John Huston y la historia de otro perdedor
En el cine de John Huston los únicos que triunfan de verdad son los perdedores. En sus mejores películas, desde El tesoro de la Sierra Madre hasta El hombre que sería rey, las aparentes y circunstanciales derrotas que vemos al final no pueden tapar lo más importante: ese revés es el resultado de haber querido llevar hasta el fondo un impulso vital que alimenta un sueño más grande que la vida.
En Moulin Rouge (1952), protagonizada por José Ferrer, el protagonista es el atormentado pintor francés Henri de Toulouse Lautrec (1864-1901), tal vez la figura más representativa de la vida artística y mundana de París en el último tramo del siglo XIX. Es la primera incursión de Huston en el género musical, que retomaría al final de su carrera con Annie. Y también una muestra extraordinaria del aprovechamiento del uso del color.
Desde el Malba, en cuyo auditorio se exhibirá el film pasado mañana, a las 22, como parte de un ciclo de curiosidades de la Filmoteca Buenos Aires, se asegura que la copia original dejará a la vista todo ese esplendor visual.
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