström, el mismo de "Chocolate", "Las reglas de la vida" y "Atando cabos", presentó con estas palabras su propia versión cinematográfica de las andanzas de Giacomo Casanova nada menos que en el último Festival de Cine de Venecia, no fueron pocos allí los que reaccionaron con un gesto en el que se mezclaban la sorpresa y cierto disgusto.

No podía ser de otro modo. Más de uno se preguntó si al fin y al cabo esta ambiciosa superproducción en la que Disney invirtió casi 40 millones de dólares para el rodaje en Venecia haría justicia con uno de los hijos dilectos -en términos históricos y de leyenda- de la inigualable ciudad de los canales.

Pero Hallström, en consonancia con el espíritu que impuso en este film -cuyo estreno local anuncia Buena Vista para el jueves- entregó una respuesta ligera. "Como nuestro «Casanova» no es otra cosa que una comedia, nos permitimos toda la libertad que estuvo a nuestro alcance. Lo que quisimos fue mostrar en la pantalla la astucia de un hombre que sólo gracias a ese atributo seducía una y otra vez a las mujeres. Esperamos que esta película abarque un espectro que va de lo dramático a lo romántico, pero mayormente es un juego", explicó el realizador.

Según se anticipa, de todas las versiones cinematográficas que recrearon la vida del aventurero veneciano, filósofo, historiador, bibliotecario y, sobre todo, impenitente donjuán Giacomo Girolamo Casanova (1725-1798), la que estamos por conocer es la que más se parece a una comedia de enredos en la que nuestro héroe (el australiano Heath Ledger, de "Secreto en la montaña") parece haber descubierto el sentido del verdadero amor representado en la bella Francesca Bruni (la norteamericana Sienna Miller), mientras se enfrenta al acoso del férreo inquisidor Pucci (el inglés Jeremy Irons), convencido de que Casanova, además de ofender al pudor, es un hereje hecho y derecho. La sueca Lena Olin -esposa del realizador-, el canadiense Oliver Platt y el inglés Omin Djanini completan el principal elenco internacional de una producción cuya estrella principal, en verdad, no es otra que la propia Venecia.

Como le ocurrió a Bernardo Bertolucci con "El último emperador", Hallström y su equipo lograron llegar más lejos que nadie a la hora de recibir facilidades y ventajas para rodar en una ciudad cuyas especiales características, más un incansable flujo turístico que lleva a que todo el año sea sinónimo de temporada alta, tornaban a priori más que difícil esa posibilidad.

De hecho, la filmación de "Casanova" alteró entre agosto y noviembre de 2004 el ritmo habitual de la ciudad, pero fue vista por la comisión cinematográfica de la ciudad con auspiciosas perspectivas económicas. "Pedimos un pequeño sacrificio a la ciudad para que esta película pueda entregar oportunidades económicas y de crecimiento para todo el sector cinematográfico", reconoció en ese momento Luciano De Gaspari, asesor de la comisión.

En este caso, la movilización de los recursos técnicos y humanos de Venecia al servicio de una película no tuvo precedente y la producción se vio favorecida por una serie de oportunos cambios en reglamentos y permisos. Así, gracias a los 40 millones de dólares aportados por Disney fueron dispuestas diez locaciones especiales en lugares clave, se reservaron 100 departamentos para los principales actores, técnicos e integrantes de la producción, unas 200 personas trabajaron a tiempo completo en el rodaje, la mitad de ellos artesanos locales, y otras 2000 -en su mayoría, jóvenes estudiantes- actuaron como extras.

Cada jornada de rodaje comenzaba al anochecer, se profundizaba al alba y terminaba cerca de las 9 del día siguiente con la idea de aprovechar la luz solar sin causar problemas a los residentes y turistas. Ni siquiera la presencia amenazante en algún momento de la marea alta -durante la cual, por ejemplo, las embarcaciones con los equipos de rodaje no podían atravesar los puentes- impidió que se alterara el calendario previsto.

La frutilla del postre fue el inédito permiso que Hallström recibió de las autoridades locales para filmar una escena clásica del Carnaval al estilo del setecientos en la plaza de San Marcos, con 500 extras y carrozas tiradas por caballos. "De no haber sido por la ayuda que recibimos de la ciudad, esta película hubiese resultado totalmente distinta. Como hubo ciertas restricciones y algo de burocracia, temimos que no fuera posible, pero todos los permisos que necesitábamos llegaron a último momento. Venecia ha sido para nosotros una fuente de inspiración: las locaciones le dan más realismo al film", señaló el director en una entrevista que acercó a LA NACION la distribuidora local del film.

Enredos venecianos

Sin embargo, la comedia de enredos que está en el núcleo de la trama del film llegó a trasladarse a la realidad. Poco antes del estreno mundial del "Casanova" de Hallström en el último Festival de Venecia, en agosto de 2005, las autoridades municipales de Venecia, representadas por su carismático alcalde Massimo Cacciari, solicitaron a Disney que en retribución por el esfuerzo de los venecianos por facilitar el rodaje del film. "Dado que Venecia colaboró generosamente en el rodaje de la película, soportando también algunos perjuicios y haciéndose cargo de ellos, sería un gesto de mala educación que no se hiciera una proyección del film como agradecimiento para toda la ciudad", dijo en ese momento Cacciari, cuya intención era que "Casanova" se viera sin restricciones y al aire libre en el espacio abierto de Campo de San Polo.

Pero Disney, sin negarse a esa posibilidad, argumentó que una función de este tipo haría imposible controlar a quienes registran films ilegalmente para confeccionar y vender copias piratas. "Entonces -replicó Cacciari- no habrá autorización para la fiesta de gala en el palacio ducal".

Pocos días después se llegó a un acuerdo, por más que Cacciari insistía en calificar de misteriosa la razón por la cual los distribuidores internacionales del film se negaban a mostrarlo al aire libre para un público integrado en su mayoría por obreros municipales que prestaron su colaboración en el rodaje. En vez de una función única al aire libre, Disney aceptó siete proyecciones consecutivas en dos cines locales. Así, se dio vía libre a la gala en el palacio ducal, pero una inoportuna lluvia frustró esa posibilidad.

Pero de todos modos los venecianos pudieron ver a Casanova al aire libre y en su propia ciudad, y por partida doble. Primero, la versión restaurada del célebre "Casanova" de Federico Fellini, protagonizado por Donald Sutherland, a casi tres décadas después de su estreno en 1976. Y después, la versión también restaurada e íntegra de "Le avventure de Giacomo Casanova" (1955), dirigida por Steno y con Gabriele Ferzetti, que en su momento sufrió 25 cortes por disposición de la censura italiana que impidieron ver en plenitud, por ejemplo, a una jovencísima Ursula Andress. Dos miradas muy alejadas de este flamante Casanova que, al decir del propio Hallström, no es más que una comedia romántica: "Ni desafiante ni provocativa en lo sexual, que podría ser comparada con «Shakespeare apasionado», pero no me atrevería a ir tan lejos".

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