La complicada relación entre padre e hijo
Protagoniza "Lazos de familia", que se estrenará el jueves
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LOS ANGELES.- Christopher Walken entra en la sala de periodistas vestido sencillamente: pantalones de algodón, remera y camisa encima. Nada impresionante. Hasta que uno levanta la vista y allí está el pelo, ese accesorio que lo define. En este momento, es de color grisáceo, pero eso no es lo importante. Lo importante es cómo le crece, en permanente estado de alerta, incontrolable como muchos de sus personajes. El actor se ríe porque está comiendo algo y aquí está frente a un grupo de periodistas que lo único que quieren es escucharlo hablar. Se sienta, se para, busca el baño, se arrepiente y se vuelve a sentar. "Listo", dice y empieza la entrevista. Aunque con el pie izquierdo. Cuando se le pregunta por qué le interesó interpretar a Turner Lair en "Lazos de familia", la película que se estrenará este jueves en la Argentina, la respuesta no podría ser menos interesante: "Porque es un personaje muy jugoso".
"Estamos en problemas", parecen decir las miradas de los periodistas, sentados a su alrededor.
Gran silencio. ¿Será así toda la entrevista con este personaje conocido por interpretar papeles, generalmente villanos, en las películas de Quentin Tarantino, Tim Burton y Steven Spielberg, entre muchos otros directores? En pocos minutos los que estábamos sentados mirándolo entendimos cuán intimidatorio puede ser este hombre sin siquiera proponérselo. Hay algo en su silencio que asusta. Por suerte dura poco. Impulsado por el desconcierto de los presentes empieza a hablar de la relación con su padre, eje central de la ficción que tiene que promocionar.
"Mi relación con mi padre fue muy buena. Falleció hace un par de años, con casi cien años de edad. Tuvo una buena vida. La verdad es que no hay mucho de esta historia que tenga que ver conmigo", dice Walken. La historia a la que se refiere cuenta la difícil relación entre Jason Lair, interpretado por Josh Lucas ("Hulk"), y su padre, Turner, ausente durante la mayor parte de su vida. Criado por su abuelo Henry, papel en el que se luce Michael Caine, Jason intenta hacer lo propio con Zach (Jonah Bobo), su hijo.
Un cuento de padres, hijos y abuelos conmovedor y aleccionador sin ser edulcorado, un mérito del director debutante Jordan Roberts. Un proyecto que parece algo alejado de los que Walken acostumbra hacer.
-¿Cómo se preparó para este papel?
-Yo me manejo con el guión. Aprenderlo es toda la preparación que hago. No soy un gran analista de personajes. No entiendo mucho sobre nada, en realidad. Así que uso las palabras para guiarme. Este personaje es un alma tan torturada y mi vida fue maravillosa... Creo que todo el mundo tiene que ser un poco suertudo y este tipo no tuvo buena suerte y tampoco se la buscó. Y se comportó mal, no fue muy inteligente para manejar su vida. En el principio de la película, su padre está muriendo y quiere que su hijo se reencuentre con la familia antes de morir. Hay una frase que le dice el personaje de Michael Caine al mío: «No estás listo» y eso quiere decir que no está listo para morir. Así que la película trata un poco sobre eso.
-¿Hacer una película como ésta lo hace pensar en su propia mortalidad?
-La parca es un personaje más de este film (risas). Pero trato de no preocuparme por cosas que no puedo cambiar así que...
Walken encoge los hombros para evitar más preguntas sobre el tema. La próxima tendrá que ver con sus reflexiones sobre la actuación. Después de todo, a eso se ha dedicado Walken la mayor parte de sus 61 años.
"En el momento en que empiezo a hablar sobre la actuación me doy cuenta de que no puedo. Porque es una cosa abstracta, algo misterioso incluso si te dedicas a ella. Y obviamente un actor saca cosas de su propia vida, pero todo pasa por decir las cosas como si de verdad las creyeras. Por eso, es muy importante para mí el hecho de saber mis parlamentos y saberlos tan bien que no tenga que pensar en ellos. Y lo peor que me puede pasar cuando estoy haciendo una película es que venga el director la mañana antes de empezar el rodaje para agregar o cambiar cosas del guión; en ese caso, realmente no sé qué hacer y le pido que me dejen usar machetes porque si no sé mis líneas realmente no sé qué hacer", dice Walken sin un atisbo de ironía en su discurso que tal vez no sea el más atractivo para esos actores e instituciones que gustan de hablar de la actuación como un refinado arte, algo más que memorizar líneas de diálogo.
