
Festival de películas brasileñas
Desde hoy se verán trece films recientes de ese origen, en el Village Recoleta
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Una brecha que ni siquiera el Mercosur y el consiguiente fortalecimiento de los lazos comerciales con Brasil han logrado salvar por ahora es la que intentará superar la Semana del Nuevo Cine Brasileño, que desde hoy se desarrollará en el Village Recoleta.
Se trata de un ciclo de trece películas de reciente producción que el sello local Artkino Pictures y el Grupo Novo de Cinema e TV de Brasil presentarán en calidad de preestreno y que buscan ser representativas de la diversidad (de contenidos, de formas narrativas, de elecciones estéticas, de modelos de producción) que caracteriza a la producción fílmica actual en el país hermano.
Uno de esos títulos -"O homem do ano", de José Henrique Fonseca- acaba de ser estrenado en Brasil. Otros dos, "Deus é brasileiro", de Carlos Diegues, y "Filme de amor", de Júlio Bressane, también pertenecen a la producción del año actual: el primero batió récords de concurrencia en su país desde su estreno, en febrero; el segundo fue seleccionado para la Quincena de Realizadores de Cannes.
Diegues, bien conocido aquí por sus films "Xica da Silva" y "Bye, bye Brasil", será el encargado de abrir la semana mañana, a las 20, poco antes de la exhibición de "Deus é brasileiro".
La cercanía geográfica, está visto, no ha garantizado el contacto fluido entre nuestra cinematografía y la de Brasil. La relación nunca fue muy estrecha, si bien no faltará quien recuerde que hubo algunas coproducciones entre los dos países y que unas cuantas estrellas brasileñas -José Wilker, entre los más recientes, y antes Jardel Filho o Tonia Carrero- anduvieron filmando por aquí.
La intermitencia también marcó la presencia del cine brasileño en las pantallas locales. Así y todo, no han sido olvidados viejos clásicos que tuvieron reconocimiento internacional, como "O cangaçeiro", de Lima Barreto (1953, premio especial del jurado en Cannes), y "El pagador de promesas", de Anselmo Duarte (Palma de Oro del mismo festival en 1962). Tampoco, algunos títulos de la época del Cinema Novo, en especial los de Glauber Rocha ("Dios y el diablo en la tierra del sol", 1964; "Tierra en trance", 1967, y "Antonio das Mortes", 1969); Nelson Pereira dos Santos ("Vidas secas", 1963) o Joaquim Pedro de Andrade ("Macunaíma", 1970).
Es cierto que hubo una etapa -prácticamente inaugurada con el rotundo éxito popular de "Doña Flor y sus dos maridos" y de sus estrellas, Sonia Braga y Wilker, hace poco más de veinte años- en que la irregularidad pareció corregirse. El fenómeno coincidió en buena medida con el empuje dado a la producción y difusión del cine brasileño por la empresa estatal Embrafilme, hoy desaparecida. De esos tiempos -la década del setenta y parte de la del ochenta- pueden recordarse títulos como los dos citados de Diegues, "Ellos no usan smoking", de León Hirszman; "Pixote", de Héctor Babenco; "Yo te amo" y "Tudo bem", de Arnaldo Jabor; "El amuleto de Ogum" y "Tienda de los milagros", de Pereira dos Santos, y la "Opera do malandro", de Ruy Guerra.
Pero esa regularidad duró poco. El cine brasileño es desde hace algunos años un visitante esporádico de las pantallas argentinas. Apenas puede anotarse un puñado de títulos: "Estación Central" y "Detrás del sol", de Walter Salles; "Yo, tú, ellos", de Andrucha Waddington; "Ciudad de Dios", de Fernando Meirelles y Katia Lund; "A la izquierda del padre", de Luiz Fernando Carvalho.
Los films, uno por uno
Los siguientes son los films que integran el programa. Se alternarán los trece títulos que se verán, a razón de seis por día, en funciones que comenzarán a las 12, 14, 16, 18, 20 y 22.30; habrá trasnoches el viernes, el sábado y el miércoles, y el precio de las localidades ha sido fijado en 6 pesos.
- Amarelo manga. Inusual crudeza emplea el debutante Cláudio Assis para pintar sus pequeñas historias de gente común de la periferia de Recife. El film expone sin piedad los males sociales del Brasil, así como las zozobras individuales, haciendo hincapié en la brutalización del ser humano castigado por la miseria. Fue premiado en Berlín y en Toulouse. Con Matheus Nachtergaele ("Cidade de Deus"), Chico Dias y Dira Paes.
- Amores possíveis. Sandra Werneck juega a imaginar, en clave de comedia, tres derivaciones diferentes de una cita frustrada; tres posibles historias amorosas para Carlos y Julia en un Río de Janeiro sofisticado que tiene la pulcritud formal y el refinamiento del cine publicitario y algo del clima del viejo cine escapista de Hollywood. Con el "clon" Murilo Benício y la bella Carolina Ferraz.
- Cama de gato. Dos agitados días en la vida de tres adolescentes de la burguesía paulista, indiferentes al desastre social, empeñados en hallar placer a cualquier precio y metidos por ello en un trágico enredo que los conduce a la violación, el asesinato y otras iniquidades. El director Alexandre Stockler pulsa la sátira y el humor negro para pintar los aspectos más violentos de la sociedad brasileña, y sobre el final detiene la ficción para invitar a chicos reales, de la misma condición social que los protagonistas, a que emitan su opinión respecto de lo visto y se cuestionen a sí mismos acerca de la responsabilidad y la impunidad. Las respuestas son, como mínimo, inquietantes.
