
La invención de Hugo Cabret: Hora de definiciones
La primera película de Martin Scorsese en 3D, que se estrena hoy, llega a la cuenta regresiva final para el Oscar con la mayor cantidad de nominaciones y algunas incógnitas
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El desenlace de esa película de suspenso llamada Oscar está cada vez más cerca y La invención de Hugo Cabret se aproxima al desenlace con expectativas bien fundadas, que descansan en su condición de máximo nominado de esta temporada (11 candidaturas en total). Sin embargo, en las últimas horas la atención casi excluyente del venerable Martin Scorsese, director del film, está puesta en otra clase de premio.
Con una campaña mediática de alto perfil, Scorsese logró que los organizadores del Golden Collar Awards (equivalente del Oscar para los animales que aparecen en las películas de Hollywood) incluyeran al doberman Blackie en la nómina de candidatos a "mejor perro dentro de un largometraje".
La mascota del policía parisiense que en el film encarna Sacha Baron Cohen no aparece ni en los títulos de crédito, pero su aparición en esta curiosa y aparentemente banal controversia suma otro elemento a la frenética carrera que culminará el domingo 26, con el anuncio de los ganadores del máximo premio de Hollywood y su coronación.
Anteayer, Scorsese hizo acto de presencia en el popular talk show vespertino que conduce Ellen DeGeneres. Allí insinuó que la exclusión de Blackie tenía que ver con otro esfuerzo (uno más) del lobbista más poderoso de Hollywood, el productor Harvey Weinstein, para asegurarse el triunfo de otro de sus films en todos los frentes. Hasta en el caso de las mascotas, El artista rivaliza en lo más alto de la batalla por el Oscar con La invención de Hugo Cabret , cuyo estreno en la Argentina anuncia UIP para hoy.
Lo que sugiere Scorsese es que, en este caso, Weinstein habría llevado adelante una campaña negativa, alegando que Blackie fue ayudado por los expertos en efectos visuales para lograr ciertas expresiones en su rostro. Sin Blackie entre los nominados, quedaría el camino allanado para que el delicioso terrier Uggie, verdadera atracción de El artista , pueda ganar el próximo lunes el Golden Collar. Y ese éxito también podría influir (¿por qué no?) en el veredicto final que por ahora le otorga a El artista una luz de ventaja para llevarse el Oscar a la mejor película. Sobre todo desde que Michel Hazanavicius se adjudicó a fines de enero el premio del Directors Guild of America. En los 63 años de historia de este premio, sólo en seis ocasiones no hubo correspondencia entre el ganador de este lauro y el vencedor del Oscar en igual rubro. Una tendencia que también se proyecta al premio de la Academia a la mejor película.
Efectos
La curiosa polémica canina de las últimas horas dejó en claro que, en todas sus manifestaciones (aun las que se expresan fuera de la pantalla), el signo identificatorio de La invención de Hugo Cabret es el vínculo que mantiene el cine con su entorno como piedra de toque de su evolución a lo largo del tiempo.
Además del empeño de Scorsese, fue determinante para la inclusión del doberman entre los nominados al Golden Collar una fuerte campaña de apoyo con epicentro en Facebook. Se trata de otra muestra de la creciente influencia de las redes sociales en los movimientos y cambios experimentados en la industria del cine, algo que hasta hace poco tiempo resultaba tan improbable e impensado como la disposición del realizador a explorar por primera vez en su carrera las posibilidades de la tecnología 3D.
La respuesta que en su momento entregó Scorsese no sorprendió, tratándose de un hombre para quien el cine es una materia casi inasible, construida desde el asombro, la creatividad y el descubrimiento de un sinfín de innovaciones y posibilidades visuales. Desde esta perspectiva, el realizador de Toro salvaje señaló a Los Angeles Times que recurrió a un nuevo lenguaje (el 3D) para viajar al pasado y tratar de mirar el mundo en el que se produce el nacimiento del cine con la mirada de un niño de 12 años, el personaje central de la novela de Brian Selznick que inspira el film.