Más allá de lo que dice el actor que ganó un premio Oscar al mejor intérprete de reparto por "El francotirador", no es difícil imaginar al director de turno pidiéndole que improvise, que prenda la lamparita de espontaneidad que no figura en el guión. Un recurso que Walken valora, pero sin estridencias.
"La improvisación está muy bien, pero la cosa es que no funciona a menos que sepas exactamente lo que tienes que decir, ésa es su paradoja. Muchas veces las escenas que más recuerdas en las películas son las que sucedieron en la improvisación, casi por accidente. Cuando sucede algo espontáneo mientras la cámara está rodando, es increíble, es como la vida. Hay algunos actores que son muy buenos en eso. Y yo soy bueno también, pero sólo cuando sé exactamente lo que hago, cuando no me tengo que preocupar por los parlamentos. Si no los sé, no tengo ningún tipo de inspiración, no tengo nada", dice Walken, modesto.
Bailar para las cámaras
Desde que el videoclip del músico Fat Boy Slim, realizado por el director Spike Jonze, empezó a rotar por los canales dedicados a la música, Walken ganó un grupo de nuevos fanáticos. En las imágenes de la canción "Weapon of Choice", el actor que comenzó su carrera como niño actor en el teatro musical, bailaba con una gracia que hace años no mostraba en el cine. Después de aquel trabajo, el espectador casi espera que Walken se ponga a bailar en cada escena, aunque no se trate de una película musical. Como "Lazos de familia".
"Aunque siempre hice pequeños bailes en las películas, participar en un video musical a mi edad fue grandioso. En el caso de esta película, el guión decía que los tres personajes debían estar alrededor de una fogata y hacer una especie de baile tribal y eso es exactamente lo que hice. Pero en realidad no bailé, sólo di unos saltos al compás de la música", casi se disculpa el actor.
-¿Hay algo que le quede por hacer en su carrera, alguna cuenta pendiente?
-Hay muchas cosas que me gustaría hacer. Me ha sucedido recientemente que me empezaron a llamar para interpretar al padre de algún personaje y en esta película hasta soy abuelo. Así que comenzó una nueva carrera para mí. Empiezo a interpretar otro tipo de personaje. Es interesante, interpreté a tantos villanos que tal vez sea tiempo de interpretar a tipos buenos.
-¿Haber interpretado tantos villanos hace que la gente se sienta intimidada en su presencia?
-No creo que la gente me tema en la calle, no creo ser intimidante. Por lo menos, yo no me doy cuenta de que eso suceda.
Después de responder, el actor se ríe, inocente. Pero en su inocencia hay algo amenazador que ni él mismo parece controlar, algo que, finalmente, lo hace aún más intimidante. A pesar de eso, las preguntas siguen sin descanso y sin reparar en que la calma de Walken suele derivar en tormenta, al menos en la pantalla de cine.
-Participó en películas maravillosas y en otras bastante malas. ¿Se arrepiente de algunos papeles?
-Mucha gente me pregunta: "¿Por qué hiciste eso?" Mi respuesta es siempre la misma: "Porque estaba en casa, sonó el teléfono y no tenía otra cosa que hacer". Además, la verdad es que creo que no se puede, o al menos yo no puedo, descubrir lo que pasa con las películas. Yo hice algunas que fueron muy exitosas y todo el mundo se sorprendió e hice otras que pensé que lo serían y fracasaron terriblemente. Hasta el día de hoy, por ejemplo, cuando voy por un aeropuerto, los policías y guardias de seguridad se acuerdan de "El rey de Nueva York", una película de bajo presupuesto, chica, por la que nadie daba un centavo. Así que, ¿quién sabe?
-De los que interpretó, ¿cuáles son sus personajes favoritos?
-Son los que interpreté en mis películas más exitosas (risas).
Walken parece tomarse con tan poca seriedad su carrera que dan ganas de preguntarle qué hace en las pausas que se toma entre un film y otro. La respuesta sorprende. Lo primero que dice el actor de "Tiempos violentos", es que vive en el campo. Lo que provoca una extraña imagen mental de Walken, tan urbano él, en versión granjero. Espeluznante.
"Me gusta, es muy silencioso. Lo mejor para mí, cuando no estoy trabajando, es estar en casa con un guión o dos y caminar por las habitaciones, diciendo las líneas, memorizándolas. Cuando voy a trabajar, sólo voy al lugar y trabajo, no quiero saber nada más. La información puede ser algo muy peligroso.
-¿Usted escribe?
-Sí, claro. Todos los actores escriben y todos pintan, también (risas). Es cierto, pero, por suerte, soy actor porque si fuera escritor o pintor me estaría muriendo de hambre.
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