
El lugar de la palabra para un cineasta singular
"La imagen no está hecha para significar, sino para mostrar. Su papel no es decir que alguien es algo, sino mostrar cómo es, lo que es infinitamente más difícil. Para significar, existe un elemento excelente: el lenguaje hablado. Empleémoslo. Si se trata de expresar mediante imágenes lo que puede decirse en dos palabras, es trabajo perdido."
La palabra, se sabe, es un elemento esencial en el cine de Eric Rohmer. Ajeno a todas las modas, su cine ha revalorizado el lugar de la palabra. En la charla más trivial, detrás de la cual puede percibirse "ese más allá que se oculta tras los comportamientos"; en los intercambios de ideas expresados con el lenguaje más creíble y con la mayor naturalidad ("Eludo las frases brillantes; sólo trato de hacerles decir a los personajes cosas esenciales que hagan avanzar la intriga, y ésta descansa sobre esos intercambios de palabras"). Y también en la discusión intelectual: ¿quién no recuerda, por ejemplo, las apasionantes conversaciones sobre la moral y el matrimonio, y la tensión erótica que crecía bajo la superficie de Mi noche con Maud ? Hasta podría decirse que los films de Rohmer conforman una larga conversación; es un cineasta singular. "Un cineasta que combina una vez por año elementos de un mundo que sólo le pertenece a él", como decía Serge Daney, que también le atribuía el habernos devuelto "el placer de la serie" y reconocía que con ello habíamos aprendido "a percibir -y a disfrutar- la menor variación".
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Ya que las entrevistas y escritos del autor francés contienen tantos juicios interesantes sobre el cine, nada mejor que cederle la palabra:
- "En la vida corriente se habla, lo propio del hombre es hablar, y por eso creo que en las películas en las que no se habla hay algo artificial porque se quiere imitar al cine mudo. Pero en ese cine que yo también intenté hacer, en realidad, hay muchas palabras envueltas en títulos y diálogos escritos."
- "El poder de reproducir exactamente, ingenuamente, es el mejor privilegio del cine. Se dirá: ¿cómo intervendrá entonces el creador, dónde se hallará su libertad? En todas partes, y será la más amplia. Lo que un cineasta digno de tal nombre debe hacernos partícipe no es de su admiración por los museos, sino de la fascinación que ejercen sobre él las propias cosas."
- "Para aprehender lo que la vida tiene de irreductible a toda representación, para captar la naturaleza, es preciso primero vestirla de artificio. Es preciso ir a la verdad por el camino de lo falso." (Baste recordar La dama y el duque , desarrollada sobre el fondo de una Revolución Francesa ilustrada en pinturas y en grabados).
- "Por suerte, el público me ha seguido cada vez que hice films diferentes, históricos, como La dama? , o políticos, como El árbol, el alcalde y la mediateca . No querría quedar confinado a temas demasiado psicológicos, a las comedias amorosas, aunque en ellas resida mi cine más personal. Me gusta salir de vez en cuando?"





