
La magia llega al cine
"Harry Potter" y "El señor de los anillos" se estrenarán con pocas semanas de diferencia
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Si alguien hiciera una encuesta para determinar qué libros marcaron la infancia de millones de chicos alrededor del mundo hay dos que aparecerían sin falta en la mayoría de las listas. Dos libros que trascendieron épocas, fronteras y hasta edades. Se trata de "El señor de los anillos" y "Harry Potter", exponentes del género conocido como fantasía, que, para fines de este año y principios del próximo, sumarán una coincidencia más a su historia de puntos en común: ambos éxitos literarios llegarán al cine.
Primero será el turno de "Harry Potter y la piedra filosofal", el 29 de noviembre, y el primer día de 2002 se estrenará la primera parte de la saga de J. R. R. Tolkien, "La comunidad del anillo". Así, el mago principiante llegará a la pantalla grande antes que los honorables hechiceros de la Tierra Media, para muchos los modelos que inspiraron a J. K. Rowlings, la autora de la todavía no acabada serie de Harry Potter.
La fantasía sobre una tierra poblada de magia y personajes mitológicos que creó Tolkien, un profesor de filología de la Universidad de Oxford, consiguió desde su publicación que legiones de lectores quisieran conocer hasta el último detalle de ese universo que les recordaba a tiempos pasados, a las hazañas de esos caballeros medievales que siempre cabalgaban a la aventura acompañados por poderosos hechiceros. Entonces, la influencia es clara. El escritor, que murió en 1973, es responsable de que más de 30 años después de la publicación de sus primeros libros una escritora novata se inspirara para crear a Harry Potter y, de paso, cambiar la historia de la literatura fantástica e infantil.
Ahora es tiempo de magia. Y de coincidencias. A poco de los esperados estrenos, parece apropiado poner frente a frente las similitudes y diferencias entre estos exitosos relatos que coincidirán en la cartelera cinematográfica mundial.
Para empezar, los libros comparten el género y la premisa central: la lucha épica entre el bien y el mal que se disputa entre magos, humanos y criaturas fantásticas. Además, ambos tienen la suerte y al mismo tiempo la desgracia de contar con una extensa legión de seguidores que esperan la llegada a la pantalla grande de sus relatos favoritos con una mezcla de felicidad y profunda desconfianza. Después de todo, muchas veces el cine fue un muy mal destino para maravillas literarias. Serán ellos los que se acerquen al estreno con una mirada crítica hacia cada uno de los miles de detalles que se verán en pantalla. Con esa certeza a cuestas, los realizadores encargados de transformar las páginas en secuencias se embarcaron en una cruzada tan peligrosa como la de "La comunidad del anillo". Para este film, que lidia con leyendas e imágenes muy relacionadas con ciertos aspectos de lo británico, el estudio New Line Cinema decidió contratar a Peter Jackson ("Criaturas celestiales"), un director neozelandés con fama de tener una imaginación frondosa. Su tarea tuvo proporciones épicas, ya que las tres partes de "El señor de los anillos" fueron filmadas simultáneamente en la tierra natal de Jackson.
Luz de alarma para fanáticos: su adorada historia inspirada por mitos y leyendas del pasado de Gran Bretaña, con alguna influencia escandinava, fue filmada del otro lado del mundo. Pero todo tiene una explicación: con sus selvas, montañas volcánicas y grandes extensiones de verde campo abierto, Nueva Zelanda era el lugar perfecto para convertir a la fantástica Tierra Media en realidad. Después de todo, el director ya tenía allí su propio estudio de efectos especiales, Weta, y solía comparar a su país con La Comarca, el lugar de residencia de los hobbits, protagonistas centrales de la historia, mientras que igualaba a Hollywood con Mordor, la tierra de Sauron, destructor de la Tierra Media.
