
Liam Neeson, un padre de armas tomar
Creo que he sobrevivido corriendo hacia adelante. corriendo hacia el trabajo", confesó Liam Neeson la primera vez que -tras un largo duelo de casi dos años- pudo hablar de la muerte de su esposa, Natasha Richardson, ocurrida en 2009 tras un accidente de ski. Fue un golpe terrible para él: un dolor que aún lo despierta en medio de la noche, según admite este gigante de casi dos metros, voz profunda y semblante que transmite al mismo tiempo serenidad y firmeza de carácter. A ese aire de segura autoridad debe que le hayan confiado tantas veces figuras paternales o mentores como el maestro de un joven Obi-Wan Kenobi ( Star Wars ), el líder irlandés de Pandillas de Nueva York , el industrial alemán que salvó a más de mil judíos ( La lista de Schindler ) o el ambiguo Ducard, mentor del héroe en Batman inicia . Pero sólo en los últimos años, después de frecuentar a Shakespeare en el teatro (incluso en el Royal National Theatre de Londres) y haber sido en la pantalla Rob Roy, Michael Collins, el doctor Kinsey, Filipo de Macedonia o el caballero Godofredo de Ibelin ( Cruzada ) llegó para él la hora de los héroes de acción, para los que en realidad parecía destinado por su físico; su temprana familiaridad con la violencia (nació en 1952 en la turbulenta Irlanda del Norte) y con el box (llegó a ser figura prometedora entre los amateurs).
Ya se había fogueado en géneros diversos antes de que en 2008 Búsqueda implacable (cuya secuela acaba de estrenarse), lo colocara a la par de las grandes astros del cine de acción. No debe ser por casualidad que su protagonista, el ex agente Bryan Mills es, ante todo, un padre de familia.


