Identidad secreta

El hombre-lobo de Crepúsculo protagoniza una típica historia adolescente
Gustavo Noriega
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22 de septiembre de 2011  

Identidad secreta, Abduction (EE.UU., 2011) / Dirección: John Singleton / Guión: Shawn Christensen / Fotografía: Peter Menzies Jr. / Edición: Bruce Cannon / Música: Ed Shearmur / Diseño de producción: Keith Brian Burnis / Elenco: Taylor Lautner, Lily Collins, Alfred Molina, Maria Bello, Sigourney Weaver, Michael Nyqvist / Distribuidora: Alfa Films / Duración: 106 minutos / Calificación: Apta para mayores de 16 años. Nuestra opinión: Buena

Nathan es un adolescente con todos los problemas derivados de su edad: una cierta incomodidad ante los padres, explosiones hormonales, cuestionamientos sobre su identidad y una energía difícil de encausar. Identidad secreta toma todos esos componentes y los convierte en el argumento de un thriller de espionaje. Lo más importante, en términos comerciales, es que a Nathan lo interpreta Taylor Lautner, un joven actor, famoso entre su generación por encarnar al Hombre Lobo de la saga Crepúsculo .

La película se convierte en una gran excusa para que el muchacho tenga a su cargo alternativamente escenas de acción y de romance. Lo acompaña en las desventuras su vecina, encarnada por la bella Lily Collins, una actriz en ascenso que pronto será Blancanieves y que tiene la particularidad de ser la hija del cantante Phil Collins.

A partir de una tarea escolar, Nathan descubre gracias a un sitio de Internet, que no es el hijo biológico de sus padres. Ese punto de inflexión argumental no lleva al protagonista a la introspección sino que pone en movimiento a tres grupos de personas: los "malos", compuestos por eslavos de ojos claros y problemas en el cutis; la CIA, en donde predominan los anteojos negros; y los dos héroes solitarios, que huyen de ellos. Tal como le pasa al personaje central, Nathan, cuando la película no sabe qué hacer, escapa hacia delante, generando siempre movimiento y nunca reflexión.

Una buena parte transcurre en un tren y el gran final durante un partido de béisbol. Identidad secreta consigue, con su dinamismo continuo, dotarse de cierta estabilidad, aunque cada una de las situaciones particulares no sean convincentes ni creíbles. Contagiosa, la película incorpora al espectador en el viaje que propone y tiene éxito en silenciar las posibles objeciones que van surgiendo.

El encargado de llevar adelante este vehículo adolescente es John Singleton quien surgiera hace dos décadas buscando un cine étnico rabioso y visceral, en su momento fue conocido como el "otro" Cine Negro. Hoy se encarga de dotar de profesionalismo a esta fantasía adolescente en la cual se puede reemplazar sin dolor a los padres, salvar al mundo y quedarse con la vecinita de enfrente.

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