
La revancha que llega desde Hollywood
El misterio del asesinato del malogrado boxeador argentino es el eje central de la película Love Ranch , que se estrenó esta semana en los Estados Unidos
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WASHINGTON.- Treinta y cinco años después del asesinato de Oscar "Ringo" Bonavena, Hollywood asumió el coraje que no tuvo la justicia norteamericana para develar aquel crimen que hoy, en los tribunales al menos, sigue sin respuesta.
Eso, tal vez, sea lo más llamativo de Love Ranch , la película que acaba de estrenarse aquí, inspirada en el ocaso y final del desaparecido Ringo, el personaje que sedujo a los argentinos con su rara mezcla de niño bueno y grandote bravucón. Una síntesis entre la brutalidad de su condición de campeón argentino de los pesos pesados con pinceladas de pendenciero nocturno y querendón de su madre, Doña Dominga, de quien exaltaba sus famosos ravioles caseros.
La película -"inspirada en sucesos reales"- toma partido por la leyenda que nunca pudo probarse: esto es, que Ringo fue asesinado a quemarropa por quien entonces era su patrón, Joe Conforte, el dueño del burdel Mustang Ranch, en las afueras de Reno. El desangelado enclave de Nevada, donde el púgil soñó un futuro tan esquivo que terminó costándole la vida, apenas el mafioso descubrió que andaba en amores con su mujer, Sally Conforte. "El amor tiene un precio" es el slogan del film.
<b> Trailer de <i> Love Ranch </i></b>
Aunque sólo sea ficción, la resolución del crimen de quien muchos recuerdan como un ídolo tal vez sea lo más rescatable de la película. Junto con ello, algunas escenas de cuadrilátero que sobrecogen al reflejar brutalmente aquello que dijo Ringo: "Cuando boxeás, estás solo. Hasta el banquito te quitan".
Y de regalo, en blanco y negro, algunos fragmentos documentales de lo que fue el retorno de los restos de Ringo -"en un avión militar", dice la película- hacia una Argentina que vivía los primeros meses de la dictadura que empezó en 1976. Tenía entonces 33 años y se estaba entrenando, en Nevada, para una supuesta pelea contratada con Muhammad Alí.
Su personaje no se llama Bonavena en la película, sino Armando Bruza, interpretado por el español Sergio Peris-Mencheta, quien logra un convincente modo porteño en los escasos fragmentos en español. Uno, desopilante, cuando habla de Carlos Gardel y lo compara con Elvis Presley. Y otro, conmovedor, cuando explica el porqué de su miserable recorrido hasta el vacío de Nevada: "Tengo que morfar, ¿qué te creés?".
Todo un lujo, Helen Mirren -la ex Reina de Inglaterra- y Joe Pesci asumen el papel del matrimonio de Grace y Charles Bontempo, los dueños del burdel, en un rol inspirado en los Conforte. Y su cabaret no es el Mustang Ranch de la realidad, sino el Love Ranch, del que toma nombre la película.
"Desde que supe de esta historia, quise llevarla al cine", confesó el director, Taylor Hackford ( Reto al destino, Sol de medianoche y Ray , entre otras).
Un capricho para el que la crítica no ha mostrado entusiasmo. Ni la audiencia tampoco: había sólo cinco espectadores en la sala cuando LA NACION vio la película, en su semana de estreno. Pero el público argentino -y sobre todo, el que conoció a Ringo- posiblemente se sienta más tentado por el capricho. O por la posibilidad de revancha, que jamás se niega a quien se tomó el combate en serio.