Algo en común
Para quienes no estén familiarizados con "El señor de los anillos", uno de los libros más influyentes del siglo XX, según la lista de fin de milenio de la BBC, conviene dar algunos detalles: en la primera entrega de la saga, Frodo Baggins (Elijah Wood) es un joven hobbit, miembro de una raza de pequeños seres (no miden más de un metro) de pies peludos, amantes de los jardines, la tranquilidad y sus hogares subterráneos. Frodo recibe de su primo Bilbo (Ian Holm) una peligrosa responsabilidad: debe destruir, antes de que caiga en manos de Sauron, el Señor de la Oscuridad, el anillo que le da a quien lo use el poder de dominar a todos los habitantes de la Tierra Media.
El objeto mágico fue creado por Sauron. Luego lo perdió e intenta recuperarlo con todos las fuerzas. Frodo parte junto a un pequeño grupo formado por un enano, Gimli; un elfo, Legolas; dos hombres, Boromir y Trancos, tres hobbits, Sam, Pippin y Merry, y la guía de Gandalf, el mago. Su objetivo es llevar el anillo hasta Mordor, la tierra del propio Sauron, y allí destruirlo donde fue creado.
No es difícil pensar que en "Harry Potter" el joven mago toma el papel de Frodo, claro que con una pizca de Gandalf en la mezcla. Al igual que Frodo, Harry es una persona de baja estatura, embarcada en la lucha contra un señor oscuro y todopoderoso que lo acecha. Lo que diferencia al chico de grandes anteojos de sus compañeros de Hogwarts, la escuela de magia a la que llega después de vivir once años con sus malvados tíos, es su coraje, que lo ayudará a enfrentarse con lord Voldemort, el villano.
Cuando Harry era solo un bebe sus padres murieron luchando contra el malvado mago que intentó asesinarlo y que lo marcó para siempre con una cicatriz en forma de rayo que le cruza la frente. Después de años de vivir con parientes que nada quieren saber de los poderes mágicos del chico, Harry descubre que su destino lo espera en la academia para jóvenes magos que dirige el profesor Dumblere, que podría ser un primo no demasiado lejano de Gandalf.
Para dirigir las aventuras de Harry Potter -una saga que se extenderá a siete libros de los que sólo se han publicado cuatro- se barajaron muchos nombres famosos. Steven Spielberg parecía el más firme, pero se bajó del proyecto antes de comenzar la preproducción. Tal vez no le pareció apropiado que la autora tuviera tanto poder en el set de filmación y que exigiera que la película debía ser lo más británica posible.
En busca de un director
Así, con Spielberg fuera de competencia, los productores realizaron un casting de directores. De allí seleccionaron a Chris Columbus, de "Mi pobre angelito", un experto en el terreno infantil. Luz de alarma para fanáticos: ¿podría Columbus captar el lado oscuro de la historia del aprendiz de mago? Según él, sí. "Todo el mundo piensa que soy un tipo amable y sentimental, pero con esta película me di cuenta de qué liberador es tomar el lado más oscuro y lo hice, a toda máquina", explicó el director al diario británico Sunday Times.
Si la filmación de la saga de "El señor de los anillos" demandó más de un año y supuso la construcción en tamaño real y en escala de todo el universo que comprende la Tierra Media, un territorio de fantasía que Tolkien describió hasta el detalle en sus numerosos libros, en el caso de "Harry Potter y la piedra filosofal" las cosas fueron un poco distintas.
En los nueve meses de rodaje, el equipo trabajó en Inglaterra y Escocia utilizando escenarios reales, o una mezcla de ellos. Es que el libro, a pesar de que crea un fantástico mundo paralelo, habla sobre todo de lugares que en realidad existen, como la estación King Cross, el lugar desde el que Harry y sus amigos viajan a Hogwarts, una escuela para magos ubicada en algún lugar secreto de Gran Bretaña. Para las escenas allí, la producción encontró un valle escocés que se parecía demasiado a las descripciones del libro. Para los exteriores combinaron imágenes captadas en el valle con las de algunos edificios de la universidad de Oxford y las catedrales de Durham y Gloucester. Las autoridades de la catedral de Canterbury negaron el permiso para que se utilizara su fachada en la película, por la relación de la historia con la magia.
A diferencia de la filmación simultanea de las tres partes de "El señor de los anillos" , la saga de "Harry Potter" se filmará por separado, porque se trata de captar año tras año cómo el personaje principal pasa de niño a adolescente.