- Deus é brasileiro. Necesitado de vacaciones, Dios desciende al país católico más poblado de la Tierra en busca del santo que pueda reemplazarlo. La gira lo lleva, en compañía de un pícaro pescador, a recorrer el interior del Brasil, donde observa la extraña convivencia de lo arcaico con lo moderno y alcanza a vislumbrar la belleza por detrás de la miseria y la injusticia. Casi 25 después de "Bye, bye, Brasil", con jovialidad, desenfado y zumbón espíritu crítico, Cacá Diegues vuelve a echar una mirada a las paradojas, los excesos y los contrastes de su país y obtiene otra vez la favorable respuesta popular. Antonio Fagundes, Wagner Moura y Paloma Duarte componen el brillante trío protagónico.
- Durval Discos. El gerente de una disquería -fanático del vinilo y enemigo declarado del CD- es el protagonista de esta comedia que adopta tonos oscuros a medida que la normalidad del hombre se ve alterada con la inesperada aparición de una nena que dejan a su cuidado y que resulta ser la víctima de un secuestro. En la película, escrita y dirigida por Anna Muylaert y ganadora del premio del público en Gramado 2002, hay buenos actores, ingenio, abundante humor negro, disparate, toques surrealistas y una secuencia de títulos para el recuerdo.
- A festa de Margarette. El primer largometraje de Renato Falcão es toda una curiosidad: un film sin palabras y en blanco y negro que recuerda las obras de la época muda, aunque transcurre en estos tiempos actuales bajo el fantasma de la desocupación. Realidad y fantasía se combinan en la tierna historia del obrero que sueña con regalarle a su mujer una gran fiesta de cumpleaños. El humor y la entrañable calidez del relato no ocultan la pintura nítida de las desdichas y las pequeñas ilusiones de los excluidos de la sociedad.
- Filme de amor. Júlio Bressane elige una vía experimental y bastante críptica que remite a ciertas búsquedas del cine de los años setenta para plantear lo que él llama "una fábula popular, suburbana, que transcribe el mito de las tres gracias..." Es una historia de hoy sobre tres personas comunes -un peluquero, una manicura y una ascensorista- que se encuentran en un departamento y "a través de un proceso que engloba placer sexual y espiritismo reviven ese mito".
- O homem do ano. A raíz de una apuesta, el protagonista de este thriller (interpretado por un oxigenado Murilo Benício) abandona su vida rutinaria y se convierte en asesino y en héroe de su comunidad. El film, basado sobre un best seller de Patrícia Melo -"Matador"- ha sido comparado con "Ciudad de Dios" y "Amores perros" por su retrato de la marginalidad y también, en algunos casos, por una glamourización de la miseria y la violencia que se estima concebida a la medida de los gustos del público internacional.
- Janela da alma. El género documental, que ha dado en el Brasil reciente obras tan valiosas como "Onibus 174" y "Edifício Master" (ambas aplaudidas en el último Bafici), está muy bien representado con esta indagación en torno del verdadero significado de las nociones de visión y ceguera. Un tema que se vuelve apasionante en las imágenes de João Jardim y Walter Carvalho (iluminador de otros cuatro films presentes en la muestra) y en los testimonios recogidos en muchos lugares del mundo, entre ellos, los de José Saramago, Win Wenders, Hermeto Pascoal y el fotógrafo ciego Evgen Bavcar.
- Madame Satã. Los años jóvenes de un personaje singular y fascinante de la bohemia carioca de los años 30 -un gigante negro que a pocos años de la abolición de la esclavitud desafió prejuicios y convenciones y fue travesti, cantante, histrión, timador, alborotador, homicida y padre adoptivo de siete hijos- son recreados por Karim Ainouz con un lenguaje de penetrante expresividad y con la contribución decisiva de Lázaro Ramos, su principal intérprete.
- O invasor. Retrato despiadado, nervioso y contundente de un Brasil violento y sin aparente salida, este film desenmascara la proximidad entre el gueto marginal y la corrupción del mundo respetable. Un thriller devastador que se inicia cuando dos arquitectos contratan a un asesino profesional para desembarazarse del tercer socio de la empresa sin percibir que ese contrato sucio puede volverse contra ellos. El temible invasor es una sorprendente composición de Paulo Miklos, integrante del grupo Titãs.
- Separações. El tono ligero y el humor ingenioso de Domingos de Oliveira no ocultan la agudeza de las observaciones que contiene esta comedia, premiada en Mar del Plata y ambientada entre intelectuales de clase media en Río de Janeiro. El propio director y su mujer, Patricia Rozenbaum, también guionista, encarnan a la pareja protagónica.
- Viva São João. Otro documental celebrado en el Bafici. Este tiene a Gilberto Gil como guía de un recorrido por la música, las tradiciones, las ceremonias y la contagiosa vitalidad de las "fiestas juninas" que se celebran en el Nordeste. Otro conocedor de la región, el director Andrucha Waddington ("Yo, tú, ellos") es quien con delicadeza y sensibilidad descubre el nexo que hay entre la música popular que llena estadios urbanos y las expresiones venidas del folklore o concebidas en las desoladas zonas rurales y en los pequeños pueblos del sertão. Una fiesta de ritmos y colores que incluye un emocionado homenaje al rey del baião, Luiz Gonzaga.
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