
La dama regresa
Después de quince años, la actriz vuelve al cine junto a Jennifer Lopez en la comedia "Una suegra de cuidado", que se estrenará este jueves
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Con ese don para mantener su encanto indemne al paso del tiempo que sólo pertenece a las grandes estrellas, Jane Fonda luce hoy, a los 67 años, una figura envidiable y un aire tan elegante y glamoroso que a primera vista podría mantenerla distante de cualquiera de las muchas controversias políticas de las que fue protagonista en el pasado.
Cualquiera que la haya visto en las últimas semanas durante la intensa campaña publicitaria para la presentación de su comentado libro autobiográfico ("My Life so Far") o en su no menos llamativa reaparición cinematográfica luego de una ausencia de 15 años habrá notado que su imagen actual se corresponde, por sobre todo, a esa condición de reina indiscutida de la gimnasia doméstica que obtuvo por derecho propio gracias a su exitosa serie de videos con ejercicios aeróbicos popularizados en la década del ochenta.
Esa imagen impecable es la que entrega Fonda en el film que marca su reencuentro con la vocación que marcó su vida, sumando talento y personalidad propia a las dotes innatas seguramente adquiridas en el seno de una de las más notorias familias de artistas de la historia norteamericana. Con "Una suegra de cuidado" ("Monster-in-law"), cuyo estreno local anuncia Distribution Company para el jueves, la estrella de "Barbarella" y "Descalzos en el parque" rompe un voluntario silencio de una década y media y vuelve a la comedia, sin otra pretensión que pasarlo bien.
Como si quisiera marcar en forma deliberada el contraste entre películas cargadas de significado y segundas lecturas en su tiempo como "El síndrome de China" y "Regreso sin gloria", Fonda dice del film con el que decidió romper lo que muchos consideraron su retiro definitivo de la actuación en 1992 que es una película ideal para ver con el balde de pochoclo en la mano. "Parte del atractivo de esta película radica justamente en el hecho de que no tiene mensaje alguno. La película está pensada para que el público se divierta y no tenga que pensar demasiado en por qué lo hace", dijo en mayo último, cuando el film estaba a punto de estrenarse en Estados Unidos.
Mi hijo, el doctor
En la película, Fonda encarna a Viola Fields, una veterana conductora de talk shows de la TV cuya indignación al comprobar que es reemplazada en esa tarea por una colega más joven y menos capacitada crece todavía más cuando se entera de que su hijo, un médico de ascendente carrera al que llama al menos cuatro veces por día, está resuelto a casarse con una joven de modesta situación económica (Jennifer Lopez), que se gana la vida como paseadora de perros.
Fonda pone en duda que este film dirigido por Robert Luketic ("Legalmente rubia") constituya lo que pomposamente podría calificarse como un regreso triunfal. Sus metas parecen ser más modestas: "Honestamente -le dijo a un grupo de periodistas internacionales hace un par de meses-, sólo quería ver si podía volver a pasarlo bien haciendo una película. No había sentido precisamente alegrías en las últimas películas que hice 15 años atrás". De hecho, más de una vez llegó a confesar durante esta última década y media que no extrañaba para nada ese mundo al que se volcó casi por mandato familiar (su fallecido padre, Henry, su hermano Peter y su sobrina Bridget llevan igual apellido y reconocimiento popular) y que le brindó éxito y premios -ganó dos Oscar, uno por "Klute" y otro por "Regreso sin gloria"- a lo largo de una carrera que incluye más de 50 títulos.
De todos modos, se la vio tan resuelta en su papel de suegra obsesiva y dispuesta a disuadir a su hijo de unirse a su potencial nuera que su presencia consigue opacar a lo largo del film a quien parece a priori la atracción más fuerte del proyecto: Jennifer Lopez. "La verdad -confesó Fonda- es que al principio temía que ella pudiera tener alguna pretensión de diva, pero eso no ocurrió para nada. Además, traté de ser muy cariñosa durante el rodaje y quise saber lo que pensaban y hacían los más jóvenes. Un modo de seguir aprendiendo cosas."
Tal como se plantean aquí las cosas, ¿acaso llegó el momento de despedir a aquella Jane Fonda comprometida, provocadora, siempre dispuesta a apoyar causas y movimientos acordes con las posturas ideológicas de izquierda que tantos comentarios despertaron cuando la actriz adoptó posturas de activista en los años 70?
Es cierto que a Fonda no le debe hacer hoy demasiada gracia que la sigan llamando "Hanoi Jane", como en los tiempos de Vietnam. Uno de los tramos más comentados de su autobiografía es aquel en el que confiesa su arrepentimiento por haberse fotografiado, en julio de 1972, sentada sobre una batería antiaérea y rodeada de combatientes norvietnamitas durante una visita que hizo a Hanoi para reclamar el fin de la guerra. "No reniego de mi actitud pacifista, pero sí de aquella imagen. La hija de Henry Fonda, sentada junto a un arma enemiga, fue vista como una traición. Nunca voy a poder arrepentirme lo suficiente. Siempre tuve una profunda preocupación por lo que les pasaba a los soldados de mi país", confesó en una entrevista a la cadena norteamericana CBS a fines del mes último.
Contra la guerra en Irak
Sin embargo, como si no pudiese escapar a un destino que parece haberse escrito para ella, Fonda ya se expone a que muchos la califiquen hoy como "Bagdad Jane", simplemente porque acaba de anunciar su decisión de realizar próximamente una gira por su país para exhortar a la administración Bush a que retire las tropas de Irak. "Muchos veteranos de la guerra me alentaron a que tome esa decisión y voy a hacer el viaje junto a familiares de quienes están allí. No puedo decir nada más", adelantó Fonda, que llevará adelante la gira con su única hija mujer, Vanessa, fruto de su unión con el fallecido director francés Roger Vadim (tiene otros dos hijos varones, Roger Vadim Jr. y el actor Troy Garity, concebido junto al político Tom Hayden, su segundo esposo) en un vehículo impulsado con combustible vegetal.
En busca de explicaciones de esta actitud, muchos saludaron el aparente regreso de Fonda al mundo de las causas que le dieron en su momento tanto protagonismo, como sus mejores actuaciones en el cine. Otros, en cambio, fueron más suspicaces. "Su libro no vendió bien. Por eso lanzó esa propuesta como una forma de mantener su imagen en los noticieros", dijo Jim Phillips, especialista en temas de Medio Oriente de la Heritage Foundation. Al debate se sumó el republicano Van Hilleary, candidato a senador por Tennessee, que se mostró dispuesto a desafiar a Fonda a un debate mano a mano "si ella no está dispuesta a cancelar esa gira antipatriótica".
Ajena todavía a esas controversias, Fonda parece más dispuesta a hablar de su pasado artístico y personal o de la película que acaba de hacer. Y cuando se le menciona al empresario y creador de la cadena CNN, Ted Turner, su tercer marido, del que se separó en 2000 luego de nueve años de matrimonio -presunto inspirador del tono que eligió para su personaje de "Una suegra de cuidado"-, Fonda dice que no tiene más que palabras afectuosas hacia él: "Lo amé profundamente, tenemos mucho en común, pero no volvería a su lado. Ahora bien, si por alguna razón llegara a necesitarme estaría a su lado en un minuto".
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