Héroes de carne y hueso
Pasaron más de 50 años de la publicación de "El señor de los anillos: la comunidad del anillo" y en todo ese tiempo nadie se animó a llevar esta historia al cine. Si bien existe una versión animada del libro de Tolkien, el relato lleno de descripciones y escenas que pedían una adaptación cinematográfica tuvo que esperar casi medio siglo para verse en la pantalla grande. Aunque muchos argumentan que esto sucedió por la falta de herramientas visuales para trasladar en todo su esplendor el universo de los libros, tal vez la cuestión tenga otra explicación.
Se trata, quizá, de la dificultad de encontrar actores que consigan cargar con el peso de representar a un icono de la literatura mundial. Para interpretar a Frodo Baggins, Peter Jackson eligió a Elijah Wood ("La tormenta de hielo"), un actor de 20 años con mucha experiencia como actor infantil.
Entre el enorme trabajo de arte y diseño de la producción, el director debía conseguir intérpretes que se calzaran los zapatos de personajes que habitan hace casi medio siglo la mente de miles de lectores. Frente a semejante responsabilidad, la elección de Frodo se decidió por un simple video. Es que Wood, enterado de que se estaba realizando un casting para la película, envió un cassette en el que había grabado un monólogo de corte medieval. "Desde que vimos la grabación las discusiones terminaron. Elijah tenía la combinación justa de vulnerabilidad, inocencia y fuerza interior que buscábamos para Frodo", contó el productor Jack Ordesky a la revista Premiere.
Ponerse en la piel de Harry Potter tampoco es una tarea simple. A pesar de que es un fenómeno relativamente nuevo, parece haber pocos chicos en el mundo que no conozcan al pequeño mago casi como a un amigo cercano. Sus expectativas serán tan grandes como las de Hagrid (papel que recayó en el excepcional Robbie Coltrane), el gigante amigo de Harry.
Para encontrar al actor indicado, los productores de la película entrevistaron a miles de aspirantes frente a la mirada atenta de J. K. Rowling, que insistió en que el actor elegido sólo podía ser británico. Cuando todo parecía perdido, algunos miembros del equipo fueron a ver una obra de teatro y entre el público encontraron a su estrella, Daniel Radcliffe. Hijo de un agente literario, el chico había actuado en un par de películas para televisión, pero no soñaba con conseguir el papel más solicitado desde los tiempos de Scarlett O´ Hara y "Lo que el viento se llevó". Después de más de dos meses de audiciones, Radcliffe recibió un mensaje en la ducha: era hora de calzarse los anteojos, agarrar la varita y convertirse en mago.
Los papeles secundarios de los dos films se repartieron entre la mayoría de los grandes interpretes británicos, desde sir Ian Mc Kellen, como Gandalf, hasta Maggie Smith, en el papel de la profesora McGonagall, Ian Holm, como Bilbo, Christopher Lee, como Saruman, y John Hurt como el misterioso señor Ollivander, encargado de las varitas mágicas en el universo Potter.
El hecho de que las películas de "El señor de los anillos" y "Harry Potter" se estrenen para la misma época puede ser una bendición o un desastre. Las comparaciones serán inevitables e implacables, pero lo cierto es que entre anillos, hobbits, magos, elfos y gigantes, en poco tiempo el cine se convertirá en una tierra de fantasía. Solo queda esperar que sea tan maravillosa como Tierra Media o la academia Hogwarts.
¡Silencio! Niños leyendo
- Harry Potter es un mago maravilloso, pero su mayor truco no consiste en transformar príncipes en sapos sino en haber logrado que los chicos se queden sentados, durante horas, leyendo un libro. No se trata de cuentitos breves, sino de novelas de cientos de páginas que (recomendamos hacer la prueba con cualquier niño no lector de ocho años en adelante) los pequeños devoran en pocos días. Para que el milagro se repita con los textos algo más complejos de Tolkien hace falta o bien esperar un tiempo más o bien una introducción maternal o paternal para abrir la puerta del mundo encantado de "El señor de los anillos".






