
Julia Roberts: la sonrisa de mamá
Tras cinco años sin roles protagónicos, y dedicada a la crianza de sus hijos, la estrella vuelve al primer plano con Duplicidad, estreno del próximo jueves
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A comienzos de 2004, cuando se estrenó en la Argentina La sonrisa de Mona Lisa , Julia Roberts conservaba en plenitud su lugar como una de las preferidas de Hollywood. Lideraba la rama femenina del club de los 20 millones de dólares (fue la primera mujer en cobrar esa cifra como salario por cada película hecha) y convocaba al público de todo el mundo como casi ninguna otra estrella de su tipo a fuerza de encanto, perspicacia, dotes genuinas e innatas para interpretar comedias románticas y una envidiable intuición a la hora de elegir sus papeles. Un arma indestructible sobresalía entre todos estos atributos: esa sonrisa
ganadora que tan bien utilizó para la evolución de su carrera.
Cinco años después, Julia Roberts está a punto de reaparecer en la cartelera local con su primer papel protagónico desde La sonrisa de Mona Lisa. Con Duplicidad (Duplicity), cuyo estreno anuncia UIP para el próximo jueves, la actriz pone fin a un largo paréntesis como protagonista, ya que en los últimos años sus apariciones en el cine quedaron reducidas a espacios secundarios, menos estelares de lo acostumbrado: Closer, llevados por el deseo; La nueva gran estafa, Juego de poder, la reciente Luciérnagas en el jardín y dos films animados a los que aportó su voz: La telaraña de Charlotte y Ant Bully: Las aventuras de Lucas.
Una escenografía más cercana a estos dos últimos títulos que a Mujer bonita –gran éxito de la carrera de Roberts y apodo que a sus 22 años la estrella se ganó para siempre en Hollywood desde entonces– es la que recibió al cotizado Tony Gilroy (guionista de los films de Jason Bourne y director de la aplaudida Michael Clayton) cuando éste abrió la puerta del departamento que Roberts ocupa en Nueva York. Según relata el semanario Entertainment Weekly, la actriz recibió al director de Michael Clayton con el suelo tapizado de juguetes y la imagen de Julie Andrews –como Mary Poppins– funcionando desde la pantalla de TV como un imán para la atracción de los más pequeños de la casa.
La madre más sexy
Junto a Gwyneth Paltrow, Roberts representa mejor que ninguna otra a las grandes figuras del cine atrapadas por el dilema de elegir, en un momento, entre su carrera y la crianza de los hijos. Por lo visto, en los últimos años optó por lo segundo. Más tiempo en el hogar junto a su esposo, el cameraman y director de fotografía Danny Moder, y a los tres hijos que tuvo con él: los mellizos Hazel y Phinnaeus, de cuatro años, y Henry, de un año y medio. Y menos apariciones en los sets de filmación, aunque sin perder del todo el cetro que posee por ser desde hace un buen tiempo la novia de América.
Lo cierto es que una mujer famosa, voluntariamente convertida en madre casi a tiempo completo, decide aceptar en la cocina de su casa la propuesta de Gilroy para volver a ser protagonista... y sumarse a la película más sexy de toda su carrera.
Con una broma y su risa única, Roberts dice que ese no es el calificativo más apropiado para hablar de Duplicidad. "Debe ser porque mis senos están más grandes. Estaba amamantando a Henry durante el rodaje", comentó a Entertainment Weekly. Más tarde, cerca del estreno del film en Estados Unidos, volvió sobre el tema y reconoció que filmar escenas de sexo con Clive Owen resultó algo "espantoso" para ella: "Fue algo increíblemente incómodo. Tenía a Henry en una punta del set mientras filmaba esas escenas. Por suerte, Clive y yo tenemos un sentido del humor bastante parecido y nos la pasábamos riéndonos. El pobre de Tony nos tuvo una paciencia increíble. Cuanto más erótica era supuestamente la situación, más graciosa nos parecía".
Las escenas de alcoba son una parte de lo que promete Duplicidad, que se anticipa como una mezcla entre el thriller y la comedia de espionaje más sofisticada, con Roberts y Owen en la piel de dos muy competentes especialistas internacionales en investigaciones, pesquisas y tareas de inteligencia. Durante la trama, que tendrá cambios temporales y geográficos permanentes, los dos oscilarán entre la atracción y el rechazo, tanto en la intimidad como en el terreno profesional.
Hasta aquí, el veredicto de la crítica resultó mucho más auspicioso que el del público. Un mes después del estreno, la película sólo en los últimos días logró cubrir con los ingresos de taquilla los 60 millones de dólares que demandó su producción. De manera que el regreso de Julia Roberts a los primeros planos todavía no encuentra un veredicto definitivo.
En primer lugar, porque sus potenciales rivales en el liderazgo femenino actual de Hollywood –Reese Witherspoon, Jennifer Aniston, Angelina Jolie– todavía no han logrado prevalecer. Angelina parece estar en las mejores condiciones, pero en su caso también están todos más pendientes de su vida conyugal y familiar que de cuestiones artísticas.
A los 42 años, Roberts dice que las actrices más motivadoras y consistentes superan ampliamente los 30: Susan Sarandon, Annette Bening, Holly Hunter, Frances MacDormand, Meryl Streep. Y acaba de reconocer que las cosas son ahora mucho más complicadas que antes para las chicas de 20. Tal vez el símbolo de esta vuelta es la película que comenzará a filmar en julio próximo y que la llevará de Nueva York a la India y Bali: Eat, Pray, Love (Comer, rezar, amar), el viaje de una mujer recién divorciada hacia su descubrimiento interior. Es cierto que en la vida real Julia es una madre y esposa feliz. Pero lo ha dicho infinitas veces en los últimos tiempos: acaba de entrar a un mundo nuevo. El tiempo dirá si allí también hay lugar para el estrellato.
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