
Las directoras se apropian de la cámara
Con la presencia de la alemana Angela Schanelec se está llevando a cabo un ciclo dedicado a realizadoras mujeres
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"Es una confirmación de la gran diversidad estética de las actuales directoras de cine en América del Sur y Alemania", asegura Inge Stache, encargada de la organización de "Directoras-Mujeres detrás de la cámara", el ciclo que se está llevando a cabo en el marco de las actividades extramuros de la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, mudada temporariamente por reformas al Cultural San Martín (Sarmiento 1551).
Unieron fuerzas para hacerlo realidad el Goethe Institut de Argentina, el Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, con la importante colaboración del Senado de Berlín, el festival Invasión y la Universidad del Cine. "Hoy son muchísimas las directoras que dominan todos los géneros y lenguajes cinematográficos: ficción -tanto drama como comedia-, documental, animación... Con este programa, buscamos darles un espacio visible. Y también generar una reflexión sobre la participación de las cineastas en el mercado audiovisual de sus respectivos países", afirma Stache.
Encuentro de culturas
Justamente para impulsar el diálogo entre realizadoras alemanas y argentinas, y con la idea de encontrar posibles puntos de acción en común, al ciclo de proyecciones lo acompaña una serie de charlas públicas en las que comparten sus experiencias Angela Schanelec (cineasta, guionista y profesora alemana), Laura Citarella (cineasta y socia fundadora de la productora El Pampero, junto con Mariano Llinás, Alejo Moguillansky y Agustín Mendilaharzu), Jeanine Meerapfel (cineasta argentino-germana y presidenta de la Academia de las Artes en Berlín) y Celina Murga (cineasta argentina).
"En el año 2012 no fue seleccionada ni una sola película dirigida por una mujer para la competencia oficial del Festival de Cannes -recuerda Stache-. Entonces distintos grupos de activistas se expresaron públicamente para exigir que esa situación cambiara. Desde entonces también se profundizó la investigación acerca de la situación real de las mujeres cineastas en Europa, que es de una fuerte desigualdad con respecto al acceso a recursos y al reconocimiento obtenido por los hombres. Si bien en Argentina hubo en los últimos años un notorio aumento de producciones de cineastas mujeres, la situación desfavorable para el acceso a recursos y participación parece ser similar a la de Europa."
Una invitada especial
Angela Schanelec es, según la crítica especializada, una de las voces más singulares del cine alemán actual. "Tiene una larga trayectoria y una fuerte coherencia en su búsqueda estética -dice Stache-. Y nunca se había hecho una muestra de sus trabajos en la Argentina. Fue, junto con otros directores muy elogiados, como Christian Petzold y Thomas Arslan, parte de la primera camada de la denominada Escuela de Berlín, allá por los inicios de los 90, cuando el cine alemán se dedicaba casi exclusivamente a producir comedias que no transcendían la frontera del país. Con estos cineastas cobró fuerza un estilo de narración que deja atrás las historias espectaculares para indagar en las búsquedas individuales. El anonimato, la angustia existencial y la decadencia emocional suelen estar en el centro del relato. Schanelec documenta lo cotidiano con maestría, pero también esboza a su manera el estado de ánimo de toda una generación que ya no tiene edad para comenzar de nuevo, pero que tampoco logra definir su propia existencia, asumir una relación amorosa o un trabajo determinado. Y son demasiado jóvenes como para sostener eternamente las mentiras construidas hasta ese momento. Las películas de Angela se estrenaron en los festivales de Cannes y Berlín. Su ópera prima, La suerte de mi hermana, ganó el premio de la crítica cinematográfica alemana. Y está por estrenar su séptima película, Der Traumhafte Weg."
En diálogo con LA NACION, Schanelec reveló algunos detalles más de su biografía: "Me crié en una pequeña ciudad del sur de Alemania de la que mi familia no era oriunda, lo que equivale a decir que mi familia no tenía raíces. Todo lo que había alrededor de esa ciudad era naturaleza. Los puntos de encuentro eran la iglesia y el cine, pero la sala empezó a proyectar únicamente películas porno durante mi adolescencia, así que sólo me quedó la iglesia. Durante mi juventud, el tiempo libre giraba en torno a la Iglesia Católica, los bailes juveniles con amigos y los viajes en época de vacaciones. Siempre pensé que mi vida debía transcurrir en otro lugar. Entonces esperé a terminar el colegio para poder irme".
Independientemente de las tramas argumentales de sus películas, ¿cuáles diría que son las constantes de su búsqueda en el cine, los terrenos que le interesa investigar?
-Creo que la pregunta fundamental en mi cine gira en torno a lo indispensable. ¿Qué es lo que verdaderamente necesito? No tolero lo que está de más, lo superfluo. Hacer una película es la posibilidad de eliminar todo lo que sobra: así nace la forma, el lenguaje de las imágenes. Me someto a ese ejercicio de eliminar las sobras con la esperanza de que a partir de allí se cristalice un sentido. ¿A qué se encuentra sometida una persona y qué cuenta eso sobre ella? Me gustaría mucho poder comprender mejor a las personas, inclusive a mí misma.
-El azar y la casualidad, como usted ha declarado oportunamente, son dos elementos importantes en sus historias. ¿Hasta qué punto deja que intervengan en su trabajo? ¿O suele preferir mantener todo bajo estricto control?
-Suelo controlar. Y si no lo hago es por una decisión deliberada, lo cual también es una forma de control. En mi película Orly, por ejemplo, pasó algo así: me dejé llevar por el ritmo y el movimiento de las personas en el espacio. La masa y sus constantes.
-¿Podría nombrar tres influencias claves para usted?
-Natalia Ginzburg, Antón Chéjov, William Shakespeare.
Proyecciones y diálogo
Retrospectiva dedicada a Angela Schanelec, en el Cultural San Martín, Sarmiento 1551.
Atardecer (2007, 97 minutos). Hoy, a las 19 y a las 21. Con presentación de Schanelec en la función de las 21, y diálogo posterior.
Orly (2010, 84 minutos). Mañana, a las 19 y a las 21.
En la sede de la Universidad del Cine (Pasaje Giuffra 330, San Telmo) y con entrada gratuita, habrá proyecciones de otras películas dirigidas por cineastas argentinas y alemanas, un programa de cortometrajes de jóvenes directoras locales que se exhibió en la última edición del Bafici y un ciclo de debates. Más información en www.goethe.de/ins/ar/es/bue.html
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