Fuerza-G, efectos y adrenalina
Este film de animación digital 3D tiene mucho vértigo, pero carece de sutileza
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Fuerza-G (G-Force, Estados Unidos/2009). Dirección: Hoyt Yeatman. Con Bill Nighy, Will Arnett, Zach Galifianakis, Kelli Garner y las voces de Favio Posca, Eduardo España, Jorge Arvizu y Gloria Estefan. Guión: Cormac Wibberley, Marianne Wibberley, Ted Elliott, Terry Rossio y Tim Firth. Fotografía: Bojan Bazelli. Música: Trevor Rabin. Edición: Mark Goldblatt, Jason Hellmann, Bud S. Smith y M. Scott Smith. Diseño de producción: Deborah Evans. Presentada por Walt Disney en versión doblada al castellano en salas 2D y 3D. Duración: 89 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: buena
El vértigo y la adrenalina que el productor Jerry Bruckheimer suele imprimirle a sus tanques de acción (La Roca, Armageddon, Bad Boys, La caída del Halcón Negro, Piratas del Caribe) se trasladan en toda su dimensión a esta primera incursión suya en el cine de animación digital 3D. Lamentablemente, también lo hacen la falta de sutileza y la escasa sensibilidad de sus proyectos.
Esta historia sobre unos conejillos de Indias que trabajan como agentes secretos -a los que se suman un topo, una mosca y decenas de cucarachas- tiene mucho ritmo, algo de humor, una indudable maestría en la animación de las criaturas que "conviven" en pantalla con actores de carne y hueso, pero al mismo tiempo la acumulación de situaciones -varias de ellas no demasiado ingeniosas- y el bombardeo de estímulos primarios (persecuciones, saltos, explosiones) termina por abrumar y -probablemente más entre los adultos que entre los niños- por dejar una sensación de agotamiento.
Héroes de acción
Los ratones ya tienen una larga historia en el cine (desde Mickey hasta Jerry, pasando por Bernardo y Bianca, el Stuart de la familia Little, el Remy de Ratatouille, Despereaux y el muy argentino Pérez), pero aquí los cobayos -que compiten con unos cínicos agentes del FBI por desbaratar los planes apocalípticos de un multimillonario dedicado a la venta masiva de artefactos electrónicos- son verdaderos héroes de acción y, por lo tanto, están al servicio de la resolución de una trama con unas cuantas deudas a la saga de Transformers y no -como suele ocurrir en el género de animación infantil- para generar demasiada identificación, empatía ni emoción en el espectador.
El film se estrena en la Argentina, tanto en salas 2D como en las 3D (con lentes especiales), sólo doblada al castellano (se escuchan las voces de, entre otros, Favio Posca, Eduardo España, Jorge Arvizu y Gloria Estefan), por lo que habrá que esperar a la edición en DVD o Blu-ray para disfrutar de los aportes que Nicolas Cage, Sam Rockwell, Jon Favreau, Penélope Cruz y Steve Buscemi hicieron en la versión original norteamericana.
El director debutante Hoyt Yeatman -un técnico con tres décadas de trabajo como especialista en efectos visuales- hace lo suyo con la prolijidad y el esmero de un verdadero profesional, pero cuando la animación (con las producciones de Pixar y Aardman, la saga de Shrek o los aportes de Tim Burton y Henry Selick a la cabeza) ha alcanzado una jerarquía artística indiscutible, ya es tiempo de exigirle al género bastante más que un simple producto concebido con solvencia. Ese es el caso de Fuerza-G, un film que no defrauda, pero que tampoco sorprende.



