
"Es como si el cine Cosmos fuera del Vaticano"
Su director, Juan José Becerra, habla de las ventajas de ser parte de la UBA, lo que le permite pensar su programación de forma distinta a la comercial
1 minuto de lectura'
A partir de pasado mañana y hasta el domingo, el cine Cosmos-UBA será el anfitrión del ciclo Perspectiva Alemana: Historia(s) de migración, rebelión y cambio. Organizado por el Goethe-Institut, el Centro Germano-Argentino de la UBA y el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), ofrecerá seis títulos y para la función de apertura, Jalda y Anna. Una generación después , estará presente una de las directoras del film, Katinka Zeuner.
Desde su (última) reapertura en 2011, esta sala porteña -que ha sido tanto el lugar donde se pasó El acorazado Potemkin durante la última dictadura militar como, años después, un templo evangélico y una discoteca- renovó sus votos con un tipo de cine que no encuentra su lugar ideal en las salas comerciales, ofreciendo su espacio tanto para estos ciclos como para estrenos locales. Juan José Becerra, director de esta nueva etapa, habla acerca de su trabajo y del panorama general en el cual se inscriben los ciclos y estrenos que alberga este espacio.
En la actualidad, el Cosmos forma parte de ese pequeño circuito alternativo en el cual no rigen las normas de la taquilla. "Hemos tenido la libertad para programar películas vinculadas a lo que podemos llamar -en términos muy genéricos- cine independiente, que hoy depende de cuatro o cinco salas. La tasa de salas es poquísima respecto la cantidad de títulos. El hecho de que sea un cine universitario implica que podamos esperar a las películas y que programemos a mediano plazo. Se pueden mantener estrenos con un público mínimo durante varias semanas; lo hemos hecho con muchas películas y el número final es bastante redondo para todos. Como la voluntad de la UBA no es ganar dinero con esto, lo que hacemos es intervenir sobre la oferta cinematográfica de una manera no convencional. Esperamos a que la película se agote en la sala, ése es el corazón de nuestra política", explica Becerra, periodista y escritor.

Si bien mirando hacia atrás, el mayor de los logros puede que haya sido el hecho de comprar y sostener el espacio, el vínculo con la universidad funciona hoy como una garantía para éste, "es como si fuera del Vaticano, es difícil que cambie la política alrededor de la misma, en este caso para bien, y sería muy complicado que alguien lo cierre. Es una sala que reconoce que el tiempo del cine independiente tiene una velocidad inferior que la del cine comercial, hay que esperar a que la película dé toda la vuelta y cuando uno considera que se agotó, al menos por el momento, pasar a otra cosa. El cine comercial no tiene esa paciencia. Hay películas que tienen la fantasía de que con quince copias pueden aparecer en la multipantalla y duran una semana. Si Godard estrena películas en salas ínfimas, con fanáticos que se van renovando de a veinte, no entiendo por qué una película concebida como un objeto de arte independiente tiene que irrumpir en el circuito comercial. No puede sobrevivir de ninguna manera ahí. Lo más inteligente sería estrenar en salas pequeñas y no hacer una inversión ridícula para que la película desaparezca en cinco minutos. Me parece que es un error táctico de productores que esperan que rinda como un film comercial, es imposible. Hay casos, como El estudiante , muy considerados por el público masivo, pero van de menor a mayor. La tragedia es ir de mayor a menor. No es lo mismo ver cómo un título asciende de a poco que el espectáculo catastrófico de ver cómo se desploma".
El trabajo es arduo, claro, pero el panorama es alentador y, de a poco, con una sala de 133 butacas y otra de 30, este lugar se va haciendo espacio en la agenda cultural porteña, "en lo que va de este año hemos crecido en espectadores; crear el hábito es un trabajo de hormiga. Va creciendo de una manera casi invisible, pero sostenida, la gente se está cercando más, veo una curva ascendente desde que abrimos hasta ahora" concluye, esperanzado, el director de la sala.
El Sha, espacio recuperado
A tan sólo unas cuadras del Cosmos, en febrero reabrió sus puertas, después de casi veinte años de inactividad cinematográfica, la Cinemateca de la sala del Teatro Sha (Sarmiento 2255). Pudieron verse allí clásicos como Casablanca y el estreno local Germania, el film de Maximiliano Schonfeld. En la actualidad pueden verse títulos como El gran simulador, de Néstor Frenkel, y La esperanza de una nueva vida, de Andrea Segre, en un espacio que hace su aporte a un circuito que se va consolidando a partir de una oferta diferente. En este caso, el valor de la entrada general es de $ 25 y para estudiantes, jubilados y socios de Hebraica, el precio es de $ 20.
- Cine Cosmos-UBA
La programación completa del ciclo de cine alemán en www.cosmosuba.wordpress.com
Corrientes 2038 , Entrada: $ 15. Jubilados y estudiantes UBA $ 10.
1- 2
Agustín Palleres Yoffe: trabajó en TV y en publicidad, pero se enfermó y cumplió un sueño que todos le decían que era imposible
3Por qué Jason Statham es el actor que nunca nos defrauda
4“La Cristo mujer”: un film controversial que en clave musical cuenta el ascenso del símbolo de un movimiento religioso



