La leyenda de una dinastía que continúa
El nieto del director de los films de Isabel Sarli prepara su debut junto a su padre, actor y productor
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El apellido Bo ya se constituyó en una dinastía dentro de la cinematografía nacional. La historia de esta familia comenzó en la década del 40, cuando Armando Bo, un actor que había comenzado su trayectoria artística en 1939 con el film Ambición para luego convertirse en productor al fundar el sello SIFA, se casó con la hija de Silvestre Machinandiarena, cofundador de los Estudios San Miguel, que estaban entre los más importantes de aquella época. De esa unión nació Víctor Bo, que con el tiempo sería el joven intérprete que intervino en la mayor parte de los films producidos y dirigidos por su padre y en casi todas las películas que tuvieron a los superagentes como exitosos protagonistas.
Víctor, a su vez, es padre de Armando, un joven que hoy, a los 27 años, es uno de los más prestigiosos realizadores de cortos publicitarios para la televisión y que, producido por su padre, se dispone a debutar en el largometraje con La verdadera historia de Elvis , una coproducción entre la Argentina, España y México.
Ambos, reunidos en la productora Rebolución, recuerdan, durante un diálogo con LA NACION, esa trayectoria en la que, según Armando, "yo no podía estar ausente al provenir de una familia que tuvo y tiene celuloide en las venas... A los 16 años comencé como meritorio en equipos de rodaje y hace casi tres años fundé Rebolución para realizar cortos comerciales para la pantalla chica, y con un joven y vital equipo rodamos más de ciento veinte publicidades tanto para nuestro país como para el extranjero, que nos valieron el Martín Fierro de este año y cuatro premios en el Festival de Cannes. Pero cada día sentí que necesitaba dirigir un largometraje, y con Patricio Alvarez Casado comenzamos a pergeñar el guión de La verdadera historia de Elvis , una comedia dramática con guión de Nicolás Giacobone que se inserta en un hombre que admira a Elvis Presley y lo imita en su voz, en sus gestos y hasta en los más mínimos elementos de su trayectoria personal y artística. Es una trama con humor oscuro que, metafóricamente, se inserta en la falta de personalidad en medio de una existencia de locura y de histeria con personajes tan humanos como patéticos".
-¿Por qué convocaste a tu padre para que se convirtiese en productor de tu película?
-Porque él tiene una gran experiencia en la materia. Se lo recuerda como actor, pero produjo films de indudable calidad, como Las puertitas del señor López, La clínica del doctor Cureta y Siempre es difícil volver a casa , entre otros. Lo necesitaba a mi lado y, también apoyado por Jorge Gundín, productor de varias de las películas de Adolfo Aristarain, sabía que podía hallar en ellos una gran experiencia puesta al servicio de mi opera prima".
"Hace bastante tiempo que estoy retirado de la producción -apunta Víctor Bo-, pero cuando mi hijo me convocó para este proyecto decidí retornar al cine. La publicidad le dio un enorme entrenamiento a Armando, y cuando leí el guión supe que la trama contenía todos los elementos que el público busca en la pantalla... La cinematografía actual descubre todos los días a un nuevo realizador, y eso es importante para un arte-industria que florece incesantemente. Para este proyecto, que se concretará en los próximos meses, estamos eligiendo al elenco y a los técnicos, y parte del rodaje se hará en los Estados Unidos, en los verdaderos lugares por los que transitó Elvis Presley... No puedo negar que estoy orgulloso de mi hijo, que siguió una carrera que apasionó a su entorno familiar. El haber hecho tantos comerciales para la televisión le dio un enorme entrenamiento, y estoy seguro de que su primer largometraje lo transformará en un realizador con un gran futuro."
-¿Volverás a la pantalla como actor?
-Me ofrecieron retornar con un guión que tendrá a los recordados superagentes como protagonistas, pero todavía no me decidí a aceptar esa propuesta. Mis esfuerzos están ahora dedicados a la película de mi hijo, y esto me resta tiempo para otras actividades.
"Tener a mi padre a mi lado en este proyecto -dice Armando- me da una gran seguridad. Su larga carrera es un apoyo que necesito para lanzarme a una labor, como dirigir un largometraje, en la que es preciso poseer muchos años de experiencia y de pasión por la pantalla grande. Siempre admiré su tesón y lo considero mi maestro. Ahora, con La verdadera historia de Elvis , voy a dar un examen riesgoso del que espero salir con éxito."
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