
Javier Bardem: talento camaleónico
El protagonista de "Los lunes al sol", que el jueves se estrenará en el país, habla de España, de su relación con la actuación y cuenta por qué le dijo que no a Hollywood
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Disuelta la Unión Soviética, dos viejos camaradas se tomaban la nueva situación política con humor: "¿Sabes qué? -decía uno-, todo lo que nos contaron sobre el socialismo era mentira", y el otro: "Sí, pero todo lo que nos contaron sobre el capitalismo era verdad".
La broma la cuenta, en rueda de amigos, Serguei, frustrado astronauta ruso que recaló en una ciudad costera del norte de España, donde pasa los días en la calle o en el bar, en compañía de seis amigos españoles desempleados como él desde que dejó de funcionar el astillero en el que trabajaban. Santa, José, Lino, Reina, Amador, Rico y Serguei son los personajes que dan vida a "Los lunes al sol", película escrita y dirigida por Fernando León de Aranoa que el jueves se estrenará en la Argentina.
El film, inspirado en hechos reales, llega precedido por su triunfo en la última edición del Festival de San Sebastián y por sendos premios Goya a la mejor película, el mejor director y el mejor actor. Tanto fue el entusiasmo que despertó en su país, que el año pasado España eligió "Los lunes al sol" para que compitiera en la preselección de films candidatos al Oscar a la mejor película extranjera, dejando de lado a la excelente "Hable con ella", de Pedro Almodóvar. "Los lunes al sol" no quedó entre los cincos films elegidos por el jurado de Hollywood, pero fue bien recibido por la crítica. Gran parte de ese reconocimiento, sin duda, se debe al trabajo protagónico de Javier Bardem, el talentoso intérprete español que en 2000 fue consagrado como mejor actor durante el Festival de Cine de Venecia por su interpretación del poeta cubano Reinaldo Arenas en "Antes que anochezca", de Julian Schnabel, papel por el cual fue nominado al Oscar el año siguiente.
En "Los lunes al sol", Bardem encarna a Santa, el corazón de ese grupo de amigos ex trabajadores y ahora desempleados. Todo en él es derroche: de generosidad, de optimismo, de temperamento, de sencillez. También, de sutil sensibilidad y hasta de discreción. "Este film me ha dado nada más que alegrías -dice Bardem, en diálogo telefónico con LA NACION, desde Madrid-. No solamente por el reconocimiento público y profesional que obtuve sino porque Santa me ha llevado de la mano a sitios míos que yo no conocía, por el sentido del humor que tiene la historia, la enterza de los personajes, la idea de solidaridad."
El equipo de "Los lunes al sol" mantuvo varias entrevistas con los protagonistas de los hechos en los que se inspiró la película.
"Fue gente generosa que nos abrió las puertas de sus casas y estuvo apoyando el proyecto desde el principio -cuenta el actor-. Al mismo tiempo, éramos todos muy conscientes de que íbamos a trabajar con la sensibilidad de muchas personas, lo cual te hace estar más cauto e infinitamente más respetuoso con el trabajo. Cuando interpretas un personaje real y contemporáneo tienes que tener en cuenta que hay mucha gente que tuvo una experiencia verdadera con él, y tú no quieres defraudar a esas personas sino ser lo más respetuoso posible con el personaje y no añadirle cosas tuyas o quitarle cosas que tú crees que son malas, ni juzgarlo o ponerte por encima de él, porque tú consideras que eres más importante que el personaje o más interesante de ver. Eso es algo que a los actores nos pasa mucho y tiene que ver con la exhibición, con ese deseo de deslumbrar, de recibir aplausos y reconocimiento y de no servir meramente de instrumento del autor, que es como tenemos que servir."
Política y listas negras
Con humor amargo, "Los lunes al sol" muestra cómo la falta de empleo perturba la vida cotidiana de un grupo de hombres comunes. Bardem considera que la película es representativa de lo que ocurre actualmente en España.
"Europa es ahora un continente de derecha que está creando una unión económica, pero no ética ni cultural. Y España, a mi juicio, es un país que está a caballo entre Africa y Europa, no sólo geográficamente sino también culturalmente. Y el presidente que tenemos nos intenta convencer de que España va bien, cuando el sistema laboral, por solamente hablar de ese caso, es precario: el desempleo ha bajado, sí, pero a raíz de la aparición de trabajos mal pagados. Hay gente joven desempleada que puede reinsertarse en el mercado laboral, pero personas de cincuenta y pico o sesenta años que lo tienen muy difícil. Porque, además, está esa especie de fobia a la edad, esa sensación de que lo que no es joven no vale, o sea que la experiencia, lo vivido, se tira a la basura. Por eso, lo que muestra la película es real, y lo que sucedió con ella en España es que convulsionó mucho las conciencias de la gente porque se vio identificada con un problema del que nadie había hablado, pero que está ahí y produce casos de alcoholismo, de maltratos, de suicidio".
Bardem integra una familia que tiene arraigada tradición en la militancia política y en la actuación.
