Jeanne Moreau: mucho más que el gran rostro del cine francés

La gran actriz murió ayer, a los 89 años; creó una nueva femeneidad en la pantalla grande a través de sus memorables personajes
La gran actriz murió ayer, a los 89 años; creó una nueva femeneidad en la pantalla grande a través de sus memorables personajes
Pablo De Vita
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1 de agosto de 2017  

Jeanne Moreau
Jeanne Moreau Fuente: Reuters

Fue el rostro de la nouvelle vague y de una época del cine, pero cualquier intento por sintetizar su carrera parece insuficiente. Con la muerte de Jeanne Moreau , a los 89 años, ayer, en París, no sólo desaparece una actriz de fama internacional, ícono del cine europeo, sino también aquella que creó una nueva femineidad en la pantalla grande gracias a su incontrastable belleza y al deseo de libertad y emancipación que exponían sus personajes.

Clásicos como Jules et Jim (François Truffaut), Los amantes (Louis Malle) y Diario de una camarera (Luis Buñuel) la convirtieron en la referencia de toda una generación, que admiró su enorme personalidad interpretativa y su singular belleza.

Moreau fue uno de los rostros más identificables de la mítica nouvelle vague francesa y el símbolo de una era. Orson Welles , que la dirigió en El proceso, Campanadas a medianoche y Una historia inmortal, la calificó como "la mejor actriz del mundo".

Jeanne Moreau en Jules y Jim

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Había nacido en París, el 23 de enero de 1928, hija de una bailarina y actriz inglesa que llegó a la capital francesa para actuar en el Folies-Bergère y se casó con el dueño de un restaurante de Montmartre. A los 16 años, en el Théâtre de l'Atelier, asistió a la puesta de Antígona, de Jean Anouilh, y descubrió una vocación que cambió su vida para siempre, convirtiéndola en uno de los nombres más rutilantes del cine y el teatro europeos. Su encanto se manifestó incluso en la música, cuando con su voz pequeña y delicada se dedicó a cantar.

Si bien fue el rostro del joven cine francés, Moreau se formó en los grandes estudios actuando en papeles secundarios en films estelarizados por Annabella, Suzanne Flon, Fernandel, Pierre Fresnay, Jean Marais y Jean Gabin, con lo cual ya era conocida por el gran público cuando fue convocada por un jovencísimo Louis Malle para varios de sus films: primero para Ascensor para el cadalso y luego para Los amantes. Una curiosidad para los argentinos, por entonces también filmaba Las lobas a las órdenes de Luis Saslavsky.

En Ascensor para el cadalso personificó a la tan bella como criminal Florence, quien planea junto con su amante liquidar a su esposo. Para ese entonces, era un film noir distinto que enmarcaban el rostro de Moreau y la música jazz de Miles Davis. Los amantes, que fue un suceso de público, también despertó la polémica y fue prohibida en distintos países, incluida la Argentina.

Ascensor para el cadalso

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Ante una pregunta de la televisión francesa, Moreau contestaba sobre el escándalo: "¿Audaz? Todo ocurre en el parque y en la habitación. Hay un malentendido sin hipocresía. Es la historia de un encuentro entre un hombre y una mujer. Hay amor, pureza, revelación".

Un año después arribó a la Argentina François Truffaut para presentar en el Festival de Mar del Plata otro film protagonizado por Moreau, que la convertiría en leyenda: Jules et Jim, un trío amoroso en el que encarnó a la magnética Catherine como uno de los vértices de un conflicto entre la amistad y el amor. El vínculo profesional con Truffaut ya había comenzado con Los 400 golpes y se extendería a otro gran clásico: La novia vestía de negro.

En el largo centenar de títulos que la tuvieron como intérprete a lo largo de seis décadas, también se la recuerda por el formidable dúo con Brigitte Bardot en Viva Maria!, nuevamente a las órdenes de Louis Malle, a quien además estuvo unida sentimentalmente.Otros títulos destacados de su vasta filmografía son Les valseuses (1974), de Bertrand Blier; El otro Sr. Klein (1982), de Joseph Losey; El amante (1992), de Jean-Jacques Annaud, y Más allá de las nubes (1995), de Wim Wenders y Michelangelo Antonioni.

Dueña de una voz pequeña y de rara sensualidad, se dio el gusto de grabar canciones como "Le tourbillon de la vie", clásico de la canción francesa. En 1984, cantó junto con Frank Sinatra en el Carnegie Hall. Esporádicamente incursionó en la ópera, como cuando tuvo a su cargo la régie de Attila, de Verdi, en la Ópera de la Bastilla.

Tuvo una intensa vida sentimental (se vinculó con Lee Marvin y Pierre Cardin) y tres casamientos: con Jean Louis Richard (fruto de esa relación es su hijo Jerome), Theodoros Roubanis y William Friedkin. Premiada en varios festivales internacionales, hace algunos años se la pudo ver en Una dama de París (2012). Su último trabajo fue en Gebo et l'Ombre, dirigida por Manoel de Oliveira.

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