"El descubrimiento por sí mismo vale la pena -agregó Scorsese-, sobre todo cuando se trata de capturar el mundo en que uno vive cuando es un chico. La misma ventana que en nuestra infancia nos parecía inmensa y desde la cual observábamos un mundo gigantesco hoy resulta más pequeña que nosotros mismos. Por eso, al filmar esta película quise buscar el máximo realismo, pero puesto a la altura y con el tamaño de la percepción de un chico, y también de sus recuerdos."
Las exigencias de la producción se vieron reflejadas en un presupuesto que llegó a exceder los 170 millones de dólares, cifra que hasta ahora no pudo recuperarse en la taquilla. Hasta el lunes último, La invención de Hugo Cabret obtuvo una recaudación global de 96 millones y medio de dólares, luego de haberse estrenado en una veintena de países. Sólo queda pendiente el lanzamiento en algunos otros mercados potenciales (Japón, Hong Kong, la India, Escandinavia) para intentar la recuperación de lo invertido. De paso, los números ponen en evidencia que las nominaciones al Oscar tienden en los últimos años a ser inversamente proporcionales al éxito económico de una determinada producción.
Lejos de todas estas especulaciones, a sus 69 años Scorsese confió mucho más en su intuición de realizador tan apegado al rescate del cine y de su historia, inspirado en el texto de Selznick y, sobre todo, en el consejo de su esposa, Helen Morris. "Me dijo que hiciera una película pensada para que un chico pueda verla por primera vez", señaló el director, que reprodujo en los estudios Shepperton, de Londres, con la ayuda del notable diseñador de producción italiano Dante Ferretti, buena parte de ese mundo ya desaparecido, cuyo epicentro es la estación ferroviaria de París. "Allí -narró Ferretti- levantamos todo lo que se ve en la película: la estación, la torre del reloj, todos los túneles, los pasadizos secretos, la librería, el bar, el despacho del inspector y la juguetería de Méliès."
¿Llegará Scorsese el domingo 26 a lograr por segunda vez un Oscar, el premio más esquivo de su aplaudida carrera? Si consigue su segunda estatuilla (la primera fue por Los infiltrados ), con toda seguridad evocará aquella frase de su esposa. Falta poco para saberlo. Son horas de definiciones.
La dimensión de un potencial rescate
Hace una semana, activo y verborrágico como es su costumbre, Martin Scorsese habló en la fiesta anual de la Internacional 3D Society, entidad creada para motorizar el impulso y la evolución de esa tecnología, que le otorgó este año el reconocimiento a la trayectoria a través de un premio que lleva el nombre de Harold Lloyd, un nombre también presente en La invención de Hugo Cabret.
En su discurso de agradecimiento, Scorsese llevó a una nueva dimensión su prolongada campaña en favor de la recuperación del patrimonio cinematográfico en su forma original (es bien conocido su trabajo de preservación y recuperación de grandes clásicos) al plantear la necesidad de hacer lo propio con películas que exploraron en el pasado la tecnología 3D.
"Mientras trabajábamos en la preproducción –dijo Scorsese–, tuvimos la oportunidad de volver a ver varias películas hechas en 3D. Todas ellas nos sirvieron de inspiración, pero mis favoritas, sin duda alguna, son las más viejas." Y citó como ejemplos tres clásicos: El museo de cera (1953), de André de Toth, con Vincent Price (la primera producción en 3D realizada en la historia por un estudio grande de Hollywood); La llamada fatal (1954), de Alfred Hitchcock, y el musical Kiss me Kate, también de 1953.
"Hay muchos más –agregó el realizador–, y lo más estimulante es la posibilidad de volver a verlos en su formato original. En este sentido, el Blu-Ray 3D puede ser un vehículo muy atrayente para recuperar estas películas en casa", explicó, con la idea de promover la restauración de estos títulos pensando en recuperarlos con ese objetivo. La invención de Hugo Cabret será lanzada en Blu-Ray 3D el 28 de febrero, dos días después de la entrega del Oscar.



