
Entre el mal gusto y los lugares comunes
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"El efecto mariposa" ("The Butterfly Effect", Estados Unidos/2004). Guión y dirección: Eric Bress y J. Mackye Gruber. Con Ashton Kutcher, Amy Smart, Eric Stoltz, William Lee Scott, Elden Henson, Ethan Suplee y Melora Walters. Fotografía: Matthew F. Leonetti. Música: Michael Suby. Edición: Peter Amundson. Diseño de producción: Douglas Higgins. Producción de New Line presentada por 20th. Century Fox. Duración: 113 minutos. Para mayores de 16 años.
Nuestra opinión: mala
Esta película, escrita y dirigida por los neoyorquinos Eric Bress y J. Mackye Gruber, es un ejemplo contundente del mal gusto, de los lugares comunes, de la manipulación barata, de la ampulosidad, de la (supuesta) modernidad que cae en el artificio hueco y del cálculo más artero que pesan en la actualidad dentro de cierto sector de la producción hollywoodense.
Este confuso y pretencioso rompecabezas cinematográfico tiene una estructura que -a partir de un recurso ya demasiado aplicado por el cine en los últimos años, como la pérdida de la memoria, que tiene a "Memento, recuerdos de un crimen" como principal referente- juega con el espectador y lo obliga a un tour-de-force que se pretende virtuoso en el manejo de los saltos y los juegos temporales, pero que termina siendo tan tortuoso y abrumador como exasperante.
Tratar de definir en pocas líneas la trama de "El efecto mariposa" es una tarea imposible que no tiene el más mínimo sentido, porque sentido es precisamente lo que le falta al guión. Estamos en presencia de un thriller psicológico sobre un joven estudiante de psicología traumado desde su infancia (el carilindo, ascendente e inexpresivo Ashton Kutcher), pero en realidad la trama de la película va y viene en el tiempo con el protagonista "jugando a ser Dios" (sic), mientras el atribulado público -convertido en una bola de flipper- salta de despropósito en despropósito con niños devenidos asesinos seriales, corruptores de menores, esquizofrénicos, fanáticos religiosos o enfermos de cáncer terminales. Un collage temático (y estético) en el que conviven sin la más mínima armonía ni justificación elementos sobrenaturales, personajes poseídos por fuerzas diabólicas, romances edulcorados o el maltrato de animales.
Entre ridículas teorías sobre la amnesia o la hipnosis, explicaciones obvias que intentan (en vano) sostener algún interés en el espectador, actuaciones sin la más mínima sutileza (incluso en buenos intérpretes como Eric Stoltz), "El efecto mariposa" no es más que una superposición casi infinita de referencias, guiños y complicidades que deriva en un capricho cuya ambición está muy por encima de sus logros.
Crueldad y sadismo
Pero hay algo todavía peor que sus pretensiones desmedidas. No contentos con su abrumador derrotero, los directores y guionistas redoblan la apuesta y durante las casi dos horas de metraje apelan también a una crueldad lindante con el sadismo con la que someten ya no sólo a sus personajes, sino también -lo que es todavía mucho peor- a los espectadores.
El único atractivo que se puede rescatar -además del eficaz trabajo del fotógrafo Matthew F. Leonetti- es absolutamente extracinematográfico: la presencia de ese galán que es Kutcher puede generar algún interés entre sus admiradoras adolescentes, pero este actor consagrado en la serie de TV "That 70´s Show" o en comedias románticas como "Recién casados", y convertido en estrella mediática gracias a su noviazgo con Demi Moore -16 años más grande que él-, no sólo no alcanza a sostener el peso desmedido de tan ardua empresa, sino que ni siquiera puede encarrilar mínimamente una película que se pierde sin rumbo ni freno posible.
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