
El mundo, entre la libertad y la censura
En las sociedades occidentales, la categorización por edades tiene una meta principal: proteger a la infancia
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Una visión comparada de los distintos sistemas de calificación cinematográfica nos ayuda a entender cómo se valora la expresión artística en cada lugar del mundo.
En las sociedades abiertas occidentales no hay prohibiciones o mutilaciones. La calificación tiene como principal objetivo proteger a la infancia de las imágenes y temáticas más fuertes. En otros lugares (los países musulmanes, sobre todo) las normas suelen ser muchísimo más restrictivas por la intervención explícita de organismos oficiales de censura. Allí la prohibición de estrenos es habitual y la censura oficial invoca cuestiones políticas, religiosas, imágenes eróticas y escenas de violencia para justificar cortes y prohibiciones.
China es el caso extremo: allí todas las películas exhibidas deben ser obligatoriamente aptas para todo público. No puede estrenarse nada que incluya escenas eróticas o violentas. Como se espera que en un par de años China sea el mercado cinematográfico más poderoso del mundo, y el interés de Hollywood por instalar sus producciones es muy fuerte, hay presiones crecientes para fijar hacia adelante algún tipo de régimen de calificación en un país donde la censura oficial tiene un peso enorme.
A partir de estas distintas miradas (más libres o más restrictivas, según el caso) la mayoría de los países recurre a organismos gubernamentales para la evaluación y calificación de películas. Algunos, como Estados Unidos, confían en un mecanismo elaborado por la propia industria (la poderosa MPAA, integrada por los grandes estudios de Hollywood).
En Estados Unidos hay cinco categorías de calificación, y en todos los casos se trata de sugerencias. Las categorías son cinco. Para todo público (G); acompañamiento sugerido de un mayor (PG); acompañamiento estricto de un mayor para el ingreso de menores de hasta 13 años (PG-13); ingreso sin restricciones, además de menores de 17 años siempre acompañados por un adulto (R), y NC-17, rara vez aplicada, que prohibe el acceso a menores de 18 años, acompañados o no
Sin embargo, no todas las películas se califican en Estados Unidos. Eso ocurre muy a menudo y son las películas en cuyo comienzo o cartel aparece la sigla NR (Not Rated) o la palabra Unrated. Suele pasar con los films extranjeros estrenados en los circuitos de cines de arte.
En Francia, con el fin de proteger a niños y adolescentes, toda película local o extranjera pasa antes del estreno por una Comisión de Clasificación que se limita a proponer para cada una, con argumentos, su respectiva calificación: autorizada para todo público, para mayores de 12 (los menores no pueden entrar en la sala, aún acompañados por un mayor), para mayores de 16 (la misma restricción) y para mayores de 18, eventualmente acompañadas por una advertencia sobre el contenido de la obra y el riesgo de "herir la sensibilidad de los espectadores". En esta última categoría, la Comisión puede calificar una película como "X" si incluye escenas de sexo no simuladas o de mucha violencia. En cuanto a las películas aptas para menores, pueden incluir advertencias de recomendación a partir de 3, 6, 8 o 10 años según el caso.
En España, las películas son calificadas por una comisión que funciona en el Instituto de la Cinematografía y de las Artes audiovisuales (ICAA), organismo autónomo adscripto a la Secretaría de Estado de Cultura. Hay seis categorías de calificación: apta para todo público, cuatro tipos de películas "no recomendadas" según la edad (para menores de 7, 12, 16 y 18 años, respectivamente) y una calificación "X" para los films con contenido pornográfico o que supongan una apología de la violencia ("escenas de violencia extrema y daño físico grave infligido a personas de manera cruel, inhumana o degradante"). Las normas también imponen dos menciones que deben estar visibles en las boleterías de los cines, según el caso: "especialmente recomendada para la infancia" (películas aptas para todo público o no recomendadas para menores de 7 años) y "especialmente recomendada para el fomento de la igualdad de género" (cualquier película con excepción de las calificadas como «X»).
En Brasil, la calificación está a cargo del Ministerio de Justicia, que aplica desde 2006 un manual que prevé seis categorías: L (sin restricciones), aptas para mayores de 10 años, 12 años, 14 años, 16 años y 18 años. La evaluación de cada título se hace sobre la base de tres criterios: violencia, drogas y sexo y desnudos. Quien tiene 12 años puede acceder a una película calificada como vedada a menores de 14 luego de completar un formulario de autorización disponible en los sitios de Internet de las grandes cadenas de exhibición.
Informe de nuestros corresponsales Luisa Corradini (Francia), Silvia Pisani (EE. UU.) y Alberto Armendáriz (Brasil), y de Laura Ventura (España).






