El lado más oscuro del poder
Pasado mañana se estrenará este film sobre la guerra en Irak, con Russell Crowe y Leonardo DiCaprio
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LOS ANGELES ( The New York Times ).- Para parafrasear una calcomanía muy popular en la era Vietnam ¿qué pasa si hicieran una película de guerra y nadie viene a verla? Que el público norteamericano es alérgico a las películas sobre la guerra de Irak se ha convertido en un lugar común. Películas como El sospechoso y Redacted no han brillado en la taquilla, como tampoco aquellas conectadas tangencialmente con el conflicto (como Cometas en el cielo, que transcurre en una Afganistán controlada por los talibanes). El único verdadero éxito relacionado con el conflicto en Medio Oriente hasta el momento fue la comedia Dos colgados muy fumados.
Pero ¿qué pasa si se reúne a dos de las más grandes estrellas del mundo con uno de los más celebrados directores de esta época, un guionista ganador de un Oscar y a una novela premiada y se los impulsa a retratar la inabarcable situación de Medio Oriente? El resultado de esa jugada se develará pasado mañana, con el estreno local de Red de mentiras , dirigida por Ridley Scott, con Russell Crowe y Leonardo DiCaprio como protagonistas de un guión escrito por William Monahan ( Los infiltrados ).
Red de mentiras expone engaños, traiciones y actitudes reprobables que pueden ser esenciales para el trabajo de inteligencia en el exterior de los Estados Unidos, pero que constituyen un desafío en tiempos en que los estudios prefieren ablandar al público con comedias hormonales y épicas de superhéroes.
Es verdad que algunos de los clásicos del cine norteamericano, como Chinatown o El padrino muestran el lado más oscuro del poder y de la naturaleza humana. Pero son películas hechas en un Hollywood que ya no existe. En ese sentido, Red de mentiras es tan nostálgica en su ambigüedad moral como urgente en su contenido.
El eje del film es Roger Ferris (DiCaprio), un prometedor agente de la CIA con la misión de rastrear a un terrorista tipo Ben Laden llamado Al-Saleem (Alon Aboutboul). Mientras Ferris esquiva balas, bombas y sus ataques de conciencia, culpa a Ed Hoffman (un corpulento Russell Crowe), su "manejador", a quien se lo ve siempre en una doméstica y tranquila cotidianidad. Lleva a su niño al baño. Va a un partido de fútbol. Recorre su jardín en bata. Todo, mientras le dicta a su agente, por celular, su próximo movimiento.
Burócratas norteamericanos
"Hoffman es un arquetipo norteamericano -dice Monahan-; el burócrata norteamericano que nunca hace nada bien, pero que nunca es castigado. Lo podés poner donde quieras: ejecutivo, supervisor de desagües cloacales. Uno de esos tipos que se las ingenian para trepar sin hacer nada. No refleja a la CIA. No es sólo un arquetipo de la CIA. Creo que es un arquetipo del norteamericano."
El argumento de Red de mentiras parece hecho a la medida de Ridley Scott, cuyas películas suelen incluir paisajes que hacen lucir su virtuosismo visual. También, ocasionalmente, muestran situaciones en las que la percepción pierde forma y sentido y las buenas intenciones se frustran. "¿No es así el mundo? -dice Scott riendo-. ¿No es así todo? Para mí, la película es sobre la danza de seducción, traición, engaño de estos hombres, y las capas y niveles de su relación. Podría estar situada en cualquier momento de los últimos 35 años. Podría ser en la Guerra Fría o en Berlín, durante el Plan Marshall. Podría ser El tercer hombre , dice, en referencia al clásico de 1949. "¿Cuán cerca está el cinismo de la verdad? -se pregunta-. Están casi del mismo lado de la línea. El cinismo te puede llevar a la verdad. O viceversa."
Donald De Line, uno de los productores del film, dijo que el proyecto recuerda a los grandes films de espionaje de los años 70, como Los tres días del cóndor . "Sí, Medio Oriente es un semillero de turbulencia política desde hace mucho tiempo -dice-. Pero esa no es la razón por la que nos atrajo el proyecto, sino la posibilidad de hacer un thriller de espionaje muy sofisticado sobre una persona cuya ocupación es engañar a los demás y cómo esto va filtrándose en todos los órdenes de su vida."
La aversión del público a las películas relacionadas con Irak ha sobrevolado el rodaje. Tal vez por eso hay muchos más disparos y armas en Red de mentiras que en el libro en el que está basada la película. El director pudo evitar los sermones, como los que hundieron a su predecesora Leones por corderos, a pesar de un elenco estelar que incluía a Tom Cruise, Meryl Streep y Robert Redford.
Lo que queda es marketing. "Eso es responsabilidad del estudio -dice DiCaprio, riendo-. Al final de cuentas, nosotros somos contratados. Si leo un guión y me doy cuenta de que está centrado en un tema importante, como ocurrió con Diamante de sangre , ciertamente pienso en hacer una película sobre ello. Pero si no es entretenida y no afecta emocionalmente al público, entonces es una pérdida de tiempo."
DiCaprio explica que los realizadores sabían que cuanta más política le inyectaran a la historia, menos efectiva sería. "Lo fascinante de esta película es que no tiene una posición política, creo. Fustiga a todos por igual". Como dice el personaje de Hoffman en un pasaje del film, "Nadie es inocente".
David Ignatius, autor del libro y columnista del Washington Post, con amplia experiencia en política internacional, está de acuerdo con las ideas de DiCaprio. "El film no trata de probar una tesis política, pero si la gente sale del cine pensando que hay soluciones fáciles para los problemas que mostramos allí, es que no entendió la película."
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