
Kinji Fukasaku, cineasta cruel
Realizador de "Battle Royale", el único de sus films estrenado en la Argentina
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Gracias al permanente apoyo del Centro Cultural e Informativo de la Embajada del Japón, la Fundación Cinemateca Argentina sigue recuperando en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Corrientes 1530) la filmografía de muy diversos directores nipones. Así como ya se disfrutaron en los últimos tiempos retrospectivas dedicadas a grandes maestros como Mikio Naruse, Kenji Mizoguchi y Kon Ichikawa o al género de películas históricas sobre samuráis, ahora le toca el turno a Kinji Fukasaku, uno de los realizadores más prolíficos, extremos, impiadosos y controvertidos de su país.
El título del ciclo -"Batallas sin honor ni humanidad: el cine de la crueldad de Kinji Fukasaku"- describe el estilo desafiante, por momentos revulsivo, de un director que encontró en los excesos de una violencia explícita y con pasajes de sadismo, en la exposición cruda de la marginación y la miseria social, y en el encarnizado enfrentamiento entre sectores de la yakuza (la mafia japonesa) un camino para retratar los impresionantes cambios de un país diezmado y vapuleado moralmente por la derrota en la Segunda Guerra Mundial y su progresiva mutación hasta convertirse en potencia capitalista.
Integrado por ocho largometrajes inéditos en la Argentina que se proyectarán en excelentes copias fílmicas, el ciclo que comenzará mañana permitirá descubrir en toda su dimensión el estilo Fukasaku, que influyó de manera decisiva en las posteriores carreras de directores como Quentin Tarantino (la saga de "Kill Bill" tiene numerosos homenajes), Takeshi Kitano, John Woo, Takashi Miike y Kiyoshi Kurosawa.
Prácticamente desconocido en la Argentina, donde apenas se estrenó "Battle Royale", Fukasaku se mantuvo durante más de cuatro décadas (hasta su muerte en enero de 2003, a los 72 años) como uno de los referentes insoslayables del cine de género japonés. Surgido del férreo sistema de estudios, este director que llegó a trabajar mano a mano con el escritor Yukio Mishima desarrolló casi toda su carrera dentro de la escudería Toei, especializándose en policiales e historias de gángsters de un realismo y una sordidez sin concesiones, que le valieron comparaciones con Samuel Fuller y Don Siegel.
Su mirada nihilista y desencantada, sus historias llenas de excesos y desbordes y su apuesta formal que eludió todo clásicismo y academicismo (con un uso constante y frenético de la cámara en mano, de súbitos paneos, de vertiginosos movimientos de zoom, del congelamiento de la imagen, de la voz en off y de una música altisonante) le valieron múltiples cuestionamientos por parte de la crítica más conservadora, que despreció sus trabajos también por adscribir a géneros supuestamente menores, por cierta desprolijidad y por hacer gala de una incorrección política abrumadora.
De todas maneras, con más de 60 películas rodadas durante cuatro décadas -entre ellas clásicos como "Lobos, cerdos y hombres" (1964), "Batallas sin honor ni humanidad" (1973) y, como codirector, el clásico bélico "Tora! Tora! Tora!"-, Fukasaku se constituyó, incluso a pesar suyo, en uno de los artistas que mejor sintonizaron con la sensación de malestar de la posguerra marcada por la corrupción, la culpa y la autodestrucción, y por el vertiginoso ascenso de las bandas que dominaron el mercado negro durante la ocupación norteamericana. Un cine lleno de nervio y de energía desbordante, que combinó la llegada de los géneros populares con una impactante impronta social.
Películas y horarios
La programación completa del ciclo, siempre con entradas a cuatro pesos y funciones diarias a las 14.30, 18 y 21 (sólo el domingo 20 habrá proyecciones a las 14.30, 17, 19.30 y 22), es la siguiente:
- Mañana: "Codicia a la luz del día" (1961). Considerada perdida hasta hace poco tiempo, su opera prima se centra en un gángster que planea robar la paga destinada a un puesto del ejército estadounidense.
- Pasado mañana: "Simpatía por los perdedores" (1971). Este film que inspiró a "Boiling Point", de Takeshi Kitano, está ambientado en Okinawa, donde un gángster que acaba de salir de prisión se convierte en el rey de la isla, todavía dominada por las tropas norteamericanas.
- Domingo: "Mafioso callejero" (1972). Una mirada despiadada sobre la codicia y la corrupción callejera durante la posguerra con la habitual crudeza y sequedad de Fukasaku.
- Martes 15: "Batallas sin honor ni humanidad" (1973). Considerada la mejor película del director, está ambientada en Hiroshima entre 1946 y 1964 y retrata los enfrentamientos internos en las bandas de yakuzas que intentan dominar el mercado negro.
- Miércoles 16: "Policía contra el crimen organizado" (1975). Inspirado en un episodio real, este largometraje profundiza el esquema de peleas entre bandas enemigas, pero esta vez con la policía y los políticos locales también involucrados en los negociados.
- Jueves 17: "Cementerio Yakuza" (1976). Un policía nacido en Manchuria durante la ocupación japonesa y un líder mafioso de sangre coreana son los antihéroes de este violento thriller.
- Viernes 18 y sábado 19: "Samurái del Shogun" (1978). Una de las escasas incursiones del realizador en el jidai geki (películas de época sobre samuráis), pero sin la solemnidad ni los códigos morales que lo definieron. Con los míticos Toshiro Mifune y Sonny Chiba.
- Domingo 20: "El caído" (1982). El cine dentro del cine, con una mirada irónica típica de Fukasaku, pero con sorprendentes dosis de comicidad y romanticismo. En un estudio de Kyoto, meca del cine de samuráis, una estrella del género siente que su brillo está palideciendo y se aprovecha de un fan incondicional para recuperar el prestigio perdido.




