
Fernando Ayala, en el recuerdo
Hoy se cumplen diez años del fallecimiento del realizador
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Se cumplen hoy diez años del fallecimiento de Fernando Ayala, uno de los directores más importantes del cine argentino, que había logrado un lugar de privilegio dentro de la generación del 60. Nacido en Gualeguay, Entre Ríos, en 1920, ingresó en la pantalla grande como asistente de dirección para convertirse, en los últimos años de la década del 50, en uno de los realizadores que funcionaron como puente entre la generación cultora del cine industrial, en el que reinaba un lenguaje clásico, y la camada de jóvenes independientes que en la década siguiente reivindicaron la escritura autoral.
En este sentido, tanto El jefe , cuyo personaje remite a la experiencia del peronismo derrotado, como Sábado a la noche, cine , que aborda la crisis de la institución familiar en la clase media urbana y Paula cautiva , que recrea la decadencia de la burguesía argentina, mostraron la voluntad de Ayala por articular historias con contenidos críticos de la realidad y una narrativa que escapaba a los modelos del género.
En 1956, y junto a Héctor Olivera, fundó la productora Aries Cinematográfica Argentina para alternar una línea de películas que él llamaba de expresión con otra de entretenimiento.
Los primeros films de Ayala constituyeron brillantes ejercicios de estilo que combinaban un inédito trazado psicológico de sus personajes, un sentido muy competente de la narración y complejas estructuras narrativas, y ejemplo de todo ello son Ayer fue primavera , Los tallos amargos y Una viuda difícil .
La trayectoria del cineasta, que había comenzado en 1949 con el documental El Trasandino del Norte , fue ampliándose a través de guiones de indudable calidad, que aún hoy sirven de ejemplo para nuestro cine.
En calidad de productor, realizador y guionista, Ayala apelaba al público masivo, ya que decía: "Hago un cine lo mejor posible para el mayor número de espectadores posibles". Y hoy, a diez años de su partida definitiva, el nombre de Fernando Ayala queda como uno de los más trascendentes de nuestra historia cinematográfica en la que toda su obra se convierte en un corpus imborrable para quienes siguieron su carrera a través de títulos que, a pesar del tiempo transcurrido, no perdieron su vigencia.




