Hollywood, al ritmo de la política
No a los films cuyos argumentos sean atentados terroristas o raids de asesinos
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La película "Phone Booth" es la más reciente demostración de que a partir de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001 los planes de Hollywood están visiblemente condicionados por la actualidad más inmediata y por sus consecuencias políticas.
El estreno en los Estados Unidos de "Phone Booth", dirigida por Joel Schumacher ("Batman y Robin", "Un día de furia", "Durmiendo con el enemigo"), acaba de ser postergado indefinidamente debido a las semejanzas temáticas entre el film y la dramática saga del atacante solitario y desconocido que ultimó a nueve personas en Washington.
En una cabina telefónica
En el centro de la trama de "Phone Booth" (cuyo estreno estaba previsto originalmente para el 15 del actual en Estados Unidos y para la temporada de verano en la Argentina) aparece un hombre (Colin Farrell) que en una cabina telefónica aparece como víctima potencial de un francotirador (Kiefer Sutherland). Las estimaciones más optimistas aseguran que la película se estrenaría sólo a fines de 2003.
Precisamente Sutherland aparece como una suerte de involuntaria doble víctima de esta situación, debido a que un juego promocional de la segunda temporada de la exitosa serie de TV "24" se convirtió en la segunda víctima de esta situación. El pasatiempo, que tiene una apreciable repercusión en Internet, gira alrededor de escenas en las que aparece un tirador que apunta a la cabeza de sus potenciales víctimas. Los responsables del entretenimiento dijeron que había sido diseñado varias semanas antes de la aparición del asesino serial de Washington, pero ni bien tomaron conciencia de la incomodidad que podría provocar el juego resolvieron quitarlo de circulación.
Estos hechos son la ratificación de que la industria del entretenimiento con base en Hollywood está, como pocos, afectado por los "daños colaterales" del atentado terrorista que destruyó las Torres Gemelas hace algo más de un año.
Fue justamente una película llamada "Daño colateral" una de las primeras víctimas del cambio de perspectiva en la opinión pública norteamericana a partir de la tragedia. Este film, protagonizado por Arnold Schwarzenegger, al que se sumaron la comedia "Big Trouble", con Tim Allen, y "Malas compañías", con Anthony Hopkins y Chris Rock, contaban en sus argumentos con referencias lo suficientemente cercanas a los cruentos hechos del 11 de septiembre como para justificar una demora en sus respectivos estrenos.
Los tres films ya fueron puestos en circulación ("Daño colateral" y "Malas compañías", además, se estrenaron en la Argentina), pero en todos los casos con una magra respuesta de público.
En Hollywood se teme que cualquier alusión más o menos explícita a cuestiones que hoy son muy sensibles a la opinión pública provoque el mismo efecto en otras producciones que están a punto de conocerse. Es el caso de "The Quiet American", adaptación de la novela de Graham Greene "El americano impasible".
Temores varios
Según The New York Times, los productores del film temen que haya una reacción negativa hacia el film debido a que detrás de su trama central -el dramático triángulo amoroso que atraviesa los momentos previos de la entrada de Estados Unidos en los conflictos bélicos de Vietnam- pueda asomar una crítica sin ambages hacia la voluntad belicista norteamericana en el mundo.
El estreno de "The Quiet American", protagonizada por Brendan Fraser y Michael Caine, fue demorado por varios meses y se estima que finalmente podrá conocerse antes de fin de año, sobre todo porque sus responsables creen que la película tiene muchas posibilidades en la futura carrera por el Oscar.
Menos suerte aún tiene "Buffalo Soldiers", una comedia satírica, producida en forma independiente, en donde una base norteamericana en Alemania, inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, se convierte en pantalla de una red de actividades ilegales manejada por inescrupulosos militares. Hay fundadas razones para creer que este film, en el que aparecen actores tan conocidos como Joaquin Phoenix ("Señales"), Ed Harris y Scott Glenn, nunca verá la luz en el circuito cinematográfico comercial de Estados Unidos.