"Hay gente que se rebela contra su circunstancia como una forma de imponer su propia individualidad y gente que está de acuerdo con su circunstancia. Yo estoy de acuerdo con lo que mi familia es: lo acepté en su día y lo comparto. El apellido de mi familia conlleva una historia política fuerte de lucha antifascista; mi tío Juan Antonio Bardem estuvo en la cárcel. A medida que uno va creciendo supongo que se va asustando más de lo que lo rodea y toma más posiciones. En mi caso eso se dio, quizás oficialmente, desde la intervención militar en Irak con el apoyo de un gobierno español que le dio la espalda al pueblo, porque el noventa y siete por ciento de la gente aquí decía que no quería ir a la guerra. Entonces hubo una importante movilización popular y me di cuenta de que vivía en un país en el que hay democracia, pero también una manipulación informativa que me dejó atónito y me asustó. La respuesta del gobierno y de los medios controlados por el gobierno a la gente que se manifestaba en contra fue agresiva, e incluyó amenaza de listas negras como las que hubo en los Estados Unidos en el entorno cultural: se intentó que los actores que no estaban en favor de la guerra no trabajaran. Lo que pasa es que esto no es Hollywood, España es muy pequeña y la industria cinematográfica española también lo es, todos se conocen y al final si queremos convivir, era tan absurdo que eso ocurriera que el paso del tiempo lo fue rectificando."
Familia de actores
Hijo, hermano, sobrino y bisnieto de actores, Bardem, sin embargo, se acercó a la actuación de un modo tangencial. Acompañó a su hermana a una prueba para la elección del elenco de "Las edades de Lulú" (Bigas Luna, 1990) y el que resultó elegido fue él.
"Empecé por necesidad. Estaba estudiando Bellas Artes y necesitaba dinero para seguir pintando, así que comencé a trabajar de extra, y lo hice durante cuatro años. A partir de entonces me metí un poco más en el tema, me gustaba, hasta que me dieron un papel, lo preparé y vi que ese vehículo de expresión que yo buscaba en la pintura lo hallaba en la interpretación. Empecé a estudiar y fui muy afortunado, porque siempre he tenido trabajo".
Bardem compromete mucho su cuerpo en cada interpretación. Adelgazó hasta el extremo para encarnar a Arenas, engordó más de diez kilos y se dibujó una incipiente calvicie para recrear a Santa.
"Hay personajes que te permiten esas caracterizaciones y otros que no. Me pareció que en el caso de Santa era importante darle al personaje un peso físico que estuviese acorde con su peso ético. Porque si no, se hubiera convertido simplemente en alguien quejoso. En cambio, si lo mostrábamos como un hombre con un placer evidente por la vida, por el comer y el beber, se transformaba en un personaje festivo, pero un personaje festivo con algo muy serio que decir. Además es un reto cambiar un poco el aspecto. Más allá de que quiera conseguir un efecto en la gente, la prioridad es divertirse más."
Lejos de Hollywood
La nominación al Oscar le dio a Bardem la posibilidad de recorrer en Hollywood un camino parecido al que recorre su compatriota Antonio Banderas. Steven Spielberg lo convocó para participar en "Minority Report" y le ofrecieron un papel en "Bajos instintos II", junto a Sharon Stone. Bardem declinó ambas ofertas y en cambio aceptó trabajar en "Sendero de sangre", una coproducción internacional en la que John Malkovich debutó como director y que hasta hace poco tiempo se pudo ver en los cines del país.
"Creo que Hollywood es una caricatura, y me parece que reducir el cine norteamericano a la palabra Hollywood es muy poco generoso. Hay muy buen cine norteamericano, hecho con buenos guiones y muy buenos actores, pero yo no tengo acceso a él, porque no dejo de ser un actor que habla un inglés mediocre y que no vive en los Estados Unidos. Quizá para películas de acción en las que el personaje es un prototipo (el macho, el malo, el latino vendedor de drogas) les da igual que hables mejor o peor, pero para hacer cine de calidad en los Estados Unidos hace falta un dominio del idioma inglés mayor que el que yo tengo, y una altura profesional de la que carezco. Tengo más acceso al otro cine, al de consumo rápido, en el que no importa la interpretación y todo es a lo grueso. Pero ese cine no me interesa. Algún día lo haré y no me excusaré con nadie. Lo haré quizá por dinero, porque el precio que hay que pagar es muy alto. Además, no estoy ansioso por llegar a un sitio en concreto, solamente quiero que me dejen seguir andando a mi velocidad. Ese tipo de cine te obliga a forzar la máquina con un objetivo muy claro: reconocimiento, éxito, poder.
-Dinero...
-Dinero, sí, está muy bien. Yo también quiero dinero; todos queremos dinero. Y entiendo y respeto a quienes lo hacen por esos motivos, pero prefiero seguir haciendo cosas de las que me sienta orgulloso aunque luego las vean cuatro gatos. Cuando veo "Los lunes al sol" me siento orgulloso; no de mí como actor sino de ser parte de eso, de haber ayudado a contar esa historia".
Con Amenábar
- Nueva YORK.- En octubre Javier Bardem comenzará a filmar con el director chileno Alejandro Amenábar, realizador de "Los otros". "Estoy muy contento y asustado. Se trata de un personaje real: un hombre tetrapléjico que estuvo 28 años en cama pidiendo una muerte digna. La historia es muy poderosa y, aun siendo ése el tema, está llena de amor a la vida. El problema de la eutanasia es muy delicado. Pero este personaje habla sólo en nombre de sí mismo. Dice que reclama el derecho constitucional a una vida digna y que, dado que él no considera que su vida pueda ser digna en esas condiciones, aunque los demás le digan que sí, pide que se acabe con esa situación. Comparto ese punto de vista: quien toma esa decisión en perfecto estado psicológico debe ser respetado". Bardem está entusiasmado con su papel: "Este personaje plantea varios desafíos: tiene 55 años y yo, 34; además, me exige captar la atención de la gente durante dos horas sin mover más que el cuello y la cara. Es un trabajo muy apoyado en la palabra; lo físico queda afuera".





